La Audiencia Nacional: arma de guerra política

La cuestión no es si la Audiencia Nacional actúa dentro de los márgenes formales del Estado de derecho -que lo hace- sino bajo qué lógicas se activan sus procedimientos penales.

Por Lucio Martínez Pereda | 20/05/2026

También podría haberlo titularlo así: “la política de los jueces: la Audiencia Nacional contra Rodríguez Zapatero”. Zapatero es el más potente pseudo icono de modernidad liberal izquierdista para el PSOE actual. Un compensador de legitimidad frente al «traidor» González. Su proyecto político- marcado por la ampliación de derechos civiles, el intento de reconfiguración territorial y la apuesta por una memoria histórica incómoda para algunos sectores -generó una reacción que no se limitó al terreno parlamentario o mediático. La Audiencia Nacional es heredera de una tradición jurídico-policial con profundas raíces en el pasado de la dictadura franquista. No se trata de negar la autonomía de ese poder judicial. Pero sí de interrogarse sobre los usos estratégicos de la Justicia actual

La cuestión no es si la Audiencia Nacional actúa dentro de los márgenes formales del Estado de derecho -que lo hace- sino bajo qué lógicas se activan sus procedimientos penales, qué ritmos temporales conectados con los intereses de la actualidad política adquieren ciertas causas y, sobre todo, contra quién se dirigen con rapidez e intensidad.

Mientras el discurso oficial celebra la independencia judicial como pilar democrático, en la práctica se incentiva su utilización como herramienta de propaganda política. No mediante órdenes directas, sino a través de unos impulsos -en este caso a nadie se le escapa qué partido político los ponen en circulación – que encuentran más facilidades que otros para prosperar.

El Partido Popular lo sabe. Su apuesta política no es únicamente electoral. Si las urnas ofrecen un resultado incierto o insuficiente, la batalla se desplaza a otros terrenos. Se trata, en definitiva, de conseguir a través de los jueces aquello que teme no poder garantizar mediante el voto ciudadano. La Audiencia Nacional, así entendida, no es solo un tribunal. Es también un espacio de producción propagandística.

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