Justicia

Por Víctor Arrogante | Viñeta de ElKoko

Hoy, en esta primera colaboración en NuevaRevolución, quiero retomar una reflexión sobre mi primer artículo publicado en 2012. También algo quedó incluido en mis Reflexiones Republicanas (2013). Creo que sigue teniendo plena actualidad.

Corren malos tiempos para la Justicia. No es necesario acudir a las páginas de sucesos o tribunales, para conocer los diferentes casos cuya protagonista es la justicia. En temas políticos, económicos, administrativos, de sociedad, existen un rosario de casos conocidos de corrupción, malversaciones, estafas y conflictos de intereses de todo tipo. Pocas instancias públicas, personalidades o instituciones se salvan de verse ante la justicia. Desde la persona del rey y miembros de su familia, a determinados jueces; presidentes y consejeros de comunidades autónomas, alcaldes y concejales, políticos en particular, directivos de bancos en quiebra. En fin que les voy a decir que no sepan.

¿Y cómo se ejerce la justicia? Pues lamentablemente ni se ejerce ni se utiliza la misma vara de medir para unos que para otros. Ni las leyes son iguales para todos ni la justicia se aplica a todos por igual. El poder es el poder y tiene sus privilegios. El poder hace la ley y quien hace la ley, ya se sabe, hace la trampa. Unos salen de la cárcel tras pagar millonarias fianzas, y otros entran por manifestarse defendiendo sus derechos. Algunos populares y poderosos ni entran ni se les investiga, y otros pobres pasan años en prisión por delitos considerados menores.

Visto lo visto, hoy podríamos definir la justicia como: lo que dice que es justicia la mayoría de los miembros de un tribunal.

Desde tiempos remotos, la sociedad, ha ido elaborando diferentes conceptos sobre la idea de justicia, en función de la cultura, costumbres, formas de vida, maneras de ser en cada etapa histórica y sin duda en función de lo que el poder quisiera otorgar en cada momento; hasta llegar a la imagen actual de la mujer con ojos vendados, que porta en su mano izquierda una balanza y en la diestra una espada: ceguera, equilibrio y venganza. De la justicia divina a la justicia social. De la justicia para unos, a la justicia para todos. De la justicia para todos a la justicia según la capacidad de poder.

El jurista romano Ulpiano la definió de esta forma: Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi (La justicia es la constante y perpetua voluntad de conceder a cada uno su derecho), entendiendo el término derecho como lo suyo, lo que es suyo, o lo que es de su propia responsabilidad.

Desde la filosofía también se ha razonado sobre la idea de justicia. Platón identifica justicia con armonía social. Aristóteles como igualdad proporcional o dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde. Santo Tomás lo enfocaba como Ley Natural; los derechos naturales que han sido otorgados por Dios. Para los utilitaristas, que buscan “el máximo bienestar para el máximo número”, es justo lo que beneficia al mayor número de personas a la vez.

La máxima dice que se hace justicia, cuando te dan la razón teniéndola, después de haber demostrado que la tienes: tener razón, demostrar que la tienes y que te la den; difícil proceso. Visto lo visto, hoy podríamos definir la justicia como: lo que dice que es justicia la mayoría de los miembros de un tribunal.


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