‘Reinosa 1987’, la memoria de un pueblo como valor de futuro

En 2025, el director Richard Zubelzu, nacido en Reinosa, que tenía menos de diez años cuando su pueblo fue ocupado por las tropas de Luís Roldán, estrenó el documental: “Reinosa 1987: El precio de la reconversión industrial”.

Por Angelo Nero | 16/04/2026

La Transición política también fue una transición social y económica. Después de cuarenta años de una economía autárquica, proteccionista y dependiente, en gran medida, del estado, se impusieron grandes transformaciones en el tejido industrial para la apertura de fronteras a Europa, que tenía sus propios planes para incorporar a España al Mercado Común. Se impuso la doctrina del shock, con el desmantelamiento de la siderurgia y del sector naval, a la que llamaron reconversión industrial, aprovechando la llegada de la socialdemocracia al gobierno, con Felipe González al frente. Las empresas públicas fueron privatizadas durante su mandato, especialmente las más rentables: SEAT, Repsol, Telefónica, Endesa… y tras dejar la presidencia, curiosamente, formó parte del consejo de administración de esas mismas empresas, como Gas Natural (filial de la antigua Endesa), como muchos de los ministros y presidentes de la democracia: el fenómeno de las puertas giratorias. Mientras se destruían cientos de miles de puestos de trabajo, nuestros gobernantes aseguraban su futuro, mientras se deshacían de los ideales que habían abrazado en el pasado. Comarcas enteras como las de Vigo, Puerto Real o Reinosa cayeron en una profunda depresión económica y social, cuya huella todavía es hoy palpable.

Reinosa, corazón de la comarca cántabra de Campoo, era un importante centro industrial, que había crecido a la sombra de la empresa siderúrgica Forjas y Aceros (La Naval), creada en 1919, y que solo cuatro años después de su apertura daba trabajo a más de 1.300 obreros. A principios de los ochenta eran más de 2.400. Además, en la localidad también estaban ubicadas las fábricas de la Constructora Nacional de Maquinaria Eléctrica (CENEMESA), y la Farga Casanova, de forjados. La reconversión industrial, gestionada por el gobierno socialista, se cebó con todas ellas, pero los trabajadores de Reinosa dieron la batalla. En la primavera de 1987 la ciudad fue ocupada por la guardia civil, entonces dirigida por Luís Roldán, el mismo que diez años después sería condenado por la Audiencia Nacional y a 28 años de cárcel, por malversación de fondos públicos, cohecho, fraude fiscal y estafa. Con helicópteros, tanquetas, vehículos todoterreno y hasta un camión blindado, la guardia civil se empleó a fondo en la represión que arrojó el balance de más de un centenar de heridos, 15 de ellos graves y un muerto: Gonzalo Ruiz García.

En 2025, el director Richard Zubelzu, nacido en Reinosa, que tenía menos de diez años cuando su pueblo fue ocupado por las tropas de Luís Roldán, estrenó el documental: “Reinosa 1987: El precio de la reconversión industrial”, intentando reconstruir aquella primavera caliente que cambió para siempre a una sociedad volcada hasta entonces en la industria, que era la que alimentaba a más de dosmil familias. Con imágenes de archivo y testimonios directos de los que participaron en aquella lucha, el director cántabro trata de acercarnos a la realidad de una comarca que sufrió en sus carnes, como muchas otras, lo que se decidieron en los despachos de Madrid. Por delante de su cámara pasan sindicalistas de CCOO y UGT, que mantenían posturas enfrentadas entorno al conflicto laboral, periodistas que nos cuentan el papel que los medios de comunicación, salvo honrosas excepciones, tuvieron en la criminalización de la lucha obrera, también le da voz a la sociedad civil, organizada en la Asamblea Ciudadana, incluso a voluntarios de la Cruz Roja o a guardias civiles implicados en los disturbios. También incluye a un historiador, Misael Arturo López Zapico, para darle un necesario contexto político y económico a lo que sucedió en Reinosa en aquella época, y que afirma con rotundidad: “No fue reconversión industrial, fue desindustrialización”.

“Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro”, se dice en el documental. Y es que, realmente, conviene no olvidar lo que sucedió en tantas Reinosas, sacrificadas para cuadrar las cuentas de la Europa de los capitales, para que otro futuro sea posible.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.