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‘Un tiempo pasado’ (Long Time Passing), de Masako Sakata, documenta el legado multigeneracional del Agente Naranja en Vietnam décadas después de la guerra.
Por Ana Redondo | 7/11/2026
La realizadora japonesa Masako Sakata (nacida en 1948 en Nagano) ha dedicado cerca de dos décadas a registrar las consecuencias del defoliante usado por Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam. Su película de 2022, titulada en inglés Long Time Passing y conocida en español como Un tiempo pasado, es el tercer trabajo de una serie documental sobre el tema. Con una duración de alrededor de una hora, se estrenó en cines de Tokio el 20 de agosto de 2022.
Del duelo personal a una misión de vida
El origen de la obra de Sakata es íntimo. En 2003 murió su esposo, el fotoperiodista estadounidense Greg Davis, de cáncer de hígado a los 54 años. Davis había servido en el ejército de Estados Unidos en Vietnam entre 1967 y 1970. Sakata sospechó que la exposición al Agente Naranja era la causa, una posibilidad que le plantearon tras la muerte. Sin experiencia previa en cine, asistió a un taller de dos semanas en Maine (Estados Unidos), compró una cámara Sony y viajó a Vietnam en 2004 para investigar.
Su primer documental, Agent Orange: A Personal Requiem (también conocido como Where Have All the Flowers Gone?, 2007), combinó el relato de su pérdida con el impacto en familias vietnamitas. Obtuvo premios como el Mainichi Documentary Award, el premio especial del Festival Internacional de Cine Ambiental de París y el premio especial del jurado de Earth Vision. El segundo, Living the Silent Spring (2011), amplió el foco a hijos de veteranos estadounidenses y vietnamitas afectados, tomando el título del libro de Rachel Carson.
Sakata ha explicado que el primer film surgió del dolor personal, pero que luego comprendió la magnitud del problema. El contacto con las familias, rodeadas de dificultades pero también de afecto, tuvo un efecto sanador para ella. Más tarde impulsó el proyecto “Semillas de Esperanza” (Seeds of Hope), que con donaciones de espectadores ha otorgado becas a cerca de 200 estudiantes vietnamitas víctimas o familiares de afectados por el Agente Naranja, en colaboración con la Asociación de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina de Vietnam (VAVA). En 2017 recibió la Orden de la Amistad del Presidente de Vietnam por su labor.
Qué narra ‘Un tiempo pasado’
La película se centra en la vida cotidiana de Trần Thị Hoan, una joven que nació sin piernas y sin la mano izquierda. Su madre estuvo expuesta al químico mientras trabajaba en el campo durante el embarazo. Hoan pasó parte de su infancia en un centro para niños afectados, se graduó en la universidad y trabaja en un hospital. El film sigue su trayectoria desde la infancia hasta la edad adulta y muestra su resiliencia.
También retrata otras familias en zonas rurales empobrecidas, donde personas con discapacidades severas son cuidadas por parientes que envejecen, y aborda el caso judicial en Francia de la ex periodista de la agencia de noticias vietnamita Trần Tố Nga (franco-vietnamita). Nga demanda a empresas químicas estadounidenses (incluyendo predecesoras de Bayer-Monsanto y Dow Chemical) que fabricaron el Agente Naranja. El proceso, iniciado en 2014, ha enfrentado obstáculos de competencia jurisdiccional e inmunidad, al argumentarse que las compañías actuaron por orden del gobierno de EE.UU. La película subraya que, décadas después de que terminara la pulverización (en 1971), las heridas no se han cerrado.
El contexto del Agente Naranja
Entre 1961 y 1971, en la Operación Ranch Hand, Estados Unidos roció millones de galones de herbicidas sobre Vietnam del Sur (estimaciones habituales hablan de unos 19-20 millones de galones en total, de los cuales alrededor de 12 millones correspondían al Agente Naranja). El producto contenía dioxina (2,3,7,8-TCDD), un compuesto altamente tóxico. El objetivo era defoliar la selva y destruir cultivos para negar cobertura y alimento a las fuerzas del Vietcong y de Vietnam del Norte. Se estima que contaminó alrededor del 12 % del suelo del sur del país.
Los efectos documentados incluyen cánceres, problemas reproductivos y defectos de nacimiento en generaciones posteriores. La Cruz Roja vietnamita y otras fuentes han hablado de cientos de miles o hasta alrededor de un millón de personas afectadas, aunque las cifras y la causalidad exacta en casos individuales siguen siendo objeto de debate científico y legal. Veteranos estadounidenses también recibieron compensaciones por exposiciones reconocidas. Sakata insiste en que el daño persiste y que es necesario recordarlo como lección sobre el cuidado del medio ambiente y las consecuencias de decisiones tomadas en tiempos de guerra.
La obra de Sakata no se limita a la denuncia: combina la observación cercana de la vida de las personas con la búsqueda de respuestas personales. Como ella misma ha señalado, el problema es mucho más grande que cualquier historia individual, y nada ha quedado completamente resuelto ni siquiera 50 o 60 años después del inicio de las pulverizaciones. Un tiempo pasado forma parte de ese registro continuo de un tiempo que, para muchos, no ha terminado de pasar.
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