Un ruiseñor y su poema: unas líneas sobre Mariem Hassan y el Sáhara Occidental

Por Raúl Gurillo

Esta semana hay algo diferente en Madrid. El ambiente se torna distinto, como si un alud de alegría y orgullo empezasen a encaminarse a la capital. Madrid recibe esta semana, procedentes de múltiples lugares del país, a las columnas saharauis que, tras varios días de viaje a pie, llegan a la capital de la gloria a demostrar que van a seguir luchando hasta la victoria. Las columnas andan sin cesar, demostrando que pertenecen a un pueblo que ha sido prácticamente obligado al nomadismo, a vivir de campamento base en campamento base, renunciando a la derrota y al cansancio, pero sin olvidar jamás lo que significa la dignidad, aquello de lo que todos los oprimidos del mundo están incluso más necesitados que de pan. Un Madrid internacionalista recibirá con los brazos abiertos a sus valientes hermanos.

Muchos ya conocemos el conflicto acaecido durante décadas en el Sáhara Occidental. Probablemente, el conflicto imperialista donde nuestro país tiene actualmente más protagonismo. Un intento de exterminio donde gobiernos socialdemócratas y liberales nos han enseñado que, lejos de mirar por los intereses del pueblo saharaui y de nuestra clase a nivel internacional, han acabado plegándose a los intereses de Marruecos, Francia e incluso los EEUU.

El imperialismo como fase última capitalista funciona así. Lejos de que España mantenga una guerra directa con el Sáhara Occidental, opera contra este pueblo para poder seguir manteniendo las mayores tasas de acumulación de capital para las plataformas monopolistas que intervienen de manera directa con la burguesía española. Si bien es cierto que puede haber tensiones -y diferentes desentendimientos entre los intereses de unos sectores burgueses y otros- España sigue dejando que Marruecos opere contra el Sáhara Occidental únicamente para salvaguardar los intereses económicos de sus monopolios. Así, como comentaba Enric Juliana en su artículo Sáhara eléctrico (02/06/21, La Vanguardia), “Marruecos apenas tiene gas y petróleo, pero aspira a capturar entre el 2% y el 4% de la producción mundial de hidrógeno verde mediante la generación intensiva de energía termosolar”. […]En el Sáhara bajo control de Rabat ya se produce electricidad y energía termosolar. […] Esa energía alimentará primero la economía marroquí y cuando sea más caudalosa será ofrecida a Europa. El hidrógeno verde marroquí también seguirá la misma ruta.” Además, cabe señalar también que el gobierno marroquí mantiene estos ataques teniendo en cuenta los diferentes intereses geoestratégicos y económicos de las principales potencias europeas (de ahí la insistencia del gobierno de Marruecos a hacer ver cada conflicto en Ceuta como un conflicto con España y no con la UE en su conjunto).

Es decir, España mantiene sus aspiraciones imperialistas, sin ejercer una política exterior agresiva (o al menos no únicamente ejerciendo una política exterior basada en la guerra abierta), sino que trata de allanar el camino para que nuevos mercados basados en la energía termosolar y en el “hidrógeno verde” (que a su vez es difícil de generar en Europa por motivos de choque con la industria turística en lugares como Cataluña, La Provenza o Canarias) se impongan en terreno saharaui. Una vez este proceso finalice, múltiples empresas que operan en España y otros países de la Unión Europea podrían aprovecharse de ello. Habrá que ver, tras los últimos actos del gobierno marroquí, cómo puede afectar esto a las necesidades y las exigencias de las diferentes empresas.

Es innegable el sufrimiento de un pueblo obligado a huir constantemente, donde la tienda de campaña y la caminata son un deber tras cada bombardeo marroquí, apoyado por los aliados mencionados en el párrafo anterior. Un pueblo que, comandado por el Frente Polisario, sigue en guerra contra la ocupación marroquí y lucha en defensa numantina contra el invasor que quiere convertir su tierra en un terreno más donde hacer dinero para las empresas que lo necesiten y negocien. Aunque innegable sea el sufrimiento, aunque la situación actual ataque los intereses de los más desfavorecidos, este pueblo ha conseguido que la alegría se convierta en protesta, que incluso su arte popular esté al servicio de la causa, que los artistas saharauis empuñen pluma y micrófono como fusil y daga.

Es aquí cuando verdaderamente el arte emociona, cuando se pone al servicio de la noble causa por la defensa de los más desfavorecidos. Cuando entre bombardeo y bombardeo es capaz de mostrar un rayo de esperanza, cuando para el resto del mundo se convierte en un foco de luz que hace salir lo que los medios ocultan. Hoy rendimos homenaje al arte saharaui.

Aunque hay múltiples artistas saharauis, nos centraremos en la vida de Mariem Hassan, la artista más internacional de la música saharaui. Mariem fue, desde su inicio como artista hasta su muerte, la pica sobre la que se levantaba la bandera del Sáhara Occidental en los escenarios de todos los continentes. Querida por los hijos de la arena, y aunque muchas veces lejos de su tierra, Mariem dedicó todo su esfuerzo como artista a llevar el mensaje de todas las luchadoras y todos los guerreros saharauis, haciendo que su voz sirviese como megáfono del injusto exterminio que lleva varias décadas sufriendo su pueblo.

Aunque larga es la obra de Mariem Hassan, este afán por llevar la voz del Sáhara a cada rincón del mundo podemos encontrarlo en su canción Haiyu. En esta canción vemos su convicción de lucha contra la invasión marroquí en versos (disculpen si la traducción no es la mejor) como:

¡Viva, oh revolucionarios!

¡Vivan todos los revolucionarios!

¡Preparaos para luchar!

¡Acabad con los colonialistas!

Oh, revolucionario pueblo saharaui,

¡nosotros somos los revolucionarios y

la libre tierra del Sáhara es para los saharauis!

¡Los revolucionarios saharauis hoy han logrado!

¡Una gran victoria!

Y en la guerra por su independencia han abatido a los imperialistas.

Si quienes han llegado a estas palabras del artículo han dedicado algunos segundos a escuchar la canción de Mariem podrán ver que, lejos de lo que pueda parecer, no hay rastro de tristeza ni pesimismo en la música (ni en la letra) que hemos traído. Por eso, como decíamos antes, la alegría es un arma que los artistas saharauis utilizan con picardía.

Mariem Hassan nació en Esmara, Sáhara Occidental, en 1958 y falleció en Tinduf, Argelia, el pasado 22 de agosto de 2015. Qué largo es el arte y qué corta la vida. Podría haber malgastado estos párrafos en intentar ofrecer muchos más datos biográficos, pero he considerado más oportuno que la dibujéis vosotros mismos a través del poema de otro buen artista saharaui como es Sidi Talebbuia Hassan (@Talebbuia). Este maravilloso poema, titulado Mujer saharaui – Biografía de un saharaui cualquiera, es un precioso homenaje a la vida de esta voz imposible de silenciar.

Saharauiyasin remedio

te evades del cautiverio

de una paz injusta

que tu cuerpo marchita.

Tu alma incandescente,

la infinidad del firmamento

ilumina apasionada

por su lucha legendaria

revolucionaria e indomable

te resiste a los azotes regresionistas que tanto se empeñan en ocultarte.

Esos que se llaman reformadores

que te quieren frenar, imparable

imparable saharauiya

de cultura bidaniya

tradicionalmente femenina

respetada y no sólo eso,

idealizada por valiente y hermosa

saharauiya munadila

lleva tu lucha por bandera

al opresor, resistes los golpes.

Orgullo de tus hijos

ejemplo para tus hombres

saharauiya libertaria

ejemplo para el mundo

pisando fuerte por donde vayas

tu lucha es mi lucha

mi libertad es la tuya

Ya hace muchos años que casi todos los pájaros volaron de nuestro país, mucho tiempo desde que la música o la poesía se centró en casi todo antes que en la protesta y la lucha contra el imperialismo. Sin embargo, tal vez para todos los que queremos un mundo diferente, lejos de este sistema, es importante mirar algo más al sur de lo que solemos hacerlo para encontrar, de nuevo, ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas.

1 Comment

  1. Esas columnas que avanzan pisando un suelo manchado. Siento vergüenza de que sean ellos quienes, incomprensiblemente lo pisen de forma pacífica. Y que ellos sean quienes nos digan aquí, ¡basta ya! Gracias por este artículo.

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