La Primera Guerra Mundial: causas y desarrollo

Por Susana Gómez Nuño

Las causas de la 1ª Guerra Mundial son complejas, en tanto no podemos limitarnos a aludir tan solo al incidente de Sarajevo como el causante de esta, sino que existen otras causas, fraguadas en el tiempo, que debemos contextualizar en el marco económico, político y social de los albores del siglo XX.

Si bien es cierto que el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria ocurrido el 28 de junio de 1914 en Sarajevo (Serbia) fue el desencadenante que provocó la declaración de guerra de Austria a Serbia, es importante destacar otras cuestiones tales como el juego de alianzas entre algunos países que ya estaban alineados antes de la guerra, las pugnas imperialistas o el nacionalismo exacerbado en un contexto económico capitalista en expansión. Las guerras balcánicas, originadas por la anexión de Bosnia y Herzegovina a Austria-Hungría, apoyada por Alemania, encontraron oposición por parte de Serbia y Rusia. Asimismo, se puso de manifiesto el resentimiento, con un trasfondo imperialista, de Alemania contra Rusia y Francia, al tiempo que el crecimiento armamentístico de Alemania ponía en jaque la supremacía naval de Gran Bretaña que se veía amenazada por ello.

Las rivalidades imperialistas se pusieron de manifiesto con las crisis marroquíes que enfrentaron a Francia y Alemania debido a la ocupación militar en Marruecos por parte de Francia, acusada de violar los acuerdos alcanzados en la conferencia de Algeciras en 1906. Más adelante, en 1911, la instauración del protectorado francés en Marruecos hará que Italia declare la guerra a Turquía y se posicione junto al eje austro-alemán. El imperio turco queda debilitado y es atacado por los países balcánicos, quedando, finalmente, Serbia como ganadora y Rusia como una de las potencias más influyentes en la región, en detrimento del poder austrohúngaro. De este modo, se forjan las hostilidades entre Austria-Hungría y Rusia, que además se agravan debido al aumento del nacionalismo serbio.

Las crisis marroquíes que enfrentaron a Francia y Alemania acabarían por forjar grandes tensiones entre ambos países

Así pues, por un lado, encontramos la Triple Alianza, formada por Alemania, Austria-Hungría e Italia y, por otro, la Triple Entente formada por Francia, Rusia y Gran Bretaña. En un clima militarista y patriótico, donde las principales potencias europeas luchaban por la supremacía armamentística, las tensiones internacionales crecieron, de forma que la paz armada, que había mantenido bajo control las crisis internacionales desde 1905, acabó estallando al iniciarse la guerra. Además, el proteccionismo que provocó la depresión económica del periodo anterior será el responsable del auge de un nacionalismo patriótico y agresivo que embargará a Europa y alimentará todavía más las tensiones existentes.

 En 1914, una vez iniciado el conflicto, Alemania tomó la iniciativa y atacó a Francia en un intento de que fuera un ataque rápido de tan solo unas semanas para centrarse en el frente ruso junto al ejército austrohúngaro. Sin embargo, la guerra tuvo un desarrollo imprevisto, en tanto ese plan, conocido como Plan Schlieffen fracasó y la guerra fue mucho más larga de lo esperado. En 1915, en el frente occidental, la situación no avanzaba debido a que ni uno ni otro bando podían romper las líneas de las trincheras, y en el frente oriental, los alemanes derrotaron a los rusos y ocuparon Polonia. También en el Mediterráneo se libraba la campaña de Galípoli que pretendía acabar con el bloqueo turco y abrir una ruta para abastecer a Rusia, pero esa campaña fracasó. Italia entró en el conflicto en mayo de 1915, pero en el bando de la Entente y en contra de sus antiguos aliados.

El plan Schlieffen, que buscaba la derrota rápida de Francia, fracasó

Ya en 1916, la contienda se caracterizó por la estrategia del desgaste: los aliados –con dominio marítimo y capacidad de abastecerse sin problema– bloquearon a las potencias centrales evitando así su abastecimiento con el fin de que la escasez les llevara a la rendición. En 1917, el ejército francés, al borde del motín, entra en crisis debido al gran número de bajas y la dureza de la vida bélica, aunque esto queda solucionado cuando el general Pétain toma el mando de las tropas francesas. Ese mismo año, el estallido de la Revolución Rusa hace que Lenin firme un armisticio de paz con el eje alemán y abandone el conflicto. Los EUA, con sus intereses económicos amenazados debido a los ataques navales de los alemanes, entran en la contienda, por suerte para los aliados, ya que su intervención será decisiva para el desarrollo del conflicto que, finalmente, terminará en 1918 con la victoria del frente aliado de la Entente.

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