Postales desde África: el continente más rico del planeta donde viven más personas pobres.

Hablar de África suena como si habláramos de un sitio, de un lugar donde hay una única sociedad. Y todo lo contrario, este es un continente rico, inmensamente rico en todo, en idiomas, culturas, costumbres, materia prima, variedad de paisajes, talento.

Norte y Sur

Por Gabriel Tizón

Estamos en tiempos de sobre información, en una sociedad donde las personas sentimos más vecinas a  personas que viven a miles de kilómetros en Alemania, Inglaterra, Noruega, EEUU… que a quienes viven a 14 kilómetros.  Estoy hablando del continente africano, que es a la distancia que se encuentra de nuestras fronteras exactamente, 14 km. Quizá por ello siempre  digo que las fronteras no son físicas, están en el pensamiento.

Sobre esta sociedad me gustaría compartir unas palabras y esta fotografía, que espero no suenen aleccionadoras, porque son una simple opinión basadas en la convivencia  personal y el aprendizaje del día a día en numerosos viajes.

Hablar de África suena como si habláramos de un sitio, de un lugar donde hay una única sociedad. Y todo lo contrario, este es un continente rico, inmensamente rico en todo, en idiomas, culturas, costumbres, materia prima, variedad de paisajes, talento…  Nada que ver unos países con otros, unos pueblos con otros.  Como en tantas partes del mundo, porque  jamás he conocido dos lugares iguales, y dos personas tampoco.

Pero sobre todo está  lleno de historia, porque según los historiadores es el origen de esa única raza llamada humana que tanto insistimos en separar y etiquetar.

Y hablando de riquezas, en un mundo de tanta sobre información, de indignados online, de sabios al teclado, de acusaciones falsas, de mentiras repetidas tantas veces que  se acaban convirtiendo en verdades…. un mundo donde las redes sociales dividen con la sensación de unir, que alejan a los cercanos… decir que donde la tierra es rica, es una desgracia para quienes allí nacen.

En los últimos años desde  «sociedades avanzadas»  se culpa al inocente, al que le prohíben vivir. Como a millones de personas que tantos años desde occidente llevamos saqueando en sus países de origen, o esclavizando, o provocando guerras para el saqueo, pero sobre todo, culpándoles de nuestras propias acciones para que el poder económico siga siendo inocente.  Y lo llaman desarrollo.

Un ejemplo, esas miles de personas que cada año se ven a obligadas a abandonar su hogar en contra de su voluntad para ir detrás de aquello que les robaron,  realizando un camino lleno de muerte a través del desierto y el mar. Personas que son tachadas de invasoras, por eso, por ir detrás de aquello que les robaron en su propia tierra. África es el continente más rico del planeta donde viven más personas pobres.

Pero aun así, quiero compartir sus riquezas, las que siguen intactas, esas que la avaricia  no puede robar. Como por ejemplo el saludo, la sonrisa, o el cariño que desprenden las personas que te cruzas cada día cundo caminas por el color de sus paisajes. Un saludo que aquí en occidente ya es prácticamente un emoticono digital. Como cuando subes en un ascensor y nadie te saluda, porque van mirando la pantalla de un teléfono, porque seguramente estarán saludando con un emoticono muy simpático a alguien que tiene lejos, que no ven. En las comunidades africanas que conocí, no saludar al vecino es de mala educación.

Imagino que el ser humano cuanto más tiene más quiere, más quiere ser reconocido, más quiere tener dinero, más quiere ser alguien….  el negocio de anular a la persona a través de falsos miedos, haciéndole sentir que es más importante aparentar o tener, que ser.

Porque sería muy peligroso valorar a todas las personas igual, sin héroes, habría que repartir. 

Si algo aprendí en lugares donde hay carencias es que la riqueza es necesitar poco, que somos muy pequeños, efímeros y sobre todo diferentes, nos necesitamos. Lo difícil no es ser alguien, es ser nadie y feliz con ello.

Quizá, estas sean otras de las razones  por las cuales  África no importa a los medios de información, porque la sencillez y la falta de competitividad  no vende. Lo importante no importa.

Desde aquí gracias a todas las personas que conocí en el continente africano, porque siempre me acogieron, porque cada día es una lección de conocerte a ti mismo a través de los demás, porque siempre me recuerdan lo que me enseñaron en mi pueblo de pequeño, a ser vecino, uno más. 

Porque África puede ayudar mucho a Europa, y no hablo de la materia o las personas que les roban.

Un día…

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