¡Hay que aislarlos!

Por Víctor Chamizo

Ante el auge de la ultraderecha, poca broma. Empiezan siendo pocos y terminan inoculando el mensaje en una población deprimida por la situación, que termina por creerse las mentiras, debido a la falta de información. Una falta de información absolutamente voluntaria, ya que en, los tiempos en los que vivimos, el acceso a la cultura y la posibilidad de contrastar dicha información es prácticamente ilimitada.

Existe un problema de elevada magnitud: se lee poco, se ve demasiada televisión, se pone demasiado el acento en los medios de comunicación masiva, controlados por las fuentes de poder. El poder es esencialmente económico. Los otros poderes son derivadas de aquel.

Ante la amenaza que se nos viene encima, a juicio del que escribe, existe una posible solución, pero hay que ponerla en práctica de forma absolutamente coordinada, sin fisuras y sin excepciones. Los que estamos convencidos de lo que supone la riada fascista que quiere abalanzarse sobre nosotros, tenemos que ser firmes e inflexibles en una postura: el aislamiento.

La emblemática foto de David Lagerlöf de Tess Asplund enfrentándose a una manifestación fascista.

¿Qué es el aislamiento?

El aislamiento consiste en no mantener ningún tipo de relación con individuos que sepamos a ciencia cierta que profesan este tipo de ideologías o de prácticas. Salirse del ascensor cuando lleguen, del bar, del restaurante, del cine, de donde sea. Mantener el contacto estrictamente profesional si se trata de compañeros de trabajo.

Es necesario ser tajantes, aunque sean de la familia. Se trata de dejarles claro que están solos, que no los queremos, que se conviertan en una secta, que les resulte difícil o imposible relacionarse con todos aquellos que rechazamos esas ideas y esas formas de pensamiento.

Si permitimos que inoculen su virus, que traten de convencer a los demás con ideas baratas, que muchos pueden comprar, sin detenerse a pensar lo que detrás de ellas albergan, entonces estamos perdidos.


Necesitamos tu ayuda para seguir adelante con el periodismo crítico.

Nueva Revolución no tiene ánimo de lucro, pero sí tiene gastos. No queremos depender de nadie ni tener publicidad. Con 1, 2, o 3 euros al mes nos ayudarás a seguir mostrándote nuestros artículos.
Ayúdanos a seguir ofreciendo Nueva Revolución.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Nueva Revolución utiliza cookies, no podemos evitarlo. Al seguir navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las cookies y la aceptación de nuestra política de cookies ACEPTAR

Aviso de cookies