Los tres déficits de la educación pública en España: falta de inversión, burocratización de la docencia e inestabilidad laboral

Los equipos directivos pueden dedicar hasta un 60-70% de su tiempo a gestiones administrativas, restando tiempo a la labor docente.

Por Lucio Martínez Pereda | 9/06/2025

La inversión en educación pública en España sigue estando por debajo de la media europea. En 2023 se destinó el 4,4% del PIB a educación, frente al 4,7% de la media de la UE, situándose como el séptimo país que menos invierte dentro de la Unión Europea. Además, el gasto por alumno en España (7.128 euros-PPA) es un 9% menor que la media europea (7.847 euros-PPA), y está entre los diez más bajos de la UE. Bélgica, Suecia, Estonia o Finlandia destinan porcentajes del PIB significativamente superiores a la educación.

El exceso de burocracia genera desmotivación entre los docentes. Un 85,8% del profesorado se muestra muy insatisfecho con la cantidad de tareas burocráticas, considerándolas de poca utilidad para la mejora educativa y fuente de estrés laboral. Los equipos directivos pueden dedicar hasta un 60-70% de su tiempo a gestiones administrativas: rellenar formularios, justificar gastos, contratar servicios, gestionar incidencias técnicas y cumplir con múltiples protocolos , restando tiempo a la labor docente. La burocracia invade el trabajo diario de los docentes apartándolos de la enseñanza y dificultando la atención individualizada al alumnado. La sobrecarga administrativa afecta negativamente a la calidad educativa, al bienestar y la motivación del profesorado.

Alta tasa de interinidad: uno de cada cinco profesores es interino, incumpliendo la Ley de Temporalidad. La educación pública en España arrancó el curso 2024-2025 con una tasa de interinidad del profesorado del 21,06%, lo que significa que uno de cada cinco profesores es interino. Esta cifra está muy por encima del límite del 8% que establece la Ley 20/2021 de medidas urgentes para la reducción de la temporalidad en el empleo público, que debía cumplirse a partir del 1 de enero de 2025. El incumplimiento se debe, entre otros factores, a la falta de nuevas convocatorias de oposiciones antes de final de año y a un déficit estructural de 45.778 docentes, según el sindicato CSIF, lo que eleva las ratios alumno/profesor.

Ante estas tres graves carencias el descontento se extiende por todas las comunidades. En abril de 2025 se celebró la primera huelga general educativa en 12 años en la Comunidad de Madrid. En la educación pública vasca se convocaron 12 jornadas de huelga entre enero y febrero de 2025. Durante el curso 2024-2025, Galicia tambien ha registrado varias jornadas de huelga . En Andalucía tambien se ha producido el mismo tipo de protestas: en mayo de 2025 se convocó una huelga general y desde el 14 de mayo hasta el 30 de junio, el colectivo de interinos e interinas mantiene una huelga indefinida para denunciar la falta de estabilización. El final del curso 2024-2025 en Asturias está marcado por una huelga indefinida en la educación pública, considerada una de las mayores movilizaciones docentes de las últimas décadas: Más de 50 direcciones escolares presentaron su dimisión como señal de protesta.

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