‘Tantura’: Una mirada crítica a los crímenes de guerra y a la memoria histórica de Israel

El documental ‘Tantura’ explora cómo el poder, la censura y las narrativas protegidas pueden moldear la historia.

Por Ana Redondo | 27/05/2025

El documental Tantura (2022), dirigido por el cineasta israelí Alon Schwarz, se erige como una obra valiente y provocadora que desentraña uno de los episodios más oscuros y controvertidos de la historia de Israel: los eventos ocurridos en la aldea palestina de Tantura durante la guerra de 1948, conocida por los israelíes como la Guerra de Independencia y por los palestinos como la Nakba (la catástrofe). A través de una investigación meticulosa, entrevistas contemporáneas y el uso de testimonios en audio recopilados hace décadas, Schwarz examina las acusaciones de una masacre perpetrada por las fuerzas israelíes en Tantura y, más ampliamente, cuestiona cómo las narrativas nacionales pueden moldear, y a veces distorsionar, la memoria colectiva.

Contexto histórico y origen del documental

En 1948, tras la creación del Estado de Israel, cientos de aldeas palestinas fueron despobladas, un proceso que los palestinos denominan la Nakba, marcada por desplazamientos forzados, violencia y pérdida. Tantura, una pequeña aldea pesquera al sur de Haifa, es el foco del documental debido a las afirmaciones de que las tropas de la Brigada Alexandroni del ejército israelí cometieron un asesinato masivo de civiles palestinos tras capturar la aldea. Estas acusaciones surgieron principalmente del trabajo de Teddy Katz, un estudiante de posgrado de la Universidad de Haifa que, en la década de 1990, presentó una tesis de maestría basada en 140 horas de entrevistas grabadas con veteranos israelíes y residentes palestinos. Su investigación sugería que entre 200 y 250 hombres de Tantura fueron ejecutados tras la rendición de la aldea.

La tesis de Katz desató una tormenta de controversia en Israel. Veteranos de la Brigada Alexandroni lo demandaron por difamación, lo que llevó a Katz a retractarse parcialmente de sus afirmaciones bajo presión, aunque luego reafirmó su investigación. Su trabajo fue desacreditado, su título académico fue revocado y su carrera quedó destruida. Sin embargo, las grabaciones de sus entrevistas permanecieron, y es aquí donde Alon Schwarz encuentra el punto de partida para Tantura. El director, un exoficial de inteligencia militar y empresario tecnológico convertido en cineasta, utiliza estas grabaciones como una herramienta central para reabrir el caso y explorar no solo lo que ocurrió en Tantura, sino también por qué la Nakba sigue siendo un tema tabú en la sociedad israelí.

Estructura y enfoque del documental

Tantura combina imágenes de archivo, entrevistas actuales con veteranos de la Brigada Alexandroni (muchos de ellos nonagenarios), testimonios de supervivientes palestinos y las grabaciones originales de Katz. El documental no solo busca esclarecer los hechos de 1948, sino que también examina las dinámicas de negación, racionalización y silencio que han rodeado este episodio. Schwarz presenta a los veteranos escuchando sus propios testimonios de hace décadas, lo que genera momentos de incomodidad, negación e incluso risas nerviosas que resultan profundamente inquietantes para el espectador. Frases como “No puedo hablar de eso” o “¿Qué se puede hacer? Pasó” reflejan la lucha interna de estos exsoldados al confrontar su pasado.

El filme también destaca la valentía de Teddy Katz, quien aparece como una figura central, no solo como investigador, sino como alguien que pagó un alto precio personal por desafiar el relato oficial de Israel. Schwarz no se limita a validar la tesis de Katz, sino que utiliza su caso para explorar cómo el poder, la censura y las narrativas protegidas pueden moldear la historia. El documental incluye entrevistas con académicos, como el historiador Ilan Pappé, y con una jueza que participó en el caso de Katz, quien, al escuchar las grabaciones, sugiere que el investigador pudo haber tenido razón.

Tantura tuvo su estreno mundial en el Festival de Sundance de 2022, donde fue seleccionado como la película de apertura de la competencia de documentales de cine mundial. Desde entonces, ha generado un debate significativo, especialmente en Israel, donde ha reavivado la controversia sobre los eventos de 1948. Críticos han elogiado la valentía de Schwarz por abordar un tema tan sensible, aunque algunos han señalado que el documental podría haber profundizado más en las perspectivas palestinas, ya que se centra principalmente en las voces israelíes.

Publicaciones como The New York Times han destacado cómo el documental no solo respalda las afirmaciones de Katz, sino que también ofrece un retrato perturbador de cómo los impulsos humanos, como la racionalización y la presión social, pueden distorsionar la escritura de la historia. Otros, como IndieWire, han criticado su enfoque académico en la primera mitad, sugiriendo que carece del impacto emocional de documentales como The Act of Killing de Joshua Oppenheimer, aunque reconocen su valentía conceptual.

En las redes sociales, como en publicaciones en X, Tantura ha sido descrito como un documento “escalofriante” y “revelador” que expone la crudeza de las confesiones de los veteranos, algunos de los cuales relatan atrocidades con una aparente indiferencia que ha indignado a espectadores. Estas reacciones reflejan la polarización del tema, con algunos elogiando el filme por su periodismo y otros expresando malestar por su contenido gráfico y moralmente complejo.

Alon Schwarz, quien se identifica como sionista y exvotante de partidos de izquierda como Meretz y Labor, no busca simplemente acusar, sino fomentar una reflexión sobre la necesidad de que Israel enfrente su pasado para avanzar hacia una coexistencia significativa con los palestinos. En entrevistas, Schwarz ha enfatizado que reconocer la Nakba y los eventos como los de Tantura es crucial para sanar las heridas históricas y construir un diálogo genuino.

El documental también plantea preguntas universales sobre la memoria colectiva: ¿cómo elegimos recordar o olvidar los capítulos oscuros de nuestra historia? ¿Qué papel juega el silencio institucional en la perpetuación de mitos fundacionales? En un momento en que Israel comete un genocidio contra el pueblo palestino, Tantura no solo ilumina un episodio específico, sino que invita a una introspección más amplia sobre la verdad y la responsabilidad.

Tantura es más que un documental sobre un crimen de guerra; es una meditación sobre cómo las sociedades construyen sus narrativas y enfrentan (o evaden) sus verdades incómodas. Alon Schwarz, con su enfoque meticuloso y su disposición a incomodar a su propia sociedad, ofrece una obra que desafía al espectador a mirar más allá de los mitos nacionales y considerar las voces silenciadas de la historia.

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