Optar por la degradación a costa de la alimentación y del uso privado del bien común

Si tenemos en cuenta la economía existente que se destruiría, ni por asomo la compensará jamás el macroproyecto de la celulosa.

Por Remedios Copa | 17/04/2024

Esa es la tesitura en la que la Administración Autonómica está poniendo a Galicia, fomentando y alimentando con dinero público a proyectos tan destructivos como el denostado de ALTRI- GRENALIA para instalar la macrocelulosa en Palas de Reis.

Tal como afirma Juan Oliver, la papelera portuguesa ALTRI, que planea levantar un macrocomplejo industrial para la producción de celulosa en la mencionada localidad lucense, ha iniciado una auténtica campaña de greenwashing para blanquear la imagen del proyecto y asimilarlo a conceptos de sostenibilidad medioambiental y economía verde.

La compañía cuenta con el apoyo de la Xunta y la Confederación de Empresarios de Galicia para contrarrestar la contestación social contra la fábrica que están oponiendo los vecinos de las comarcas afectadas, las asociaciones ecologistas, así como ciudadanos de toda Galicia, parte de los sindicatos y la oposición en el Parlamento de Galicia.

Es una vergüenza que el Gobierno autonómico se pronuncie descaradamente en contra de los intereses económicos y medioambientales de Galicia, permita el uso y el deterioro de bienes que pertenecen a lo común y presione a la oposición ciudadana en lugar de posicionarse con ella y atender a sus intereses y a un mejor proyecto de desarrollo sostenible. Es más comprensible que las organizaciones del gran empresariado apoyen el macroproyecto, porque en su filosofía no figura la responsabilidad social corporativa; su objetivo es únicamente el lucro sin importar cuantas pequeñas empresas y puestos de trabajo sostenibles y fijadores de población al territorio, (que ya existen y otros que se están creando en la zona), se arruinen por culpa de los intereses de la papelera y los daños colaterales que, además de la contaminación medioambiental conlleva, y que afectará negativamente según todos los indicios e informes que se conocen al respecto a toda la economía de la Comunidad Autónoma de Galicia.

Tal vez esa repercusión sea la que da pie a las innumerables alegaciones ciudadanas que se están registrando contra el mastodóntico proyecto en toda Galicia. Los expertos consideran que la industria papelera es una de las más degradantes del medioambiente; tanto el elevado consumo de agua como el de madera contribuyen al fomento de monocultivo de especies de alto rendimiento y la eliminación de bosques autóctonos, lo que supone un aumento del riesgo de incendios incontrolables y a la desertización debida a la contaminación del aire, el suelo y los ríos que sufrirán las consecuencias de la lluvia ácida y los vertidos tóxicos.

Aunque ALTRI venda la moto de que la suya es “una planta de última generación, en línea con las directrices de la U E, situará a Galicia en la vanguardia de una nueva industria basada en la sostenibilidad, la innovación y la mejora continua” y aunque la defienda como ecológica frente a las críticas, son bien conocidos los incumplimientos de la normativa y las contaminaciones producidas por ALTRI en Portugal, trayectoria que hace más que dudosa su garantía de ecologismo y sostenibilidad. Además, la inmensa extensión de suelo que ocuparía, 366 hectáreas de parcelas en las márgenes del río Ulla, y las cantidades de madera necesarias para producir 400.000 toneladas de pasta de celulosa y 200.000 de lyocell, (tejido semisintético), y el consumo de 16.000.000 de litros de agua al día, modifican paisaje, ecosistemas, biodiversidad, suelo y formas de producción que van a afectar a toda Galicia, como bien se explica en informes y alegaciones presentadas a la Administración y a la opinión pública, a tenor del fuerte impacto que tendría el macroproyecto de ALTRI-GREENALIA si se lleva adelante.

Tal como expone el Sindicato Labrego- Comisións Labregas, la macrocelulosa destruirá miles de puestos de trabajo dedicados a la producción de alimentos.

Solamente en un radio de 30 Km alrededor del territorio de ocupación industrial previsto hay más de 5.000 granjas productoras de alimentos. En cuatro de los Ayuntamientos más afectados, (Palas, Melide, Santiso y A Golada), existen 258 granjas que producen 82.193.664 litros de leche al año, además de otras 500 con distintas orientaciones productivas. El 25,52% de la población de dichos Ayuntamientos está afiliada a la Seguridad Social Agraria. A esos puestos de trabajo hay que añadir el número de empleos indirectos que generan, desde servicios veterinarios, talleres de reparación de maquinaria agrícola y tiendas especializadas. También otras industrias que se nutren de esa producción del campo y su ganadería; en los cuatro Ayuntamientos referidos hay 4 queserías acogidas a la Denominación de Origen Protegida. Pero otras comarcas limítrofes producen leche que se procesa en industrias de la zona se verían afectadas.

En cuanto a las denominaciones de origen protegidas que se verían afectadas por la instalación de la macrocelulosa, el Sindicato Labrego incluye, entre otros, 23 proyectos ecológicos. De los de Indicación Geográfica Protegida Mel de Galicia, señalan 82 envasadores, de los que 10 pertenecen a Lalín, Vila de Cruces, Chantada, Taboada y Arzúa, todos incluidos en la zona que resultará afectada y que conlleva muchos puestos de trabajo sostenibles que contribuyen a la garantía de la soberanía alimentaria. Un importante actor en el sector de la miel en Galicia es la Cooperativa Erica Mel, con 250 socios, que también se vería afectada.

Mencionamos estos ejemplos porque están vinculados a la alimentación y forman parte de la zona más próxima a la celulosa, pero los efectos del proyecto se extenderán mucho más allá de los descritos, porque se verá afectado el turismo rural, una amplia zona del Camino de Santiago, y otra zona nada desdeñable en cuanto a puestos de carácter alimentario y sostenimiento de la biodiversidad como es el impacto que tendría en el río Ulla y la ría de Arousa.

Si tenemos en cuenta la economía existente que se destruiría, ni por asomo la compensará jamás el macroproyecto de la celulosa. ¡Que no nos engañen! A poco que se analice, no cuela.

Hay que añadir a los aspectos señalados que la cantidad de energía necesaria para su funcionamiento hará que nutrir ALTRI-GROENNALIA, no solo llene Galicia de eucaliptos. Y tal vez sea conveniente reflexionar sobre quiénes serán los consumidores de un tipo de producción que convertirá Galicia en un terreno de sacrificio, yermo, famélico y forzosamente despoblado.

Hay proyectos de desarrollo que sostienen la vida y existen otros que la destruyen para siempre, destrozando su economía, expulsando a la población y arrasando el territorio. Dependiendo del modelo de sociedad que se pretenda, se optará por un modelo u otro.

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