Les gens d’à côté, o como ponerse en la piel del otro

La historia que plantea André Téchiné obliga a la protagonista a ponerse en la piel del otro, pero también plantea ese dilema al espectador, al que remueve de sus cimientos -o de su butaca- para que se cuestione si son más importantes las convicciones políticas y sociales, o los afectos

Por Angelo Nero | 27/08/2025

Isabelle Huppert es una de las actrices francesas que más me han fascinado, desde que la descubrí en La dentellière, del director suizo Claude Goretta, por la que fue distinguida con los premios BAFTA, Donatello y nominada por segunda vez a los César. Era a finales de los setenta, cuando estaban en auge los cineclub, donde programaban películas de “arte y ensayo”, y yo me quedé prendido por esa mirada frágil, pero retadora, como la de un animal herido al que hay que acercarse con cuidado. Desde entonces la actriz parisina ha protagonizado más de un centenar de películas, y ha rodado con los grandes directores de la historia del cine: Tavernier, Chabrol, Cimino, Godard, Wajda, los Taviani, Assayas, Haneke -con el que lograría el gran éxito de El Pianista-, Ozon, Verhoeven -con quién llegó a ser nominada a los Oscar-. También ha tenido una amplia trayectoria en el teatro, interpretando obras de autores como Tennessee Williams, Jean Genet o Antón Chéjov. Su nombre en el reparto de cualquier producción es garantía de éxito.

Ahora llega a nosotros, tras su paso por la Berlinale, la película Les Gens d’à côté, de André Téchiné -con quién Huppert inició una fructífera colaboración cinematográfica en 1979, con Las hermanas Brontë-, un director que siempre ha insistido en el cine social, pero siempre desde una óptica intimista, a través de los vínculos que existen entre los personajes, y donde a menudo hay un punto transgresor. En ella la veterana actriz encarna a Lucie, una policía traumatizada tras el suicidio de su compañero Slimane (Moustapha Mbengue), intenta volver a la normalidad después de una larga estancia en un hospital psiquiátrico, y se vuelca en su trabajo, y en el activismo sindical para prevenir la alta tasa de suicidios en el cuerpo policial. Su soledad solo se ve atenuada por la rutina del trabajo, sus salidas a correr por las mañanas y las continuas conversaciones con el fantasma de Slimane.

Pero su mundo se ve trastocado con la aparición de unos nuevos vecinos, una familia formada por la pequeña Rose (Romane Meunier) y sus jóvenes padres, Julia (Hafsia Herzi) que trabaja como profesora, y el artista Yann (Nahuel Pérez Biscayart), del que descubre que también es un activista antisistema, perteneciente a los Black Bloc. La relación se intensifica entre Lucie y sus vecinos, a los que oculta su condición de policía, mientras va averiguando el grado de implicación de Yann en las manifestaciones violentas que están poniendo en jaque al estado en varias ciudades del país. Su corazón está dividido entre todo lo que ha creído hasta entonces, la ley y el orden -la última frontera entre el caos y el estado-, y el tejido afectivo que ha ido creciendo, en principio con Rose y Julia, pero después también con Yann, al que trata de comprender sus motivaciones y que le obligará a algo más que posicionarse, cuando este se vea comprometido.

La historia que plantea André Téchiné obliga a la protagonista a ponerse en la piel del otro, pero también plantea ese dilema al espectador, al que remueve de sus cimientos -o de su butaca- para que se cuestione si son más importantes las convicciones políticas y sociales, o los afectos, y aunque la película no logre todos sus objetivos, tal vez por un guión poco creíble, y por la tediosa narración de la protagonista, que insiste en justificarse continuamente, la actuación de Isabelle Huppert, sobretodo ese repertorio gestual capaz de resumir todo un abanico de sentimientos con una sola mirada, logran que esta película se convierta una buena apuesta del cine francés.

 

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.