Juego revuelto

Por Breogán Riobóo

Ya está aquí, hace ya casi un mes que tenemos el nuevo resultado de las elecciones en Catalunya. ¿Ha cambiado algo? La realidad es que sí, algo se ha movido en el tablero de juego, pero no parece significativo. Cualquiera que hubiera estado al margen del mundanal ruido durante los últimos meses y hubiera llegado hoy, después de leer lo sucedido, su percepción de la situación no estaría muy alejada a cuando se fue.

Hace unos meses en Catalunya gobernaban dos partidos independentistas que, apoyados puntualmente por un tercero, sumaban una amplia mayoría absoluta. En septiembre de 2015, este trío de partidos no engañó a nadie, y se presentaron a unas elecciones defendiendo la realización de un referéndum por la independencia de Catalunya. El pasado 1 de octubre se llevó a cabo dicha consulta ante la que el gobierno del Partido Popular, liderado por M.Rajoy, acudió con porras y bolas de goma. Para endulzar un poco su forma de entender la democracia, pusieron a Piolín al mando de las tropas para que requisaran un puñado de urnas.

La aplicación posterior del artículo 155 no hizo más que sonrojar el panorama político internacional al lado de aquellas cargas policiales desproporcionadas y totalmente fuera de lugar. Recurrir a uno de los más sacrosantos artículos constitucionales del 78 era la solución más efectiva ante la “amenaza” independentista. Acudiendo a la RAE, quienes ejercieron algún tipo de daño o mal contra alguien solo fueron aquellas hordas de Piolín, contra gente indefensa y pacífica, por cierto. Así pues, amenazas en el horizonte no hay ni las ha habido, aunque claro, para alguien que utilizaba pantallas de plasma para dar ruedas de prensa, es comprensible que una petición de diálogo político lo amilane y le haga esconderse tras sus fieles amigos los dibujos animados. A fin de cuentas, pertenecen a un mismo espacio, las pantallas de plasma…

Esa persona que ha vuelto meses después a Catalunya se encuentra con una situación en la que su gobierno legítimo, el formado por Junts per Catalunya y Esquerra Republicana de Catalunya, ha sumado 4 escaños más de los que tenía, y ha elevado su apoyo en 250 000 votos más. La mayoría absoluta vuelve a estar de su mano con el apoyo de los escaños de la CUP, y todo esto en unas elecciones sin precedentes. Han tenido lugar en un día entre semana, ha acudido a votar casi el 82 % del censo, lo que sin duda da una imagen muy fiel de lo que la sociedad catalana quiere y siente.

En esta tesitura, ¿qué será lo siguiente? Después del artículo 155, ¿qué sacará M.Rajoy de su chistera? Debiera empezar por entender el mensaje que se le ha enviado. Su partido, que gobierna en España, ha sido el último en Catalunya, con los peores resultados de su historia, quedando incluso por detrás del tercer partido independentista, aun cuando este también se deja en el camino más de la mitad de sus apoyos. No cabe duda de que el mensaje es meridiano e inteligible, tanto como para darse cuenta de que si estos resultados se hubieran dado en Galicia, el PP hoy en día no tendría representación en el Parlamento, pues no ha sido capaz de llegar al 5 % de los votos en ninguna de las cuatro provincias.

Bandera de los papeles de Barcenas de 198.

Con este panorama, parece que no ha cambiado absolutamente nada en Catalunya en los últimos meses, o quizá sí que ha cambiado algo significativamente. Quizá lo que hayamos vivido en estos meses es una de esas cosas que cuando pasan y luego se echa la mirada atrás, se dice que dejan huella.

Sin duda, la sociedad catalana ha demostrado algo importantísimo, la lucha y la defensa de aquello en lo que cree. Se puede estar más o menos de acuerdo con que Catalunya sea independiente o no, pero estas elecciones, en el contexto en el que se han dado, con encarcelados o exiliados encabezando las listas en que se repartía el gobierno… ¡Todo esto ha cambiado! Que un president legítimo tenga que exiliarse y hacer campaña desde el exilio, o que un vicepresident la tenga que hacer desde la cárcel, como un preso político de los que por más que lo nieguen, aún hay muchos en España…

El artículo 155 solo fue un pasito más en una larga lista de restricciones democráticas, en la cola, la Ley Mordaza con la que acallar las protestas, la Ley de Estabilidad Presupuestaria con la que atar en corto a los gobiernos de diferente color, un suma y sigue hacia un camino de no retorno. Un camino, por cierto, que nos lleva a tiempos pasados, esos en los que había un dictador al que nadie le tosía. Y mira qué casualidad, que el partido más votado en estas elecciones es uno que no tuvo ni las agallas de quedarse en el Parlament cuando se iba a condenar el franquismo, una foto con su abstención o su voto en contra pudriría cualquier naranja…

Llevamos mucho tiempo anclados en este juego revuelto, tan revuelto como aquellos hilillos que afloraban a la superficie de tu Galicia natal Mariano. Pues la verdad, es que nunca habéis sabido jugar sin recurrir a las trampas. Hagan juego, pero con fair play.

Así pues, Mariano, ¡juego revuelto! Ya ni las trampas te valen para ganar la partida, exigimos que no sigas maltratando al querido amigo Pinocho, al que estás dejando a la altura del betún. Has fortalecido a quienes no quieres ni recibir, salvo que sea en un vis a vis en la cárcel de Estremera… Has utilizado la ley que aprobaste a toda prisa y corriendo para que tu empresa, la de los sobresueldos en B, salga también de Catalunya. Por si acaso te han dejado a cuatro, para que limpien el desaguisado, que seguramente también allí habrá mucho papel o disco duro que triturar.

Has hecho que tu alter ego aparezca como el salvador de aquella que fue una, grande y libre, empaquetadito con su lazo de seda para asaltar en cuanto menos te lo esperes tu sillón en la Moncloa. Juego revuelto Mariano, sabemos que dignidad no tienes, en Galicia lo sabemos desde aquellos hilillos que tú ya sabes, pero ahora que hasta con trampas te has llevado un 70 – 4, por lo menos reconoce la derrota, asume tu responsabilidad por primera vez y vete ya. Hoy los para qués son tuyos Mariano, ¿para qué todo este circo?, ¿para qué seguir negando la realidad? Catalunya quiere diálogo sin condiciones y muchos millones de personas más, también lo queremos.

Llevamos mucho tiempo anclados en este juego revuelto, tan revuelto como aquellos hilillos que afloraban a la superficie de tu Galicia natal Mariano. Pues la verdad, es que nunca habéis sabido jugar sin recurrir a las trampas. Hagan juego, pero con fair play.

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