La astucia comunicadora de Xabier Fortes

Su crítica, domesticada por la conveniencia, es una práctica útil para que la audiencia crea que se le permite criticar: consiste en subrayar los deslices secundarios del poder para asegurar su legitimidad.

Por Lucio Martínez Pereda | 17/01/2026

Xabier Fortes es un ejemplo paradigmático del profesional que, bajo la apariencia de independencia, encarna una forma sofisticada de servidumbre. No es el propagandista tosco que actúa por orden directa del poder, sino su versión democrática y contemporánea: el periodista diligente, sustanciado de institucionalismo, que confunde el deber de informar con el arte de ayudar al gobierno. Su discurso aparenta pluralidad, pero está cuidadosamente calibrado para no desbordar el perímetro de lo tolerable. Su papel es el del periodista que critica al poder sólo en lo accesible, sin riesgo y para compensar.

Su crítica, domesticada por la conveniencia, es una práctica útil para que la audiencia crea que se le permite criticar: consiste en subrayar los deslices secundarios del poder para asegurar su legitimidad. Es el modo contemporáneo de la adhesión en una democracia: una obediencia disimulada por el estilo de la imparcialidad. Fortes parece disentir mientras asegura que todo siga igual. Fortes es un Sócrates de plató, pero con pinganillo.

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