Entrevistamos a Carlos Morais, portavoz de Agora Galiza-Unidade Popular: «Se pretende situar lo que son las reclamaciones de los independentismos revolucionarios dentro de esos parámetros llamados terrorismo, para aislarlos socialmente, para intoxicar y para criminalizar»

Por Angelo Nero

Entrevistamos a Carlos Morais, portavoz nacional de Agora Galiza-Unidade Popular, para hablar sobre la represión del independentismo, de memoria histórica, del proyecto de la organización en la que milita y de su política de alianzas. Este arraiano de Mugueimes, en el Val do Límia, licenciado en Arte, Geografía e Historia por la Universidad de Santiago de Compostela, compagina su actividad política a favor de la independencia y del socialismo, con la recuperación de la memoria antifascista en Galiza con diversas publicaciones y a través del Comité pola Memoria Histórica do Val do Límia. También es miembro del Comité Ejecutivo de la Presidencia Colectiva del Movimiento Continental Bolivariano.

Buenos días, Carlos, ¿cómo definirías la Operación Jaro?

Yo creo que habría que encuadrar la Operación Jaro como otras operaciones que tiene habido en los últimos diez años, por no retroceder a otras que hubo contra la izquierda independentista, o contra el sector de la izquierda que no se somete a lo políticamente correcto, me refiero por ejemplo a la operación de 1980 contra la Liga Armada Revolucionaria, como parte de la lógica del post-franquismo. Aquí no hubo una ruptura con la dictadura si no que hubo un acuerdo entre los sectores llamados aperturistas del régimen emanado de la victoria de la guerra civil, guerra de clases, de 1936/1939, y de los sectores de la izquierda institucional, concretamente el PCE y, en menor medida, el PSOE. Por lo tanto, el actual régimen es un régimen que no depuró a los aparatos del estado, la policía, la guardia civil, el ejército, el sector todo del poder judicial, etc., sigue funcionando en base a las mismas llaves cognoscitivas que provocaron el levantamiento de un sector mayoritario del ejército, con apoyo de la oligarquía, entendida esta como los latifundista del sur, la burguesía industrial del norte, la Iglesia católica, y la nobleza y la aristocracia, con apoyo de los países fascistas y la pasividad de las democracias burguesas de Europa.

La Operación Jaro no es más que una nueva operación para perseguir a una de las pocas expresiones políticas que hay en este país, en Galiza, que lucha contra el post-franquismo, que es el Movimiento de Liberación Nacional.

Nosotros entendemos, como organización revolucionaria gallega, como Agora Galiza-Unidade Popular, la Operación Jaro como una operación para criminalizar, para intoxicar a una parte del movimiento independentista, porque es erróneo, desde nuestro punto de vista, concebir la Operación Jaro como una operación contra el independentismo en su conjunto. Es contra una parte del independentismo, afortunadamente el independentismo en este país es mucho más hoy que lo que representan los doce militantes que hoy están encausados en Madrid.

¿Existen motivos para que actualmente en Galiza se lleven a cabo operaciones de comando, ejecutadas por fuerzas especiales, y guardias civiles encapuchados que asaltan de madrugada, a punta de metralleta, domicilios de militantes independentistas?

No existe hoy, ni hace vente, treinta, ni cincuenta años, ni aquí ni en ningún lado. Esto es una parte de la dinámica de lucha de clases, si tú eres una fuerza insurgente, por lo tanto estás sometida a la represión por parte del enemigo, y hablamos en claves que no son de lo políticamente correcto, ni de la lógica institucional burguesa. Yo defino al Estado español, al que representa hoy el bloque de las clases oligárquicas, como el enemigo, no me refiero a las fuerzas políticas que juegan dentro del campo de la normalidad democrática burguesa, no. Evidentemente no existen motivos desde el punto de vista del combate a una determinada organización armada, que se desconoce en estos momentos su existencia, más si que tiene lógica, más lógico dentro de la lucha de clases.

¿Existen restos de grupos u organizaciones que defiendan o ejecuten una lucha política armada en el independentismo gallego?

Lo desconozco.

¿A qué se debe entonces la permanente insistencia de la justicia española en vincular al independentismo gallego a Resistencia Galega?

En parte está respondida en la primera pregunta, Represión contra una parte de la izquierda independentista, no contra el conjunto do independentismo. Dentro do BNG hay sectores independentistas, y fuera del BNG, en el espacio de la llamada nueva política, hay organizaciones que se declaran como independentistas, pero lo que es el independentismo revolucionario, tanto aquel de expresión socialista, que podemos representar nosotros, como otro, pues no se ajusta exactamente a lo que es la lucha política que permite a lógica sistémica, que es la vía electoral y la vía institucional, por lo tanto hay que entender la respuesta en base a eses parámetros.

Gran parte de las acusaciones se basan en la participación en homenajes a los militares fusilados por el ejército español después de la Revolución Galega de 1846, y la promoción de actos de Memoria Histórica de la lucha independentista en el siglo XX, así como la participación en recibimientos de ex presos e ex presas independentistas convocados públicamente. Basándonos en estas acusaciones, ¿existen motivos para hablar de montaje judicial y policial, tal y como hacen sectores próximos a los propios acusados?

Evidentemente que sí, yo creo que había que hacer una pequeña reflexión histórica. E día 11 de octubre, Día da Galiza Combatente, fue instaurado en el mes de junio, o julio, ahora no recuerdo exactamente, del año 2001, por la Dirección Nacional de la recién constituida NÓS-UP, resultado del Proceso Espiral. En aquel momento el conjunto de las diferentes corrientes que estábamos en NÓS-UP no nos identificábamos con el Día da Galiza Mártir, por el cariz claramente institucional, por el carácter tan blando que le daba el nacionalismo en aquel momento, y también los sectores del galleguismo que reivindicaban y homenajeaban a Alexandre Bóveda. Una parte de la recuperación de la Memoria Histórica de este país está excesivamente sesgada por parte de los sectores que iniciaron su recuperación, ya, a principios de los ochenta, el nacionalismo gallego. Por tanto llevó las ascuas a las sardinas, sobredimensionando la importancia que tenía el Partido Galeguista y los sectores del nacionalismo en 1936. La figura de Bóveda fue escogida para el Día da Galiza Mártir por Castelao, por lo tanto es difícil de modificar, más no representa a la inmensa mayoría, desde nuestro punto de vista, de los case diez mil ejecutados en este país, que estaban en la mayoría vinculados a partidos operarios y organizaciones sindicales. Yo no estoy diciendo que no hubiera cientos de galeguistas represaliados, y algunas docenas ejecutados, o que también sectores de la izquierda pequeño burguesa, pero la inmensa mayoría procedían del movimiento obrero, de Frente Popular. Por tanto con esa fecha del 17 de agosto no nos identificamos.

Después estaba el 12 de agosto, aniversario de la caída en combate, porque esa es la realidad, de Xosé Ramón Reboiras Noia, de Moncho Reboiras, contrariamente a la lectura completamente maquillada que hacen los herederos del partido en el cual militaba el revolucionario independentistas y comunista gallego. Moncho Reboiras, en 1975, en ese momento era el comandante, digamos, de una tentativa de construir un ejército popular de liberación nacional. No era como aparece en la última película, un hombre dedicado a la causa de articular el asociacionismo cultural, de crear el germen del primer sindicalismo nacionalista y de clase. Esta es una interesada visión maquillada y, diría más, manipulada, para presentarlo como políticamente correcto. En este año, en el 2001, instauramos esta fecha, con el objetivo de hacer un homenaje a lo mejor de esa Galiza Combatente, de esa Galiza operaria, de esa Galiza patriótica, que lucho, básicamente, a lo largo de la historia contemporánea, en contra de la opresión nacional y por la emancipación de la clase obrera. Y también denunciar, de alguna manera, como el nacionalismo institucional, el BNG, y lo digo sin ningún tipo de complejos, en aquel momento, en el año 2001, y ahora, en el 2020, porque es el mismo, aunque se vista con otro ropaje, más es el mismo BNG, no se identifica plenamente en sus referente históricos, con alguno de los más destacados episodios de resistencia y de rebelión de los sectores más avanzados del pueblo gallego contra los diferentes tipos de opresión.

Y ¿a qué me refiero?, a que se nos tiene presentado externamente, pero también desde dentro, como un país sumiso, y no somos más sumisos ni más mansos que cualquiera otra sociedad de nuestro contorno geográfico. Fue este país quien puso en marcha las primeras guerrillas contemporáneas, y fuimos el primer lugar de Europa donde se derrotó al ejército invasor napoleónico francés, y fue el pueblo armado y organizado. Promovimos uno de los primeros levantamientos político-militar de Europa occidental, en 1846, y así hasta hoy, más todo está deliberadamente infravalorado, subestimado por la historiografía. Aquí se declaró, en 1931, el 27 de junio, la I República Galega, y no es solo un acto, un episodio que no tiene mayor importancia. Aunque fue un acto histórico muy efímero, evidentemente, pero hay que hacer una lectura de clase de esa república, fue una república operaria, fue la clase obrera la que llamó a la huelga general.

Aquí se crearon las primeras organizaciones guerrilleras para combatir al franquismo, que estuvieron operativas hasta casi la mitad de la década de los cincuenta, y si esa experiencia desapareció no fue porque se tomó una decisión en este país, si no en Moscú, dentro de su geopolítica mundial, le impuso a Madrid, y Madrid a su vez se lo impuso a la Guerrilla Galega, porque estaba muy vinculada al Partido Comunista, que era necesario cambiar de estrategia, y que había que optar por la huelga general pacífica, por introducirse en los sindicatos verticales, etc, etc. A lo largo de nuestra historia hay muchos episodios, como el DRIL.

El Día da Galiza Combatente, lo que pretendía, lo que pretende, pues se sigue celebrando, Agora Galiza-Unidade Popular celebró este año el Día da Galiza Combatente muy cerca de aquí, en el Galiñeiro, honrando a dos de las figuras que son esenciales en nuestra mochila de combate, que son Benigno Álvarez, precursor del comunismo gallego, de aplicar el marxismo-leninismo a la situación concreta de este país, y no un mero apéndice de lo que viene de fuera, y a Moncho Reboiras.

El Día da Galiza Combatiente se escogió porque en esa fecha murieron dos militantes independentistas en una acción armada, en la cual nosotros, a lo largo de estos años, nunca ocultamos. Este año fue la veinte edición, esa es la razón del Día da Galiza Combatente.

Por parte del Estado español que se intoxique y se llegue a criminalizar la figura de Moncho Reboiras, que se criminalice hacer un homenaje a un preso que acaba de salir de una prisión, que se le envíe unas felicitaciones por su cumpleaños… nos da elementos para caracterizar cual es hoy el estado de salud de esta seudo democracia borbónica y post franquista, en plena involución reaccionaria al margen de quien esté gobernando coyunturalmente en la Moncloa.

¿Qué diferencia los postulados del independentismo gallego de los del BNG, la formación política mayoritaria no nacionalismo gallego?

Yo creo que esa pregunta tiene una complicada respuesta porque el independentismo gallego no es algo homogéneo, yo puedo dar nuestra opinión, como una expresión de ese independentismo.

Nosotros no gustamos ya de la formulación, el concepto de independentismo, nosotros nos definimos como izquierda independentista, porque para nosotros la contradicción principal es Capital-trabajo. Pero en una nación oprimida la lucha de clases adopta la forma de liberación nacional. Nosotros somos un movimiento revolucionario que tiene como objetivo tomar el poder, y el poder no se toma, como tiene demostrado la historia de la lucha de clases, desde hace más de 150 años, introduciendo un papelito en una urna, ni mediante un referéndum, ni mediante una consulta popular, la revolución se hace organizando la revolución, organizando a aquellos sectores sociales objetivamente interesados en modificar, en conquistar el futuro, y eso es por medio, desde nuestro punto de vista, de una insurrección, que denominamos Insurrección Nacional Operaria e Popular.

El BNG forma parte del juego político de la tercera restauración borbónica, de la segunda restauración monárquica, está en las márgenes de ese juego político, no es una fuerza central, pero está integrado contradictoriamente en este juego.

Considera que se puede remendar el capitalismo, que se pueden conseguir mejoras, dentro del marco de la estructura jurídico-política emanada de la reforma del régimen del 36/39, metamorfoseado en el actual régimen del 78, y por eso apuesta básicamente, exclusivamente, por la vía electoral. Alguien puede decir: no, el BNG apuesta por la movilización popular… No, el BNG utiliza la movilización popular para resituarse siempre en el tablero político y acumular fuerzas siempre visadas en la lógica electoral, para incrementar su trozo de tarta institucional. Pero por mucho que se vista de seda nada cambia. La izquierda independentista revolucionaria, que nosotros representamos, está muy alejada, tanto en su línea estratégica como en su línea táctica, del actual BNG, otra cosa es que esto no quiere decir que podamos llegar a acuerdos puntuales, como con sectores de la izquierda española actuantes en este país, con los que coincidimos en ciertas cosas, pero a la hora de la verdad el BNG no va a apostar por una ruptura, porque no es una fuerza genuinamente soberanista, es una fuerza autonomista radical que lo único que pretende es gestionar las instituciones del régimen aquí en este país, e influir para defender los “intereses” de Galiza, que no son exactamente los intereses del pueblo trabajador gallego.

Pongo un ejemplo, la demanda de una tarifa eléctrica gallega, eso a quién beneficia es a las grandes empresas, no beneficia al pueblo pobre y trabajador que padecemos unas facturas abusivas de las eléctricas. Pongo un ejemplo, pero podía poner otros. En Alcoa el BNG acaba de vendernos la mota de que logró que el PP y el PSOE secunde la nacionalización de la empresa. Pero eso es una nacionalización-trampa. Es lo mismo que se hizo aquí con la banca, cuando un grupo de oligarcas, de delincuentes, robaron y saquearon una parte de los bancos. El estado promueve una nacionalización, es decir, sanean los bancos con fondos públicos, inyectando más de ochenta mil millones de euros, y luego se lo venden a sus “amiguetes” por cuatro perras.

Pero el caso de una posible nacionalización de Alcoa es un fraude. La empresa tendría que ser re-nacionalizada, pues fue privatizada por el PP, por Aznar. La salida que propone el BNG es una falsa “nacionalización”, pues lo que intentan es luego venderla a la multinacional Liberty House. Por eso nosotros defendemos, no exactamente la nacionalización de Alcoa, sino que hablamos de control operario. Sabiendo que esto no es hoy muy fácil, porque no hay suficiente conciencia en la clase obrera, no proletariado, y porque los sindicatos hegemónicos no están por esta línea.

Hay diferencias de fondo con el BNG, tácticas y estratégicas, evidentemente. El BNG es una fuerza interclasista, nosotros somos una organización socialista y marxista. Nosotros somos una fuerza patriótica independentista, y el BNG más allá de la retórica de algún dirigente, practica un autonomismo radical, solo aspira a la plana transferencia de todas las competencias autonómicas. Descarta construir un Estado Galego, y mucho menos una Patria Socialista.

Observamos, a lo largo de estos años, operaciones policiales y causas judiciales contra el independentismo gallego, vasco o catalán. ¿Consideras que se busca, de facto, erradicar a las alternativas políticas independentistas del Estado español?.

Si, obviamente. Se pretende situar lo que son las reclamaciones de los independentismos revolucionarios dentro de esos parámetros llamados “terrorismo”, para aislarlos socialmente, para intoxicar y para criminalizar, evidentemente.

Que siente uno cando afronta acciones contra el independentismo gallego como esta Operación Jaro, mientras esta misma semana el Estado español recibe a Leopoldo López como preso político venezolano?.

Exactamente siento lo que levo sintiendo desde que tengo conciencia de clase, conciencia nacional: esto es una farsa, vivimos en una falsa democracia donde realmente las castas políticas hegemónicas no son más que los capataces del poder económico, de la oligarquía, tanto de la oligarquía industrial como de la financiera, y al margen de quien esté gestionando directamente el gobierno en Madrid, quien ocupe la Moncloa, prácticamente las diferencias son mínimas. Hoy el mal chamado gobierno progresista mantiene intacta la política internacional de vender armas a las dictaduras, de vender armas a las monarquías feudales del Golfo Pérsico, amigas de la Casa Real, tiene la misma política de bloqueo y de agresión a procesos anti imperialistas como el proceso bolivariano da Venezuela.

O ejemplo de Leopoldo López es infame. Es responsable de la muerte de 46 personas, de promover el terrorismo en Venezuela, hace unos meses intentó dar un golpe de estado. Ayer por la noche la televisión española lo definía como una “rebelión”. Para los medios de comunicación del sistema y, en este caso bajo el control del PSOE ye Unidas Podemos, lo que hizo Leopoldo López intentando un levantamiento de sectores militares, tutelados por EEUU, era una rebelión. Eso es un golpe de estado. Lo que está haciendo el gobierno del PSOE y Unidas Podemos es totalmente infame, este señor estivo refugiado en la embajada de España en Caracas, desde allí dirigió todos los procesos de desestabilización de la República Bolivariana de Venezuela, y ahora el Estado español lo saca, de forma clandestina, y lo coloca en Madrid, y se presenta esto como una contribución a la democracia en Venezuela!!. Lo dijimos ayer: España fue siempre un refugio de fascistas, de nazis, de ex dictadores, durante el franquismo, y lo sigue siendo ahora.

¿Cuál es el proyecto político de Agora Galiza-UP para nuestro país, y que tipo de alianzas tiene en Galiza y en el estado español?

Nos definimos como una organización socialista y feminista de liberación nacional, nuestro objetivo es hacer una revolución de carácter socialista y antipatriarcal en este país. Esa revolución necesita organizarse. Somos una organización relativamente nueva en nuestra constitución formal, pero procedemos de una corriente política que se articula en la mitad de la década de los noventa a la vuelta de Primeira Linha, y que nos definimos como Movemento de Liberación Nacional Galego, a partir del año 2000 con diferentes organizaciones de carácter sectorial, en el campo estudiantil, en el campo juvenil, una fuerza política más amplia que era NÓS-UP, una corriente sindical anticapitalista, la desaparecida CSA, dentro del sindicalismo nacional e de clase en aquel momento, en el conjunto de organizaciones culturales, la apertura de centros sociales, de organizaciones de mujeres, etc. Partimos de ahí, pero ese movimiento, en torno al año 2014/2015, tuvo una implosión, por una serie de contradicciones,  complejas de explicar. El sector que conformábamos NÓS-UP en aquel momento contrario a la disolución era minoritario. Pero nos negamos a capitular, nos negamos a arriar la bandera roja e a bandera tricolor de nuestra nación, e iniciamos la refundación inmediatamente, el mismo día en que NÓS-UP se autodisuelve, nos refundamos con el nombre de Agora Galiza, posteriormente, en la segunda Asamblea, incorporamos lo de Unidade Popular.

¿Nuestro proyecto? Pues un proyecto para construir en este país una sociedad sin clases, y contribuir, modestamente, mediante la revolución socialista galega, a la revolución socialista mundial. ¿Nuestra política de alianzas? Es amplia, geométricamente variable, non nos cerramos a llegar a acuerdos con nadie, mientras que exista un acuerdo con un programa político definido. En estos momentos no tenemos como prioridad, y descartamos a corto y medio plazo el trabajo en el frente electoral, aunque no tenemos una doctrina abstencionista, consideramos que hoy no es fundamental.

Para nosotros lo fundamental y prioritario en estos momentos lo rearticulamos la izquierda revolucionaria galega. Intentamos hacerlo sobre cuatro grandes líneas. Confrontar, deslindar, organizar y acumular.

Partimos de la premisa que es necesario reconstruir la izquierda revolucionaria, tanto en este país como a nivel mundial, por lo que es necesario rescatar l marxismo que está hipotecado y secuestrado por la pequeña burguesía que lo convirtió en una expresión más de ideología burguesa. Es necesario deslindar con las diferentes alternativas de las izquierdas reformistas que solo contribuyen a reforzar la lógica sistémica, deslindar para organizar al pobo trabajador, para acumular fuerzas rebeldes.

Es la clase obrera el sujeto del cambio, y este no derivará de inofensivas alianzas interclasistas, en que la pequeña burguesía funcionarial, como por ejemplo la que gobierna el Bloque, ese lobby de profesores de la CIG-Ensino, es quien marca a línea política pactista y conciliadora. La clase trabajadora, el proletariado, tiene que tener y asumir la direción política. Tienen que existir organizaciones genuinamente obreras, en las que la clase trabajadora tiene que ser hegemónica, no solo desde el punto de vista ideológico, sino también físicamente en los organismos de dirección, no puede estar tutelada por nadie.

Por eso nosotros somos contrarios a las políticas transversales, ciudadanistas, a esas fracasadas expresiones de la nueva socialdemocracia plasmadas en la formulación del “poder de la gente”. Llamemos a las cosas como son, sin eufemismos: es la clase trabajadora, l pueblo trabajador, son las camadas populares, o como se le quiera llamar, los dueños de su futuro.

Por tanto, confrontar, deslindar, organizar y movilizar son los ejes da nuestra acción teórico-práctica. El incremento de la conciencia revolucionaria y popular no se logra en etapas de reflujo, ni se consigue mediante pactos, si no se consigue mediante lucha constante, en la que la clase obrera toma conciencia de pertenecer a una clase oprimida e explorada, en las lucha en sus fábricas, en sus centros de trabajo.

Confrontar, deslindar, organizar y movilizar, para conquistar a hegemonía, para alcanzar la toma del poder. Esa es nuestra estrategia, sabemos que eso hoy es muy complicado, muy difícil, más no somos de los que nos rendimos, de los que capitulamos, de los que tiramos la toalla a la primera de cambio.

Consideramos que en estos momentos las principales tareas son configurar un gran muro antifascista, articular un bloque popular antifascista, lo más amplio, unitario, por lo tanto plural desde el punto de vista ideológico, para pararle los pies a lo que hoy es  una alternativa que promueve un sector da oligarquía. Yo sé que la mayor parte de la izquierda institucional, los que nosotros definimos como la esquerdiña, mira para otro lado, su antifascismo es de fin de semana, es de un día concreto, llaman a alertas antifascistas y después  las desactivan a las 36 horas, como hizo Pablo Iglesias cuando Vox entró en el parlamento andaluz el año pasado. Es necesario hacerle frente al fascismo porque es una grave amenaza, y no únicamente nos referimos al fascismo que puede estar articulado en las fuerzas políticas como Vox, que es una fuerza fascista sin complejos, y en el fascismo que puede estar en una parte importante de Ciudadanos, e también en el Partido Popular, sino me refiero a ese fascismo que está creciendo a pasos agigantados entre la conciencia popular, delante de la derrota ideológica en la que está instalada la mayoría de las fuerzas políticas de la esquerdiña que siempre se someten a lo políticamente correcto. 

Aquí se generaron unas expectativas muy grandes entre sectores populares que reclaman cambios de fondo, se depositaron esperanzas en el nuevo gobierno del PSOE-Unidas Podemos, pero los cambios no se están implementando fundamentalmente por dos razones. Una, porque es muy difícil llevarlas a la práctica en este marco jurídico-político, y dos, porque no hay valentía política de enfrentarse a los poderes facticos, al Ibex 35,  y porque tampoco hay presión social en la calle, ni voluntad de articularla. La esquerdiña son camarillas institucionales y aparatos políticos que non se apoyan en el movimiento popular para forzar a que el gobierno tome medidas y se enfronte al bloque reaccionario. Delante de esta frustración va penetrando ese discurso facilón, promovido por el fascismo, un discurso muy populista, muy demagógico, de enfrentar a la clase obrera, a los sectores populares entre sí, y envolverse en su bandera, en la bandera fascista, que no es la bandera española, esa es la bandera fascista y monárquica española.

La bandera republicana y antifascista española es tricolor, por eso también es importante la lucha en el plano simbólico, eso que está de moda por parte de los fascistas de llevar as máscaras con la bandera fascista pienso que también hay que hacerle frente a esto.

Nuestra política de alianzas es lo más amplia posible, a nivel nacional y a nivel internacional. Formamos parte e promovemos diferentes espacios internacionalistas. En este momento uno de los espacios que estamos intentando construir a nivel internacional, es o da Conferencia Internacional que edita la revista digital Insurgencia Global Proletari, con los camaradas de Andalucía y del País Vasco.

También a nivel internacional, desde hace ya más de una década, estamos integrados en el Movimiento Continental Bolivariano, que es un espacio de fuerzas insurgentes de fuerzas, básicamente, latinoamericanas, e de fuerzas político-militares latinoamericanas, y  no solo.

Obrigadinho Carlos, por tu atención con este medio, esperamos volver a contar con tu mirada en nuestras páginas.

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