Más likes para ellos: el aplauso patriarcal en las redes sociales

La respuesta no es “publicar mejor” ni “adaptarse al algoritmo”. La respuesta es política y feminista: señalar la desigualdad, apoyarnos entre mujeres, dar visibilidad consciente a nuestras voces y dejar de aplaudir automáticamente la mediocridad masculina.

Por Isabel Durán Báez | 18/12/2025

No es casualidad. No es mérito. No es “mejor contenido”. Que los hombres acumulen más likes, más retuits y más visibilidad en redes sociales es una expresión más —y muy reveladora— del orden patriarcal que estructura también el espacio digital. Las redes no son un territorio neutral: reproducen, amplifican y legitiman las jerarquías de siempre. Cuando un hombre opina, se le presupone autoridad. Cuando una mujer opina, se la evalúa. Cuando un hombre publica, se le celebra. Cuando una mujer publica, se la cuestiona, se la sexualiza o se la castiga. El like no es inocente: es un microacto de validación social, y el sistema reparte esa validación de forma profundamente desigual.

El algoritmo también es machista (porque aprende del machismo)

Las plataformas dicen ser “neutrales”, pero entrenan sus algoritmos con datos humanos. ¿Y qué somos las personas en una sociedad patriarcal? Machistas socializados. Si los hombres reciben más interacciones, el algoritmo aprende que lo que dicen los hombres “interesa más” y lo muestra más. Así se crea un círculo vicioso: más visibilidad para ellos, más invisibilización para nosotras.

No importa si una mujer habla de política, ciencia, economía o feminismo: su contenido será leído bajo sospecha. Se le exigirá pedagogía, dulzura, moderación. A ellos se les permite la contundencia, la arrogancia y hasta la ignorancia. Y eso también suma likes.

El castigo a las mujeres que incomodan

Las mujeres que alzan la voz —especialmente las feministas— no solo reciben menos likes: reciben insultos, amenazas y silencios organizados. El “no interactuar” es una forma de castigo. No dar like también es un mensaje: no te valides, no ocupes espacio, no molestes. Mientras tanto, hombres diciendo obviedades con tono seguro cosechan aplausos. El patriarcado ama la voz masculina, incluso cuando no dice nada nuevo. Especialmente cuando no cuestiona nada.

Likes no son autoestima, pero sí poder

Alguien dirá que los likes no importan. No es cierto. Importan porque generan alcance, oportunidades, ingresos, influencia y legitimidad. Importan porque determinan quién es escuchado y quién queda al margen. Minimizar esto es otra forma de buenismo que protege el statu quo. No se trata de envidia ni de competencia individual: se trata de una estructura que sigue premiando a los hombres por existir y penalizando a las mujeres por pensar.

Romper la dinámica

La respuesta no es “publicar mejor” ni “adaptarse al algoritmo”. La respuesta es política y feminista: señalar la desigualdad, apoyarnos entre mujeres, dar visibilidad consciente a nuestras voces y dejar de aplaudir automáticamente la mediocridad masculina. Cada like que damos también es una elección. O seguimos alimentando el aplauso patriarcal, o empezamos a usar las redes como lo que deberían ser: un espacio de voz propia, no de sumisión. Porque si el sistema aplaude más a los hombres, no es porque brillen más, sino porque el foco sigue apuntando en la misma dirección de siempre. Y ya va siendo hora de moverlo.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.