No llores más

Lo que Harris documenta no es un caso aislado ni un error puntual. Son décadas de prácticas corporativas engañosas que han puesto en riesgo la vida de millones de personas.

Por Dani Seixo | 6/10/2026

En 2004, Gardiner Harris llegó demasiado temprano a un vuelo. Ese día no tenía nada especial previsto, de sentó en el bar del aeropuerto a esperar y a su lado se sentó una mujer. Empezaron a hablar y ella le dijo que era representante de ventas de Johnson & Johnson.

Y entonces le contó su historia. Hablaron acerca de las prácticas de venta y acerca del daño que esas prácticas habían causado a su propia familia. Harris diría después que aquella conversación cambió por completo su forma de cubrir la empresa y también su manera de mirar toda la industria farmacéutica.

Dieciocho años más tarde, escribió el libro que hoy nos ocupa.

El subtítulo de No llores más es «Los oscuros secretos de Johnson & Johnson«. Nos encontramos ante la revelación demoledora sobre el mayor conglomerado sanitario del mundo, una especie de trabajo de reconstrucción de piezas dispersas en documentos judiciales, memorandos internos, registros de la FDA y testimonios de personas afectadas, y volver a armarlas en la forma que tenían antes de ser desmontadas.

El libro abarca un territorio amplio. La relación entre el talco para bebés y el cáncer. El riesgo de hepatotoxicidad del Tylenol (paracetamol). La promoción del Risperdal para uso en niños, que provocó desarrollo de senos en varones adolescentes. El papel del parche de fentanilo en la crisis de opioides. Los implantes de cadera defectuosos y las mallas vaginales. Y una vacuna contra la covid que no funcionó bien. Son cuarenta capítulos, y cada uno corresponde a un producto concreto, a un período concreto, a un grupo concreto de personas.

Lo que Harris documenta no es un caso aislado ni un error puntual. Son décadas de prácticas corporativas engañosas que han puesto en riesgo la vida de millones de personas. El autor desmonta la imagen de la compañía de los bebés, ese logo entrañable, ese polvo de talco que todas las madres han usado, para mostrar una maquinaria que, según su investigación, priorizó beneficios sobre seguridad. No hablamos de teorías conspirativas, sino de documentos, testimonios y sentencias que Harris va desgranando con una prosa que no se permite adornos innecesarios. Es periodismo de investigación en estado puro.

Harris no es un novato. Antes de trabajar en el New York Times, fue reportero en The Wall Street Journal, donde ya investigó a Bristol-Myers Squibb. Sabe lo que hace. Su estilo es sobrio, casi clínico, pero debajo de esa frialdad hay una indignación contenida que se contagia. No necesita gritar para que el lector se revuelva en la silla.

Un título que se lee como un thriller, pero duele porque es real. Habla de opiáceos, de fármacos, de salud pública, de corrupción. Temas que nos tocan a todos. Y lo hace sin inventar nada, sin exagerar, con la solidez de quien ha pasado años revisando papeles y hablando con fuentes.

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