Óscar Reina: La clase obrera debe tomar las riendas de su futuro y por ello defendemos la conquista de los medios de producción

Entrevistamos a Óscar Reina, Portavoz Nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadores.

En Nueva Revolución iniciamos un ciclo de entrevistas con el sindicalismo de clase y combativo del Estado español para abordar su estado actual y los retos que deben afrontar frente a un mundo laboral que está experimentando importantes cambios. Hoy conversamos con Óscar Reina, Portavoz Nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).

Por Redacción NR | 29/01/2026

¿En qué año nace el Sindicato Andaluz de Trabajadores y en qué contexto? ¿Se plantea como una ruptura con el sindicalismo de concertación de CCOO-UGT?

Oficialmente el SAT, el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras, nace en 2007, como una unión de sindicatos de toda Andalucía, para intentar trasladar lo que hacía el Sindicato de Obreros del Campo (SOC) a otros sectores, a través de la acción directa, la desobediencia civil pacífica, el dar un paso más, el arriesgar más que el resto de organizaciones, el transformar la sociedad desde el sindicalismo nativo, combativo y de lucha, trasladarlo desde el campo a la ciudad, al resto de sectores productivos.

En 2007 se constituye el SAT, pero no quiere decir que naciéramos en ese año, sino que venimos del SOC, del medio rural andaluz, que nació en el año 1976, quizás la primera organización sindical legalizada en Andalucía. Creemos que es un referente de lucha, con una trayectoria histórica encomiable y memorable, y la verdad es que es logro seguir a pie de tajo, sin vendernos, sin rendirnos, con toda la represión que hemos sufrido, que hemos llegado a ser el sindicato más represaliado de toda Europa por la lucha que llevamos, y que no hayan podido con nosotros pese a todos los intentos que han tenido, y toda la persecución que hemos sufrido y que llega hasta nuestros días. Y nace como alternativa a todo lo que existía, anteriormente eran los sindicatos verticales, porque Comisiones Obreras y UGT en Andalucía no tenían más trayectoria que nosotros, ni nacen antes que nosotros en Andalucía, pero si que el SAT nace con vocación de ser mayoría, de llegar a donde otros no llegan, y es lo que intentamos seguir siendo, una organización alternativa al resto de organizaciones, que no se mojan y no llegan a donde deberían llegar.

¿Cómo valoráis el estado actual del sindicalismo de clase en el Estado español? ¿Cómo de implantado está en empresas estratégicas y en el tejido empresarial en general?

Creo que el sindicalismo de clase, alternativo, el sindicalismo de verdad, tiene un papel fundamental. Ahora mismo, quizá, con más importancia que nunca. Un sindicalismo que no se compra ni se venda, que no esté subvencionado, ni por la patronal, por los acuerdos de mesa camilla, ni por los distintos gobiernos que, al final, tristemente, terminan obedeciendo a los intereses de la patronal.

Es muy importante que el sindicalismo de clase lo sigamos organizando, lo sigamos articulando y sigamos llegando a donde otros no llegan. Con eso creo que en estos momentos, y al ejemplo me remito, desde luchas muy importantes, desde el metal, de la situación de la lucha en Cádiz, de las ocupaciones de fincas, o en otros punto de la península, como Euskal Herria, donde el sindicalismo está potentísimo, donde los compañeros de LAB son un ejemplo a nivel mundial, también de ese radicalismo de llegar a donde otros no llegan. Tenemos que seguir transformando y articulando para cambiar esta realidad, para hacerle frente al sistema capitalista de producción, y seguir fortaleciendo los núcleos obreros, seguir organizando la clase obrera, pese a todas las dificultades que el propio sistema capitalista nos pone.

Actualmente existe un reto generacional. La afiliación media a los sindicatos combativos es relativamente baja, más aún entre las nuevas generaciones. ¿Qué mensaje le transmitiríais a un joven trabajador que se ha incorporado hace poco al mundo laboral para que esté sindicado?

Sí, comparto que la juventud es un campo de batalla, y que lo tenemos que tomar más en serio de lo que nos lo estamos tomando en estos momentos. Yo no le echaría la culpa a la juventud directamente, pienso que la burguesía, el fascismo, y las organizaciones de derecha, en general, sí que se lo han tomado en serio. Hay una campaña propagandística terrible, por todos los medios, por todas las redes, para tratar de desmovilizar a la juventud y hacer que ni piense lo que debe pensar, ni analice, ni tenga espíritu crítico, ni por supuesto que se organice en la defensa de sus derechos, ni por cambiar la realidad que le ha tocado vivir. Le han pintado que vivimos en un sistema meritocrático, donde falsamente le han hecho creer a la mayoría que el que vive de una determinada manera es porque se lo merece, para bien o para mal, y eso al final acaba beneficiando a los intereses del sistema capitalista y perjudicando a la mayoría de la población y, por supuesto, a la juventud, que sufre estas condiciones de precariedad, de miseria, de tener que emigrar en muchos casos. Esto lo hemos sufrido aquí en Andalucía, y muchas veces vemos como terminan compartiendo los mismos argumentos que el sistema que les explota. Lo decía Julio Anguita de la moral del esclavo. En este sentido es una misión que tenemos las organizaciones de clase, ya no solo los sindicatos, también todas las organizaciones socio-políticas que tratan de revertir esa situación actual de correlación de fuerzas, debemos tener ese objetivo común, de intentar empoderar a la juventud, porque es el futuro, y esto no es una frase hecha, sino que es la realidad, y creo que la derecha ha entendido esta batalla, esta lucha de clases, y creo que las organizaciones de izquierda no lo hemos entendido y vamos tarde, y es una misión que debemos tener.

Desde los años 80, en el Estado español se ha llevado a cabo un proceso de desindustrialización en el que se han desmantelado empresas de sectores estratégicos importantes. ¿Cómo ha afectado esta pérdida de masa obrera a la conciencia de clase y al sindicalismo?

El modelo capitalista trata de, estratégicamente, desmovilizar a la clase trabajadora allí donde le genera un peligro, y eso lo hemos sufrido históricamente también en Andalucía, donde desindustrializaron el metal, por ejemplo en la zona de Málaga, en los Altos Hornos, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y eso no fue casualidad, fue un claro ejemplo de como nuestra tierra, pese a tener una riqueza enorme, con una potencialidad enorme, nos han querido condenar a ser mano de obra barata, a ser una tierra de donde solo salen los recursos, las materias primas, y sacarlas a bajo costo y luego la mano de obra que sea prácticamente esclava. Mano esclava en el campo y mano de obra esclava en el resto de sectores productivos, y entendemos que el sistema capitalista está intentando jornalarizar. Ya no solo hay jornaleros y jornaleras en el campo que trabajan por un jornal, de sol a sol, sino que los estamos viendo en otros sectores productivos. Lo estamos viendo en la hostelería, en las camareras de piso, las kellys, lo estamos viendo incluso en la sanidad, que la ha desmantelado Juanma Moreno, que ha seguido las políticas del PSOE, del enchufismo, de privatización, de precariedad, estamos viendo como hay jornaleros en el sector de la educación, en el transporte, etc.

En este sentido hemos visto, hemos sufrido en nuestra tierra, en nuestras propias carnes, como desindustrializaron nuestra tierra para servir como mano de obra barata y como mercadeo para el interés de las élites capitalistas, en otras localizaciones del estado, de Europa y del resto del mundo. Es por ello que entendemos y defendemos que la clase obrera tiene que tomar su rumbo y su futuro como propio, y por ello defendemos el acceso a los medios de producción, no solo quedándonos en un sindicalismo que negocie, en un sindicalismo que conquiste en los despachos, aunque venga provocado por la lucha en la calle, sino un sindicalismo que de un paso más. Por eso ocupamos fincas, generamos tejido socio-cooperativo de base, de clase, en cooperativas como Marinaleda, pero también en otras como Pedrera, u otros lugares de Andalucía como Morón de la Frontera, o como actualmente estamos intentando hacer en Somonte, que llevamos ya casi 14 años ocupando y resistiendo una finca pública que era propiedad de la Junta de Andalucía, y que quería venderlas al mejor postor. Y ahí estamos resistiendo, trabajando, ocupando, demostrando que hay otra manera de hacer las cosas, accediendo a los medios de producción, pese a las detenciones, a la cárcel, a las multas, y a la represión que sufrimos por ello.

Hemos entrado en la era de la Inteligencia Artificial y la robotización. Dos cuestiones que sin duda dibujan un nuevo horizonte de lucha obrera y nuevos retos para el sindicalismo. ¿Cómo afronta el sindicato el hecho de que miles de trabajadores puedan ser sustituidos por IA y robots en las próximas décadas? ¿Qué medidas habría que tomar para proteger a los trabajadores?

Una vez más vemos como se utilizan los avances tecnológicos, para ir, precisamente, contra el avance de la sociedad. Es contradictorio, debería ser al contrario, y que los avances que la sociedad tuviera revirtiera en la mejora de las condiciones laborales y vitales de la clase trabajadora. Deberíamos utilizar esa Inteligencia Artificial para mejorar, para que fuéramos, por ejemplo, a una jornada laboral de menos horas, para que se repartiera más el trabajo, para que este fuera en mejores condiciones, para que pudiéramos vivir la vida, para tener derecho a vivir en paz y con derechos. Pero es al contrario, nos meten esa Inteligencia Artificial para generar más competencia, más productividad, y más robo y mercadeo de derechos, contra la clase trabajadora.

Entonces, en vez de repercutir y asegurarse como un avance social y humano, ese avance es para las empresas, para el sistema capitalista, para los mismos de siempre, que los utilizan para incrementar sus beneficios económicos a costa de la sangre humana. Son vampiros de la humanidad. Es algo que debemos de tener en cuenta, es un análisis que debemos hacer, y saber que antes luchábamos contra los terratenientes, y contra los aguatenientes, defendiendo el bien público, como el agua, luchamos contra los prensatenientes, contra los que manejaban los medios de comunicación, y los usaban como medios de propaganda y de difusión de sus ideales capitalistas, y ahora tenemos que luchar también contra los tecnologotenientes, tenemos que adaptarnos a estos tiempos y a estos términos y analizarlos tal como son y conquistarlos, como clase trabajadora, porque sino hacemos este análisis de lucha en los mismos términos que ellos, mal rumbo para nuestro futuro.

¿Qué mensaje podemos lanzar desde el sindicato a aquellos trabajadores que se definen como «clase media» y reniegan de su condición de clase obrera? ¿Es necesario recuperar el orgullo de clase y combativo?

Sí, es el término que utiliza, tristemente, gran parte de la clase trabajadora. Estamos viendo como se vuelve a reproducir esa moral del esclavo, de la que hablaba Julio Anguita, y no pasa solo en la juventud, sino en todos los escalafones de la sociedad. Te inoculan el virus del conformismo, que le interesa al capitalismo, para que asumas unos términos que realmente no te definen, para no rebelarte frente a la injusticia, pero que, realmente, ni es la realidad ni tampoco es la definición de lo que somos como clase trabajadora y como clase obrera. Es por ello que frente a esa campaña propagandística, sistémica, que estamos sufriendo, hay un carácter libertador, de volver a retomar quienes fuimos, quienes somos y quienes aspiramos a ser. Y eso parte, también desde una formación ideológica, desde abajo y a la izquierda, desde los hechos, desde la práctica diaria, y también desde la realidad de ser una herramienta que sirva a la clase trabajadora, para solucionar los problemas que tengan en los puestos de trabajo. A la vez debemos exigirnos y exigirle a la clase trabajadora el que tengamos ese análisis, ese espíritu crítico, y que no dejemos de fomentarlo nunca, primero, para convencernos del relato cierto de lo que somos y de lo que sufrimos, y porque nos encontramos así, y luego para que esa misma clase trabajadora sea capaz de transmitir el mensaje real de defensa del concepto de clase que tenemos que trasformar y seguir difundiendo, para que algún días seamos capaces de tener ese contrapoder real, que necesitamos para liberarnos como clase trabajadora.

¿Cómo se está abordando desde el sindicalismo de clase la integración de la inmigración en el mercado laboral y su implicación en la lucha sindical?

Pienso, desde el ejemplo, desde la experiencia diaria, desde ser un sindicato que llegamos a donde nadie llega, y de conocer la realidad que está pasando en Andalucía, de Huelva hasta Almería, que no se está respondiendo a las necesidades de los compañeros y compañeras migrantes, de clase trabajadora, que vienen a ganarse la vida, al igual que antes nos íbamos nosotros, o que todavía nos vamos, a muchos puntos del planeta, y es una misión, y además una deuda, que tenemos no solo como organizaciones sociales o sindicales de izquierda, y de clase y de base, sino que es una deuda histórica que tenemos con la humanidad, y es un reto que tenemos que cumplir.

Y ya te digo, que nosotros estamos a pie de tajo, llegando a donde nadie llega, y no nos dan ni los días ni las horas. Pero, concretamente, con la campaña que viene ahora del fruto rojo en la zona fresera de Huelva, estamos viendo como no se cumple absolutamente nada. Hay una complicidad terrible, no solo por parte de las instituciones, capitalistas obviamente, sino también por parte de muchas organizaciones sindicales, algunas que se autodefinen como de izquierdas. Es algo que tenemos que mirarlo, tenemos que analizarnos, criticarnos también, desde la verdad revolucionaria, y a la vez que eso se utilice como mimbre para construir esas organizaciones sindicales, que también son de la clase trabajadora migrante, que tiene que querer organizarse con nosotros y nosotras, darle el espacio que se merece, y que nuestra herramienta sindical también les sirva a ellos y que sean parte de la misma.

Creo que es fundamental porque al final somos la misma clase trabajadora, nativa o extranjera, y nos unimos, nos organizamos, desde abajo, desde los tajos, y a la izquierda, o nos matarán por separado, nos machacarán, nos esclavizarán por separado, y encima nos enfrentarán, que es el gran objetivo del sistema capitalista. Así vemos como en zonas como Almería, como la clase trabajadora nativa termina odiando muchas veces y votando a partidos del odio, como la derecha y la extrema derecha, que son precisamente los que fomentan esa mano de obra esclava, y a los que no respetan ningún derecho, les sale el negocio perfecto. Es por eso que tenemos la misión de revertir esta situación, organizarnos con la clase trabajadora migrante, porque son nuestros hermanos y hermanas, como decía en un principio, es una deuda histórica que tenemos como sociedad, como humanidad.

Con el auge del comercio online se están produciendo cambios importantes en el mundo laboral. ¿De qué manera se está trabajando sobre la necesidad de sindicar a sectores precarizados como los ‘riders’ o trabajadores de empresas digitales?

Claro, a eso me refería también con el sector del transporte, del reparto en carretera, en furgonetas que no tienen ningún tipo de control, los riders también, o los Glovo, etc, a los que no se les respeta absolutamente nada, y me refería asimismo a que se está jornalizando todos los sectores productivos de la sociedad. Es por ese motivo que tenemos que intentar llegar a estos sectores también, nosotros ya lo estamos haciendo, desde el sindicato SAT, intentando llegar a esos sectores de reparto, porque están súper precarizados. Tristemente, viven, sufren, la resignación más absoluta, que no pueden cambiar la realidad que les ha tocado vivir, y es por esto que tenemos que intentar llegar, tenemos que ser faro de lucha también en estos sectores, y tenemos que revertir los efectos que este sistema de explotación capitalista que está causando en estos sectores productivos. Creo que también es otra de las grandes misiones que tenemos por delante.

El sindicalismo de clase sufre represión y criminalización por parte del Estado, que a menudo os etiqueta como «violentos». ¿Cómo se hace frente a esta ofensiva que busca restringir y limitar vuestra actividad sindical?

Con el tema de la represión, que creo que es transversal a todos los que venimos haciendo, desde el punto y hora que nos enfrentamos a los intereses del sistema capitalista, este sistema nos trata de violentos, porque violentamos sus intereses, aunque lo hagamos desde el pacifismo más absoluto, como lo venimos haciendo, desde la desobediencia civil pacífica, o desde una acción no violenta, de insumisión judicial, como estamos haciendo en estos momentos, que nos ha llevado, como en mi caso, a ser el líder sindical más detenido de toda Europa, con nueve detenciones hasta la fecha, o nuestro sindicato que ha sufrido el triste “galardón” de ser el sindicato más represaliado de toda Europa.

Nos han pedido más de un millón de euros en multas, hemos tenido más de 600 compañeros y compañeras militantes del sindicato procesados judicialmente, han llegado a pedir más de 400 años de cárcel en nuestro conjunto, peticiones que después quedaban en nada, porque se ha demostrado que no había fundamento para esa tropelía, esa desproporción de juicios y de años de cárcel, de petición de multas, que venían haciendo, pero mientras es y no es, hay una represión que al final hace mella y genera miedo entre la población, que es lo que realmente quieren.

Frente a esto, nosotros tenemos la misión también de intentar revertir esta situación. No es fácil, porque esta es la lucha eterna de David contra Goliath de estar desde abajo, a la izquierda, el trabajo de hormiguita, el trabajo constante, el paso continuo, pero ahí debemos seguir, con nuestro ejemplo, de honradez, de seguir llegando a donde no llega nadie, de estar con los descamisados, con los de abajo, con la gente, con la clase trabajadora, y desde ahí ser capaces de revertir esta situación que nos hemos encontrado. Intentar ponerle una sonrisa a esta situación de miedo que nos quieren inculcar y no rendirnos y no desfallecer nunca. Como decía el Che Guevara: “Hasta la victoria siempre”.

1 Comment

  1. El SAT ya no es lo que era el soc, ni el SAT de hace quince años atrás.
    Oscar reina no es cañamero, aunque los dos sean defensores de los reformistas de podemos.
    Oscar reina no ha recogido una aceituna en su vida, aunque su labor sindical de posts en el campo es útil, nada que ver con las acciones de ocupaciones de tierras, nada que ver con la marcha de la dignidad,ni vimos al SAT en la huelga del metal, les pillaba lejos dicen.
    El SAT Cádiz hoy aliado con la CTM ,son combativos si, pero nunca los verás en primera línea detrás de la barricada, prueba de ello ,no hay un solo sindicalista dentro de los 25 compas represaliados a la espera de un juicio,dentro de la operación fuego ,que sigue abierta.
    Sindicalismo si ,pero no de redes, de calle y piquetes
    Salud y anarkia.

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