Manuel Ruíz “El olvido es algo en lo que la derecha ha hecho un trabajo impecable”

Ante la triste noticia del fallecimiento de Manuel Ruíz, miembro del Colectivo por los Olvidados de la Transición, volvemos a publicar la conversación que tuvimos a principios junio de 2023 con este luchador de nuestra Memoria Antifascista

Por Angelo Nero

Los medios de comunicación fueron, sin duda, uno de los grandes pilares del régimen del 78. Periodistas como Victoria Prego contribuyeron a crear el relato de la Transición modélica, ensalzando la labor de personajes con gran peso en el aparato de la dictadura, como Suárez, Fraga o Martín Villa, que se acostaron como fascistas y se levantaron como demócratas. Durante mucho tiempo la sociedad española compró ese relato, e incluso tomó como ejemplo de los valores democráticos al sucesor designado por Franco para ejercer la jefatura el estado, Juan Carlos de Borbón, huido ahora del país, tras ser obligado a abdicar tras sucesivos escándalos de corrupción.

Los medios que nos presumimos alternativos al relato oficial, tenemos la obligación de honrar a los que verdaderamente lucharon por la democracia. Miles de hombres y mujeres, muchos de los cuales sufrieron tortura, cárcel e incluso dieron la vida por ella, y que todavía, a día de hoy, permanecen en el anonimato para la inmensa mayoría de los que disfrutan de las libertades conquistadas por ellos.

Es hora de reivindicar su memoria. La memoria de aquellos jóvenes -en el inventario de víctimas la generación llamada a cambiar el país fueron mayoría- como Arturo Ruíz, que soñaron un mundo mejor y que lucharon por él, es la que hay que invocar. Hoy, cuando se cumplen 46 años de su muerte, hablamos con su hermano, Manuel Ruíz, miembro del Colectivo por los Olvidados de la Transición.

Tal vez muchos de nuestros lectores conozcan la historia de la muerte de Arturo, pero pocos sabrán de la vida de este joven comprometido con la época que le tocó vivir. Cuéntanos, Manuel, ¿cómo era tu hermano?, ¿que inquietudes tenía?, ¿cómo fue su vida hasta que el fascismo lo asesinó, cuando todavía era menor de edad?

Mi hermano era una de esas luces que brilla con mucha intensidad, era un líder, una persona que se movía mucho en todos los temas de derechos humanos. Como la mayoría de los jóvenes de esa época, lo que hacíamos era trabajar y estudiar, y mi hermano el poco tiempo restante lo dedicaba al activismo, no es que estuviera afiliado a ningún partido, pero si que era reconocido entre todos los de la época. Viendo las cosas que hacía y hablando con amigos suyos, la verdad es que le dio tiempo a hacer muchísimas cosas, aunque muriera con 19 años, que no deja de ser un crío, entonces todavía era menor de edad. En todos sus amigos dejó una profunda huella.

Los que ya tenemos unos años recordamos los setenta como una época en la que la juventud tenía una implicación política importante, tenían una cultura política que hoy no se tiene, tenían claro donde había que estar. Arturo estudiaba en el colegio de Nuestra Señora del Recuerdo, que llevaban los jesuitas, y daban una educación bastante avanzada, aunque las ideas de mi hermano ya eran claramente de izquierdas, y en el barrio, sus amigos también pensaban como él. Nosotros nos criamos juntos, nos llevábamos un año de diferencia, e incluso íbamos a la misma clase, porque yo repetí un curso, y aunque teníamos amigos distintos manteníamos una relación muy buena. Nos movíamos en círculos distintos, él se inclinó más a la política, y yo me dediqué más a lo laboral. Ese año estaba haciendo el servicio militar, me fui voluntario con el objeto de que no me mandasen fuera de Madrid, porque quería seguir los estudios.

Ese 23 de enero de 1977, Arturo salió a las calles de Madrid, junto a miles de jóvenes como él, a reclamar Libertad y Amnistía. Sería una manifestación de tantas, con el riesgo de las habituales cargas policiales, si en esta no hubiera aparecido un grupo de los Guerrilleros de Cristo Rey, un grupo fascista decidido a reventar la convocatoria. ¿Cómo se desarrollaron los hechos en esa jornada fatídica?

Ese día, parto de la base de decirte que lo que ocurrió el día 23 de enero no fue casual, y cada día hay más datos de que fue así. Acaba de salir un libro de Carlos Portomeñe que enlaza con datos de sentencias de tribunales, los hechos de Montejurra, la muerte de Arturo y la matanza de Atocha, tres hechos ligados entre si. Era una estrategia para eliminar a la parte más combativa de la población, y concretamente esa manifestación del 23 de enero le da una lección, porque ya el día antes Martín Villa hizo declaraciones diciendo que había que reprimir esa manifestación, y la reprimió la gente que estaba a sus ordenes, la policía y la gente de extrema derecha. El caso es que Arturo, por su aspecto físico, no pasaba desapercibido, porque tenía el pelo largo, muy encrespado, y llamaba mucho la atención, tenía una presencia bastante llamativa, y como le conocían en todas la manifestaciones, fueron a por él.

Parte de la manifestación que reivindicaba Libertad y Amnistía, se disgregó por la carga de la policía, y algunos se encontraron entre las calles Estrella y Silva, en la plaza de los cines Luna, y estando allí hubo un cruce de palabras de los Guerrilleros de Cristo Rey con mi hermano, que como increpaban a una chica, le dijo a uno de ellos: “te ves muy valiente porque llevas pistola”, y Fernández Gauza le arrebató la pistola a Cesarsky, -un argentino de la Triple A, muy conocido en el País Vasco, colaborador con la policía en la lucha antiterrorista- o este se la cedió, e hizo un disparo al aire, todos salieron corriendo, y le dio dos tiros por la espalda a Arturo. Todos los testigos manifiestan que era una persona que no disparó al azar, que se puso en postura de tiro y apuntó.

José Ignacio Fernández Gauza, y Jorge Cesarsky, los implicados en el asesinato de Arturo, no sólo eran militantes de los Guerrilleros de Cristo Rey, sino que tenían contactos con los servicios de seguridad del estado, dirigidos entonces por Rodolfo Martín Villa. ¿Que grado de complicidad había entre estos integrantes de bandas para-policiales, y las Fuerzas de Seguridad del Estado?

José Ignacio Fernández Gauza decía el mismo que trabajaba para la guardia civil, su hermana manifestó ante el juez que su hermano hacía trabajos para este cuerpo, trabajos que ellos no podían hacer. Este hombre huye de Madrid al día siguiente de la matanza de Atocha, se refugia en un cuartel de la guardia civil. En el sumario aparece que él solicita un dinero, y la familia se lo manda a un guardia civil que se llamaba Juan Carrero, que posteriormente tuvo algún puesto de responsabilidad en los servicios secretos de la guardia civil. En el sumario, que tiene más de 1.000 folios, no aparece el dni de este hombre, solo el nombre, y se deja caer por todos lados que era un confidente de la policía, cuando la guardia civil del País Vasco venía a Madrid a hacer cursos muchos paraban en su casa. Después de llevárselo al País Vasco, de tenerlo allí protegido, lo pasan a Francia, y de allí a Sudamérica, creo que a Argentina. Todo esto con fondos reservados, entiendo, con lo que la implicación del gobierno en este asesinato es manifiesta.

Después de su huida, cuando se celebra el juicio, en el que se juzga a Cesarsky Goldestein, un argentino judío de ideología nazi, que había venido aquí con los guardaespaldas de Perón, y llegaron a un pacto con él para que cargara con el delito y se le condenó por terrorismo y tenencia ilícita de armas. Al final recurrió el delito de terrorismo y se le condenó a diez meses, en una resolución rápida del Tribunal Supremo, le quitaron el delito de terrorismo con una velocidad pasmosa. También estuvo protegido en la cárcel de Carabanchel, él decía que su vida corría peligro, con lo cual el juez Gómez Chaparro, que aparece en todos los procedimientos en los que está implicada la extrema derecha en la defensa de ellos. Y lo trasladó a Herrera de la Mancha por su seguridad. Después estuvo por las televisiones hablando, era una persona que le gustaban bastante los medios y creo que murió hace poco.

El que creo que sigue vivo y había que intentar localizarlo, y para mi que ha seguido trabajando para los servicios secretos españoles y argentinos, es Fernández Guaza. Nosotros recurrimos a la Audiencia Nacional y a los tribunales pidiendo que se localiza, ni la judicatura ni la policía ha hecho el más mínimo esfuerzo por localizarlo, y mientras no se demuestre lo contrario creo que los servicios secretos lo tienen localizado, y entiendo que han seguido utilizando sus servicios, con lo que queda claro que en aquella época, en los 70 y años posteriores, había un plan para acabar con parte de la población. Y hay un pacto que tienen todos los ex-presidentes de gobierno, que es no hablar de la Transición, y Martín Villa lo dejó bien claro en una conferencia que dio en el Club Financiero, diciendo que no había un plan establecido, cuando todos lo indicios dicen lo contrario.

Entonces si hay un organismo tanto nacional como extranjero que diga que si, que había un plan, todos esos crímenes son crímenes de lesa humanidad, que no prescriben, y que además no se pueden amnistiar, y ha habido jueces, como puede ser Grande Marlaska, que han hecho prescribir algún caso, en el año 2013 ha hecho prescribir el caso de mi hermano, con bastante celeridad, yo creo que lo tenía que haber pensado un poco. Decidieron que no era un crimen de lesa humanidad, de antemano, como tienen previsto.

Manuel Ruiz fotografiado junto a la placa en memoria de su hermano Arturo. Foto:Olmo Calvo

Arturo fue asesinado en la calle, a plena luz del día, delante de numerosos testigos que señalaron a los autores del crimen, pero ¿ha hecho justicia el estado?, ¿ha sido reconocido tu hermano como víctima de la Transición?, ¿ha recibido algún tipo de homenaje público por parte de las instituciones?

Es un melón que no quieren que se abra, y que yo creo que la democracia que tenemos, o lo que sea que tengamos ahora, se debe a toda esta gente, que durante la Transición muchos dejaron su vida y son injustamente olvidados, como Javier Almazán, Javier Verdejo y Mari Luz Nájera. Mari Luz que fue una estudiante que fue a la manifestación de repulsa por la muerte de Arturo, y la policía le metió un tiro en la cabeza, con un bote de humo, además iban a por ella porque llevaba flores.

Con ese tipo de gente que arriesgaba su vida, porque ellos lo sabían, creo que nos estamos portando, toda la sociedad, bastante injustamente, estamos ensalzando otro tipo de víctimas, que tienen todo mi respeto, pero olvidando a más víctimas, y eso a mí me enfada, que se haga un parque a Miguel Ángel Blanco y no se reconozca las víctimas que murieron en Madrid, y es porque hay partidos que han cogido a las víctimas de una parte, como objeto de sus campañas electorales, y solo hay que verlo en esta pasada campaña electoral, diciendo que si los de Bildu se presentan a las elecciones a expresos.

Yo puedo decir que me siento igual de mal con algunos políticos que han sido responsables de la represión en la transición, y no solo se presentan a las elecciones sino que han sido ministros. ¿Que pasa, que yo tengo la piel muy gorda y ellos muy fina? ¿Cómo se puede instrumentalizar el terrorismo de esa manera? El terrorismo es quien infunde el terror a la población, matando, asesinando, aproximadamente lo que hacía la policía a mediados de los 70, en los 80, lo que hacían era salir a la calle para aterrorizar a la gente, y hay muchísimas víctimas de la policía y de la extrema derecha, que en un momento de la historia se confundían entre una y otra. Yo he visto como salían los Guerrilleros de Cristo Rey de las comisarias, y cuando se sentían acosados se metían otra vez dentro, la convivencia que había entre la extrema derecha y la policía era algo que sabía todo el mundo.

Cuando no estemos los familiares que hemos sido testigos presenciales de estas cosas quedará en el olvido, se contará la historia que quieran contar el que en ese momento esté gobernando, algo totalmente injusto. Nosotros, como Colectivo de Colectivo por los Olvidados de la Transición (COT), queremos dejar una huella, por eso es muy importante hablar con vosotros, con la prensa. Dejar una huella que reconozca lo que se hizo y quien lo hizo, porque quien trajo la democracia no fue el Emérito, ni Fraga ni Felipe, fue la gente en la calle, la que dio el empujón para traerla a este país. El Emérito, Martín Villa o Felipe González son gente que ha mirado mucho por sus intereses, ahora lo estamos viendo. Y hablando del emérito, todos lo sabemos que la prensa, toda la prensa, durante muchos años han cumplido un pacto para no hablar de sus negocios, y así hacía lo que le parecía, tenía una inmunidad terrible.

Yo también empiezo a sospechar que la prensa hoy tiene un pacto para no hablar de la transición, porque el que tengan todas los ex-presidentes de gobierno estoy seguro, pero que la prensa participe en esto me parece, cuando menos, inmoral. Que la prensa se calle ciertas cosas, no entiendo porqué, ya somos una sociedad madura y lo que están consiguiendo con este tipo de ocultaciones es que las generaciones futuras sean unos inmaduros políticos.

Gente como vosotros y como otros medios, y como nosotros, que estamos a vuestra disposición, estamos para contar la verdad, que además es incuestionable lo que contamos. A mi no me presiona nadie, nadie me dice lo que tengo que decir, y lo que digo lo digo con plena libertad.

Cándido Méndez, Antonio Gutiérrez, Nicolás Redondo y José María Fidalgo, dirigentes de los sindicatos mayoritarios durante décadas, avalaron públicamente a Martín Villa, acusado de crímenes de lesa humanidad en la Querella Argentina. Antonio Gutiérrez, que fue también diputado del PSOE, llegó a afirmar en su carta pública de apoyo al político franquista: “quiero agradecerle que siendo ministro evitase la violencia siempre que pudo y viniese de donde viniese.” Emilio Silva, presidente de la ARMH, señaló que esto demostraba la implicación de las cúpulas sindicales en la impunidad franquista. ¿Que opinas de este cierre de filas por parte de estos dirigentes sindicales en torno a Martín Villa?

El olvido es algo en lo que la derecha ha hecho un trabajo impecable. El otro día hubo un debate en TeleMadrid entre los candidatos a la Comunidad, y estaba escuchando los comentarios de los periodistas y hubo un osado, que dijo que si se tratara a las víctimas de ETA como a las del franquismo, otro gallo nos cantaría, intentando decir que a las víctimas del franquismo se les ha tratado bien. Hay que ser una persona bastante retorcida para pensar eso y segundo, para decirlo en un medio de comunicación, que aunque sea de Ayuso, tendría que tener sus filtros. Las víctimas del franquismo, hasta hoy en día, no hablan por miedo.

Ahora estamos haciendo un documental, y tenemos un testigo de cuando murió mi hermano -había cientos de testigos en la plaza y todos contaron lo mismo-, y a este hombre casi le cae Arturo encima. Este hombre estuvo detenido en Alcalá de Henares, y se encuentra con su torturador de vez en cuando, andando por la calle, lo hemos entrevistado y no quiere que salga su cara ni su voz, porque todavía tiene miedo. Eso lo entiendo, ese hombre ha pasado mucho, ha estado mucho tiempo encerrado, le han hecho de todo, y además, le han dado una terapia para que no olvide nunca el terror, y como él mucha gente que no van a salir nunca, que se van a morir y que nunca vamos a conocer su historia.

Eso es lo que están rescatando en Argentina, en todos los países donde tienen decencia democrática, y que tienen un compromiso con la historia se están sacando las barbaridades que se hicieron durante la dictadura, y la española, que fue de las que más gente mató, ya que Franco firmó cientos de sentencias de muerte, ya acabada la guerra, nada. Yo quisiera que se reconociese por parte de la clase política, y que se reconociese en las instituciones que en este país estuvo gobernando durante 40 años un asesino, que torturaba y mataba gente sin el mínimo remordimiento.

El PP y el PSOE, que más o menos han seguido la misma política en el tema de la memoria, quiere que esta se adormezca, que desaparezca, y que todos pensemos que la Transición fue modélica, en la que no pasó nada malo, en la que todos nos abrazamos. Evidentemente la gente que ha estado metida en el tema sabe que no es cierto.

A Martín Villa, el día que vino a declarar, en septiembre do 2020, salieron en su defensa 70 cartas de apoyo, entre las que estaban las de Borrell, Cándido Méndez, Antonio Gutiérrez… una persona que apoya a un dirigente político que el 3 de marzo, en Vitoria, manda cargar a la policía y mata a 5 obreros que estaban en huelga, dicen poco de esa persona. Simplemente, por el tema sindical, porque lo que se estaba reivindicando eran temas laborales, y que salga Cándido Méndez a apoyar a la persona que masacró y que mandó cargar contra la población civil ese día, yo me haría mirar. Y me parece que había una implicación de todos, era un plan que estaba establecido para hacer esa transición a costa de lo que sea.

Estos señores apoyan a Martín Villa, que en los Sanfermines del 78 manda entrar en la Plaza de Toros de Pamplona con la orden de ¡No os importe matar!. Ese señor protegía a la policía que mató a Gustau Muñoz, y que intentaron sacarle la bala en un portal. Ese señor protegió al asesino de mi hermano, para que huyese al extranjero. Simplemente con eso un dirigente sindical decente no tendría que apoyar ese tipo de cosas, pero el bufete de Martín Villa se encargó de ir uno por uno para que firmaran todos.

También Felipe González le apoyó, y no solo se limitó a apoyarle sino que en su carta va más lejos y dice que los verdaderos delincuentes somos los querellantes, que son con los que la jueza tenía que tomar medidas. Fue el mismo Felipe González que escribió una carta a mis padres diciendo que lo de Arturo era un asesinato que no debería quedar impune. Las dos cartas las guardo.

A mi me decepciono, mucho, también Zapatero, que también apoyó a Martín Villa, y le escribí. Le dije que si consideraba a Martín Villa amigo suyo, le apoyase, pero que también estábamos las víctimas que requeríamos su apoyo. Y contestó muy escuetamente: “mi mayor respeto a la justicia argentina”. Cosa que es mentira, porque nosotros que hemos estado recientemente hablando con la jueza Servini, cara a cara, nos dijo que en España le están poniendo miles de problemas cuando pide cualquier documentación, mucha ni se la dan. La colaboración que puede existir en aclarar cualquier cosa es totalmente nula.

La jueza hizo un auto, después de un trabajo de años, que tira por tierra casi toda la Transición, pero sigue intentando recabar datos y la justicia española se los está denegando sistemáticamente, desde hace mucho tiempo. Así que también es un trabajo nuestro, porque nosotros somos muy ingenuos, cada vez que hacen una cosa nos ilusionamos. Ahora sacan una fiscalía con Dolores Delgado que se va a ocupar de temas de Memoria, y a mi me hace ilusión hablar con ella, y decirle: “metete con este tema”, aunque se que al final me va a defraudar. Tengo mi derecho a estar ilusionado, y ahí vamos a estar nosotros intentando de todas maneras, aquí y en cualquier sitio, señalar a los asesinos, que tienen nombre y apellidos, gente que mató de manera impune a chavales que demandaban libertad.

El derecho a la justicia en España se nos ha negado, pero hay algo que no nos deberían negar que es el derecho a la verdad, eso nos lo tenían que respetar, por lo menos a las familias, y la gente que todavía vive, como Martín Villa, que tiene mucha información, a pesar de que se le conoce como la persona que ha destruido mayor número de documentos, yo creo que en un rasgo de humanidad, porque es un tipo muy religioso, tendría que tener un poco de lo que ellos llaman cristiana humanidad, y hablar de las cosas que no deben quedar ocultas, que él es quién las sabe. Fijate si le tienen miedo todos, que salen 78 cartas para apoyarle.

El año pasado se aprobó la Ley de Memoria Democrática, no sin críticas por parte del movimiento memorialista. ¿Desde tu punto de vista esta ley responde a los principios de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de no repetición?

Con la Ley de Memoria Democrática está pasando un poco como con la reciente campaña electoral, se tiran ciertos cebos, ahora se ha tirado el del terrorismo, para que todo el mundo se distraiga. Yo creo que es una cosa que por vergüenza el estado español tiene que hacer, tiene que sacar a la gente de las cunetas, y aquí quiero resaltar la tarea de gente como Emilio Silva, que ha hecho un trabajo impresionante en el tema de las exhumaciones y en la búsqueda de los desaparecidos. Donde la Ley tiene unas lagunas increíbles es en la justicia.

Nosotros pedimos justicia y la ley pasa de puntillas, ¿porque? Porque parte de los que han confeccionado la ley, y no hablo de Unidas Podemos, son gente que se puede encontrar con muchos pelos en la gatera, si se investiga a fondo. No olvidemos que cuando se firma la Ley de Amnistía, que es una de las cosas que se pedían derogar desde el minuto cero, porque blinda la impunidad de la dictadura, el primero que se opuso fue el PSOE, pero hay que recordar que fue firmada por todo el arco político. En el artículo 2 se exime de toda responsabilidad a los funcionarios, algo que es una barbaridad, porque policías que habían sido torturadores o que habían matado a alguien no se les puede hacer nada, y eso es en el único país del mundo donde se ha mantenido. En Argentina la Ley de Punto Final o de Obediencia Debida, se derogó porque se consideraba que era una barbaridad. Sin embargo en España se sigue considerando algo normal.

La Ley es un avance, está mejor que la que había, si se desarrolla, que ese es otro tema, pero queda muy corta, y sobretodo en el tema de la justicia.

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