Zapatero confiesa que Marruecos consultó con él el Plan de Autonomía de 2007 para el Sáhara

En su nuevo libro, el expresidente defiende abiertamente el Plan de Autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, presentándolo como una solución válida y comparable —atención— al Estatut de Catalunya.

Por Héctor Bujari Santorum | 20/04/2025

Resulta vergonzoso ver cómo algunos sectores del progresismo español siguen blanqueando la figura de José Luis Rodríguez Zapatero, incluso cuando su traición al pueblo saharaui es escandalosamente explícita.

Quienes se autodenominan defensores de los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos no pueden, en ningún caso, seguir respaldando a un hombre que ha decidido ponerse al servicio del discurso marroquí.

En su nuevo libro, el expresidente defiende abiertamente el Plan de Autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental, presentándolo como una solución válida y comparable —atención— al Estatut de Catalunya. La comparación no solo es absurda, sino que insulta la inteligencia de cualquiera mínimamente informado.

En algún momento llegará la solución en forma de un gran autogobierno político para el Sáhara y los saharauis, que merecen el bienestar y la afirmación definitiva de su identidad”, escribe Zapatero.

¿Autogobierno bajo ocupación militar? ¿Identidad afirmada bajo represión y expolio de recursos? ¿Bienestar en campos de refugiados o cárceles marroquíes? ¿De qué habla Zapatero? ¿Ha puesto un pie en los territorios ocupados? ¿Ha escuchado alguna vez a los propios saharauis?

Peor aún es cuando revela que su Gobierno fue consultado por Marruecos en 2007 antes de hacer público el Plan de Autonomía, y que el entonces ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, le presentó el borrador en privado.

Recuerdo perfectamente el momento en que Moratinos me puso el proyecto sobre la mesa para que diéramos nuestra opinión y comenzáramos a trabajar en ello.”

O sea, Zapatero sabía. Y no solo sabía, sino que participó.

Aquel mismo año, el rechazo de la comunidad saharaui no se hizo esperar. Como recuerda Haddamín M. Saíd, activista y jurista saharaui:

En abril de 2007, un grupo de saharauis organizamos una manifestación ante la sede del PSOE en Madrid. Hasta hoy conservamos, en la memoria, los nombres de aquellos que nos llamaron de todo por manifestarnos contra Zapatero.”

Pero su momento más incómodo —y quizás más revelador— ocurrió recientemente durante una charla organizada por Canal Red sobre “los desafíos del progresismo”, en la que participaba junto al periodista argentino Gustavo Sylvestre. Allí, Fati Jadad, una joven saharaui tomó el micrófono y lo confrontó sin titubeos ante un auditorio lleno:

Inaceptable esta imposición de usted y del actual gobierno socialista, que lejos de apoyar la legalidad internacional, muy clara en este conflicto, perpetúa un error histórico del que estoy segura muchos socialistas no se sienten orgullosos. Han decidido abrazar, de forma clara y sin complejos, a la tiranía marroquí, que lleva 50 años ocupando nuestro territorio y violando nuestros derechos.

No entiendo cómo puede mantener un doble rasero y una actitud tan hostil hacia el pueblo saharaui. España no solo tiene una responsabilidad moral o ética, sino también una responsabilidad política y jurídica que debe asumir. Le pido que no obstaculice el cumplimiento de la legalidad internacional en el Sáhara Occidental y reflexione sobre su posición.

¿Sabe usted a qué contribuye? A envalentonar más a la tiranía marroquí para que continúe masacrando y condenando al pueblo saharaui a la ocupación y al exilio. Esta actitud es comparable a lo que se ha hecho con Israel durante años, presentándolo como un ejemplo de democracia en Oriente Próximo, cuyos frutos se ven en el genocidio al que asistimos hoy en día.”

La sala estalló en aplausos. Los saharauis presentes desplegaron su bandera. Zapatero, visiblemente incómodo, intentó justificar su postura con el viejo argumento de que es necesario “negociar y coexistir”.

Fati Jadad le respondió sin rodeos:

Esa es una posición muy poco digna.”

A lo que Zapatero, acorralado, se limitó a responder:

Esa será tu opinión.”

Tras el acto, y aún visiblemente molesto, se acercó a los asistentes para defender su postura, negando que figuras como Hash estén “a sueldo de Marruecos”, y concluyó con una frase lapidaria:

Comprenderás que España tenga sus intereses.”

Y ahí está todo dicho. Zapatero no representa al pueblo saharaui, ni a quienes lo apoyan. Representa los intereses del Estado español y su compromiso tácito con la ocupación marroquí. Su discurso, disfrazado de diplomacia, es en realidad un aval para que el régimen de Rabat siga violando derechos humanos y despojando a un pueblo de su tierra.

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