Una semana utilizando TikTok como un depredador sexual

Por Carmen Romero

TikTok fue la aplicación más descargada en todo el mundo en enero de 2020, superando los 104,7 millones de instalaciones en dispositivos móviles. Un 46% más respecto a enero de 2019.

Una aplicación donde colgar videos de unos 15 segundos bailando o imitando otros videos. Hasta ahí todo normal. El problema viene cuando se utilizan estas herramientas como retroceso vestido de supuesto progreso. La sexualización de la infancia; el falso empoderamiento y la tiranía del like envuelto en un enganche egocéntrico.

Si tus hijas son menores de edad y tienen Tiktok, seguramente (muy seguramente) hayan sido objeto sexual de algún pedófilo.

El 60% de los usuarios creadores de contenido tiene entre 13 y 24 años, con una mayoría femenina. La mayoría son adolescentes e incluso niños.

Según cuenta en este artículo de La Vanguardia, Marc Masip, psicólogo y experto en adicción a las Nuevas Tecnologías, «TikTok es en 3º de Primaria (8 años), la app más usada por casi un tercio de los alumnos, en especial por las niñas; en 4º y 5º de Primaria (9 y 10 años), casi la mitad de los alumnos la citan en primer lugar”.

En teoría, es una app para mayores de 12 años, pero en la práctica no es así. Por ello ha sido sancionada con una multa de 5,7 millones de dólares por violar la ley de privacidad de menores.

DÍA 1: La búsqueda

Es la primera vez que hago una búsqueda en la aplicación. Si añado “niña” o “mujeres” aparecen las siguientes búsquedas destacadas. Si viniera a TikTok a consumir contenido sexual lo tendría a un click.

DÍA 2: La sexualización de la infancia

Tengo 20 años y en TikTok me siento una boomer. Debido a mi búsqueda anterior (niñas y mujeres) los videos que automáticamente me muestra la aplicación suelen ser de contenido femenino. La mayoría son niñas de unos 12 años super maquilladas, bailando y coqueteando (o no sé como llamarlo). En definitiva, una sexualización de la infancia.

Buscando en YouTube sobre el tema vi que había decenas de canales con millones de suscriptores los cuales hacían videos reaccionando a niñas tiktokers e intentando adivinar su edad.

He visto unos 20 videos del tema. Sí, es casi imposible adivinar la edad. Desde niñas de 12 años que aparentan 20 a niñas de 15 que aparentan 22.

DÍA 3: Enganche egocéntrico

TikTok es de las mejores descripciones gráficas de lo que significa el individualismo dentro de las sociedades capitalistas. Información de rápida devoración, sin matices y rápida viralización sin necesidad de hacer análisis.

Sobre exposición bajo la cultura de la tiranía del like. Niñas compitiendo por alcanzar notoriedad y validación (obviamente validación por parte de un público masculino). Lo peor: ausencia de sororidad, falso empoderamiento y neoliberalismo enmascarado en feminismo.

Con la llegada de Only Fans, web también dedicada a la subida y monetización de videos (esta vez mayoritariamente sexuales) la cual comparte usuarios creadores de contenido con TikTok, hay cierta tendencia en creer que por enseñar cacha y bailar de forma sexy una adolescente se empodera. Sí, el que hombres te consuman a través de videos hipersexualizados es super empoderante. Tan empoderante que, a más sexualización; más reproducciones, y a más reproducciones; más dinero. Es decir, acumulación de capital a través de la venta de tu propio cuerpo: prostitución encubierta.

En la imagen de la izquierda (censurada por temas legales) la chica oferta suscripciones a su contenido con un 60% de descuento (REBAJAS POR VER CÓMO MANTIENE SEXO O SUBE FOTOS CON CONTENIDO SEXUAL) y Steisy, ex concursante de MYHYV promociona su perfil de pago en Twitter. Neoliberalismo enmascarado en empoderamiento. No es una forma fácil de ganar dinero por decisión propia, es una forma de vender el cuerpo femenino a través de la sexualización y el papel de la mujer como objeto dentro de la estructura de la sociedad patriarcal.

DÍA 4: Mándame un nude

El 17 de junio, el hashtag #BalanceTonTiktokeur llegaba a más de 25 mil tuits en apenas unas horas. El objetivo del mismo era la denuncia de las interacciones inapropiadas de algunos influencers desde la red social, llegando hasta a pedir fotos desnudas de menores de edad.

En este artículo publicado por el diario Huffpost el pasado 1 de junio, Alice Sangouard recoge diferentes testimonios de menores de edad que han sufrido acoso sexual en TikTok.

“Él empezó a hacernos propuestas sexuales y nosotras le seguimos el rollo. Estábamos locas por él, queríamos que nos viera como algo más que seguidoras”, comenta una de las protagonistas. Con el tiempo, “empezó a mandarnos a todas horas fotos de sus partes íntimas e incluso vídeos masturbándose”, añade.

Según cuentan, cada vez enviaban más imágenes desnudas ya que, entre las jóvenes, lo empezaron a tomar como una competición.

No es empoderamiento feminista, es cosificación. Además, no solo es cosificación, también es un modelo cultural en el que casi no existe la sororidad, creciendo así niñas que compiten entre ellas por la aprobación masculina. Individualismo, esa misma herramienta que se utiliza contra la clase trabajadora para la no organización que, después de todo, es lo que hace fuerte un movimiento.

Un feminismo sin organización, sororidad y lucha combativa no es feminismo, es neoliberalismo que vende camisetas de Frida Kahlo en Zara. Es acumulación de capital vestida de progreso mientras que, la prostitución en la calle, seguirá siendo un fenómeno directamente ligado con la trata de personas.


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