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En el marco de la cautela con respecto a la IA, además del alto consumo de agua y energía, o la contaminación que supone, ahora ya tenemos pruebas de la incidencia negativa que el vacío legal y el mal uso de plataformas y redes sociales
Por Remedios Copa | 1/11/2026
La IA es un tema al que vengo acercándome desde hace tiempo con interés y cautela.
El interés nace del afán de conocimiento y la preocupación por las repercusiones que los avances en el desarrollo e implementación de la IA van a afectar a la vida de las personas, al modelo de sociedad resultante y a sus efectos sobre el planeta.
Mi cautela ante la IA comenzó por los efectos negativos que pudiera suponer la implementación acelerada de las nuevas tecnologías: digitalización, robótica e inteligencia artificial masiva, si se llevase a cabo sin que su desarrollo fuese consensuado y paralelo a los cambios sociales necesarios. Se requerirán cambios significativos en el ámbito legislativo, cultural y social. Si los cambios no van acompañados de las políticas públicas necesarias para que el nuevo modelo de sociedad que dichas tecnologías imponen no sea generador de exclusiones, desigualdades e injusticias en la población, la sociedad tarde o temprano se estrellará contra el sistema.
La otra cara que siempre me generó una profunda preocupación es la dependencia de materiales escasos en el planeta que tienen las nuevas tecnologías y, además, el altísimo nivel de contaminación medioambiental y de consumo energético que requiere su extracción y tratamiento; tampoco son desdeñables los efectos sobre el calentamiento global y al cambio climático y el agravamiento de la contaminación de ríos y acuíferos, agudizando la escasez de agua potable que ya padece gran parte del planeta.
En el marco de la cautela con respecto a la IA, además del alto consumo de agua y energía, o la contaminación que supone, ahora ya tenemos pruebas de la incidencia negativa que el vacío legal y el mal uso de plataformas y redes sociales, carente de toda ética en múltiples casos, causa generando desinformación mediante bulos y manipulando la información, imponiendo relatos en la política y practicando injerencia en campañas electorales; la suma de diversas prácticas híbridas genera como resultado la minoración de la Democracia y la concentración de riqueza y poder en una cúpula cada vez más reducida.
Con respecto a otros peligros de una IA desregulada y desbocada ya no es preciso que lo mencione yo. Son temores que se han demostrado y los promotores de su desarrollo admitieron públicamente e incluso instaron a frenar y acotar su desarrollo. Se trata de las decisiones que la propia IA toma por su cuenta y cómo modifica los objetivos para los que fue programada.
Las actuaciones autónomas que alteraron las órdenes de su programación, según se ha publicado están relacionadas con su funcionamiento en algunas empresas; pero también están los “errores” que algunos militares constataron en los ataques a palestinos realizados mediante la plataforma cuyo programa decidía -sin control humano- cuando y a quién atacar.
Más allá de daños provocados por errores en la interpretación de las órdenes programadas, o los derivados de las decisiones que la propia IA tome por su cuenta apartándose de la programación recibida, están los efectos negativos por la falta de reglas éticas en su utilización en las redes, la vulneración concerniente a la intimidad de las personas y la acumulación de datos personales sensibles en servidores privados fuera de nuestro control, algo que ya vamos sufriendo y que aflora poco a poco.
En la IA no todo es malo ni mucho menos, pero tampoco todo es bueno. Como quiera que detrás de las tecnologías siempre estamos los humanos, muchos expertos temen que tarde o temprano la IA tendrá un “Chernobyl” que obligará a tomar medidas, siempre que no sea ya demasiado tarde para hacerlo.
De momento, otra visión que daría para pensar, estés o no de acuerdo con ella, es la de Eugenio Carutti cuando habla de la “inteligencia planetaria” y de como el vínculo cada vez más simbiótico entre la tecnología y los seres humanos hace posible que esos códigos ensayen nuevas transformaciones de sí mismos, porque la tecnología es una nueva estructura planetaria generada por los códigos inteligentes que operan desde hace millones de años en la Tierra.
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