La criminalización del sindicalismo: el caso de ‘las 6 de La Suiza’ y el peligro para la lucha obrera

La represión contra el sindicalismo combativo busca debilitar la capacidad de la clase trabajadora para organizarse y resistir.

Por Fernando Ariza | 11/07/2025

El reciente ingreso en prisión de las seis sindicalistas de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) de Xixón, conocidas como «las 6 de La Suiza», marca un episodio sombrío en la historia de la lucha obrera en España.

Estas cinco mujeres y un hombre, condenados a tres años y medio de cárcel y a una multa de 125.428 euros por su participación en protestas frente a la pastelería La Suiza en 2017, son víctimas de una sentencia que no solo castiga su acción sindical, sino que envía un mensaje alarmante: la protesta social y el sindicalismo combativo están en la mira de un sistema judicial que protege los intereses del capital por encima de los derechos de la clase trabajadora.

El origen del conflicto

El caso comenzó en 2017, cuando una trabajadora de la pastelería La Suiza denunció acoso laboral y sexual por parte del propietario, además de condiciones laborales abusivas, como jornadas extenuantes, impago de horas extras y vacaciones, y un despido improcedente.

La CNT, en defensa de la trabajadora, intentó negociar con el empresario, pero ante su negativa a llegar a un acuerdo, organizó concentraciones frente al establecimiento. Estas protestas, comunicadas a la Delegación del Gobierno y sin incidentes violentos, buscaban visibilizar las irregularidades y presionar por una solución justa. Sin embargo, el propietario presentó múltiples denuncias contra el sindicato, acusándolos de coacciones y obstrucción a la justicia, lo que derivó en un proceso judicial que culminó con la condena de las sindicalistas.

El Tribunal Supremo ratificó la sentencia, argumentando que las concentraciones causaron un “daño desproporcionado” al provocar el cierre de la pastelería, a pesar de que el establecimiento ya estaba en venta antes del conflicto. Esta interpretación judicial convierte acciones sindicales legítimas, como piquetes, reparto de panfletos y denuncias públicas, en delitos graves, estableciendo un precedente peligroso que criminaliza el derecho a la protesta y la libertad sindical.

La Ley Mordaza: un instrumento de represión

El caso de las 6 de La Suiza no es un hecho aislado, sino parte de una escalada represiva contra el sindicalismo y los movimientos sociales en España. La Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, conocida como Ley Mordaza, aprobada en 2015, ha proporcionado un marco legal que facilita la persecución de quienes se organizan para defender los derechos de los trabajadores. Esta legislación endurece las sanciones contra manifestaciones, piquetes y otras formas de protesta, otorgando al Estado herramientas para silenciar la disidencia y proteger los intereses empresariales.

La sentencia contra las 6 de La Suiza es un ejemplo paradigmático de cómo la Ley Mordaza y un sistema judicial sesgado se alinean para amedrentar a la clase trabajadora. Como señala la plataforma de apoyo a las condenadas, “cuando protestar de forma pacífica frente a un centro de trabajo se convierte en coacción, o cuando intentar negociar una salida ante un conflicto es obstrucción a la justicia, nada impide entender como coacción cualquier tipo de protesta colectiva”. Este enfoque no solo limita la libertad sindical, sino que atenta contra la libertad de expresión y el derecho de manifestación, pilares fundamentales de cualquier democracia.

Un ataque a la clase trabajadora

La condena de las 6 de La Suiza no es solo un castigo a seis personas, sino un ataque directo al conjunto del movimiento obrero. En un contexto de creciente conflictividad laboral, impulsada por la precariedad, los recortes sociales y la explotación en sectores como la hostelería, el mensaje es claro: quienes se organicen para enfrentar los abusos patronales enfrentarán la represión del Estado. Otros casos, como los 6 de Zaragoza, los 7 de Somosaguas o los sindicalistas del SAT en Andalucía, reflejan una estrategia sistemática para desmovilizar a la clase trabajadora y desmantelar sus herramientas de lucha.

El juez Lino Rubio Mayo, conocido por su historial de sentencias contra activistas y sindicalistas, y el abogado de la acusación, Javier Gómez Bermúdez, exjuez de la Audiencia Nacional, han jugado un papel clave en este proceso. Las declaraciones de Gómez Bermúdez, quien afirmó que los sindicatos “deberían pensarse bien lo que piden y cómo lo piden”, revelan la intención de esta sentencia: disciplinar a los trabajadores y limitar su capacidad de resistencia.

La lucha por las 6 de La Suiza es la lucha de la clase obrera

La solidaridad con las 6 de La Suiza se ha extendido por todo el país, con concentraciones en Xixón, Madrid, Cáceres y otras ciudades.

A pesar de que la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz, ha prometido agilizar el trámite de un indulto, existe inacción por parte del Gobierno de PSOE y Sumar en derogar la Ley Mordaza, lo que pone en duda su compromiso con la defensa de los derechos sindicales.

La CNT ha anunciado que recurrirá la sentencia al Tribunal Constitucional y, de ser necesario, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Sin embargo, más allá de los recursos legales, la lucha por la liberación de las 6 de La Suiza requiere una respuesta masiva y unitaria en las calles. Como señala el manifiesto de CNT, “no podemos permitir que la justicia se convierta en un instrumento para silenciar las voces que exigen condiciones de trabajo dignas y justas”. La movilización social, la organización desde abajo y la solidaridad obrera son las únicas herramientas capaces de frenar esta ofensiva represiva.

Un precedente peligroso para el futuro

La sentencia contra las 6 de La Suiza sienta un precedente alarmante que amenaza con desmantelar los derechos fundamentales conquistados por la clase trabajadora a lo largo de décadas. Si protestar pacíficamente frente a un lugar de trabajo se considera un delito, cualquier acción sindical, desde un piquete hasta una huelga, podría ser criminalizada. Este retroceso no solo afecta a los sindicatos, sino a todos los movimientos sociales que luchan por la justicia social.

En un momento en que las políticas liberales intensifican la precariedad y la desigualdad, la represión contra el sindicalismo combativo busca debilitar la capacidad de la clase trabajadora para organizarse y resistir.

La lucha por la liberación de las 6 de La Suiza es, por tanto, la lucha de toda la clase obrera. En ella nos jugamos no solo la libertad de seis personas, sino el derecho a la protesta y a la libertad sindical.

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