La renta universal: el engaño ‘progresista’ que desarma a la clase trabajadora

La socialdemocracia renunció hace tiempo a cuestionar el modo de producción capitalista, centrándose en gestionarlo y ofrecer migajas para evitar el conflicto con la élite.

Por Oriol Sabata | 26/11/2025

En los últimos años, la renta básica universal (RBU) se ha presentado como la gran panacea de la izquierda posmoderna. Figuras como Andrew Yang en Estados Unidos, algunos think tanks europeos o incluso sectores del PSOE y Podemos la venden como una medida ‘progresista’, ‘emancipadora’ y hasta ‘de izquierda radical’. Sin embargo, la RBU no solo no es redistributiva, sino que se trata de una propuesta que, lejos de fortalecer a la clase trabajadora, la desarma, la desmoviliza y la condena a una dependencia perpetua del Estado capitalista.

Un cheque igual para ricos y pobres

La primera gran mentira de la renta universal es que redistribuye la riqueza. No lo hace. La propuesta clásica (y la única que se defiende con seriedad técnica) consiste en dar la misma cantidad mensual a toda la población adulta, independientemente del poder adquisitivo y del patrimonio que tenga. Por poner un ejemplo, un directivo de una multinacional recibiría exactamente lo mismo que un camarero precario. El Estado entrega un cheque universal que, en la práctica, beneficia proporcionalmente más a quien ya tiene patrimonio. Al final estamos frente a un subsidio regresivo disfrazado de progresismo.

Rompe la cultura del trabajo y multiplica el ejército industrial de reserva

La segunda gran falacia es que la RBU ‘libera’ a la gente del trabajo alienado. Lo que realmente hace es hundir los salarios. Marx ya lo explicó hace 170 años: el capital necesita un ejército industrial de reserva para mantener los salarios bajos. La renta universal crea el ejército de reserva perfecto: millones de personas que malviven con una renta o trabajando en condiciones miserables. El resultado no es la emancipación del trabajo, son contratos basura, jornadas parciales, falsos autónomos y salarios reales congelados o a la baja durante décadas. Además, la RBU rompe con la cultura del esfuerzo y del trabajo, dando lugar al clientelismo político y al parasitismo social. La clase trabajadora debe aspirar a vivir con dignidad y a luchar por mejorar sus condiciones materiales. La lógica de la RBU va totalmente en contra de esto.

Es la renuncia explícita a la lucha de clases

Aquí está el núcleo político del asunto. La socialdemocracia contemporánea renunció hace tiempo a cuestionar el modo de producción capitalista. En lugar de pelear por la reducción de la jornada laboral, por el control de sectores clave de la economía y de los medios de producción, por la expropiación de los grandes monopolios o por salarios dignos vinculados a la productividad, ofrece una migaja universal que aplaca el conflicto sin tocar un ápice los privilegios de la élite capitalista.

La RBU no es más que una forma sofisticada de comprar la paz social sin alterar las relaciones de producción. Mientras los trabajadores reciban su cheque mensual, ¿para qué van a organizar huelgas, ocupaciones de fábricas o movilizaciones masivas? La lucha de clases se sustituye por la caridad estatal.

Perpetúa la pobreza en lugar de erradicarla

La pobreza no se soluciona dando una paguita mensual a todo el mundo. Se soluciona con salarios que permitan vivir dignamente del trabajo; con vivienda pública y alquileres regulados; sanidad, educación y transporte públicos gratuitos y de calidad; o reducción de la jornada laboral sin reducción salarial. Eso requiere enfrentarse al capital, no pactar con él. Requiere conflicto, no conciliación. La RBU es justo lo contrario: una política que acepta que el capitalismo es irreformable y que lo único que se puede hacer es repartir migajas para que el sistema siga funcionando sin grandes sobresaltos.

La clase trabajadora no necesita caridad, necesita poder

La renta básica universal no es una medida progresista. Es una capitulación disfrazada. Es el opio del pueblo del siglo XXI: una ‘droga blanda’ que mantiene a la clase trabajadora dopada, desmovilizada y agradecida al Estado que le paga religiosamente su dosis mensual de supervivencia.

Los trabajadores necesitamos luchar por salarios que nos permitan vivir, no subsidios. La socialdemocracia ha optado por gestionar el capitalismo, abandonando la transformación de la sociedad. Y mientras siga habiendo quien crea que una RBU resuelve el problema de la explotación, el capital podrá dormir tranquilo. Nuestra tarea es despertar a la clase trabajadora de ese sueño inducido y volver a poner la lucha de clases en el centro. Porque solo hay una forma de acabar con la explotación: terminar con el sistema que la genera. El resto es maquillaje.

4 Comments

  1. Da gusto leer este tipo de artículos. Siempre he desconfiado de propuestas como la RBU. Estoy totalmente de acuerdo con lo que comentas. Los trabajadores merecemos unas condiciones dignas y toca pelear por ello. Enhorabuena por esta reflexión.

  2. Muy buen artículo. Muy valiente por parte del autor desmontar la renta básica universal, tan aplaudida por círculos de la socialdemocracia y el reformismo en general. Comparto gustosamente este escrito con mi entorno. Es hora de confrontar para avanzar, no repartirse las migajas. Saludos.

  3. Es increíble el nivel de incomprensión de la medida que tiene el articulista.

    1️⃣ “Un cheque igual para ricos y pobres es regresivo”
    Falso. La universalidad es administrativa; la redistribución ocurre vía impuestos. Incluso un ingreso universal alto es netamente progresivo ya que quienes más tienen aportan más de lo que reciben. Esto está explicado en cualquier diseño serio de RBU. Un caso extremo es el Dividendo de Alaska, que sí da a todos la misma cuantía sin grabar en impuestos. Pero además el error es de concepto matemático de primaria, 1000€ en el bolsillo de un millonario no suponen nada, mientras que a quien depende absolutamente de su fuerza de trabajo le garantiza autonomía y agencia. Claro que reduce la desigualdad.

    2️⃣ “La RBU hunde salarios”
    Toda la evidencia empírica muestra lo contrario: sube salarios y aumenta el poder de negociación porque la gente deja de aceptar empleos de mierda (“bullshit jobs”). David Graeber documenta cómo el capitalismo moderno fabrica empleo inútil para disciplinar a la fuerza laboral —justo lo que una RBU desactiva al permitir decir “no” a trabajos sin sentido.

    3️⃣ “Desarma la lucha de clases”
    La mayor arma de la clase trabajadora es poder rechazar la explotación. Sin un ingreso garantizado, huelga = hambre. Con una RBU, huelga = poder real. Es literalmente huelga financiada. Más autonomía, no menos. Decir que los trabajadores (como si no fuéramos personas antes que nada) necesitamos luchar por mejores condiciones laborales es no haberse siquiera leído la definición de la medida, ya que es INCONDICIONAL, y no impide a nadie seguir trabajando y luchando por sus derechos, o lo que le dé la real gana.

    4️⃣ “Perpetúa la pobreza”
    Todos los pilotos de RBU y cash transfers muestran lo contrario: menos pobreza, más salud, menos crimen, más emprendimiento, más estabilidad laboral.

    Me tienen muy harto estos pseudo-argumentos de sindicalistas que hablan desde las tripas sin haber estudiado, y que su Jordi visceral es a que la gente pueda organizarse laboralmente sin ellos y quitarles su único propósito en la vida.

    Se puede criticar a la RBU por muchas cosas, pero desde luego, no por estas. Así que antes de volver a escribir refritos sin sentido es necesario documentarse a fondo y no hacer el ridículo.

    https://www.rentabasicauniversal.es

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