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Según la versión oficial, difundida por los medios del régimen, Enrique Mesa, al que calificaron de delincuente sin haber aportado ninguna prueba, había sacado una navaja con la que había amenazado a la policía, que había disparado en defensa propia
Por Angelo Nero | 7/11/2026
El 26 de noviembre de 1977, Enrique Mesa Bugatto, trabajador del metal sevillano, casado y padre de una hija, paseaba por el popular barrio de Triana con dos jovenes más. De pronto, un coche de policía les persigue, les da alcance y les hace bajar del coche para proceder a su identificación. Uno de los ocupantes del vehículo detenido hace un amago de fuga, pero inmediatamente es atrapado. También lo intenta Enrique, y emprende una carrera que es detenida por un disparo de pistola, efectuado por el el agente Antonio Fuentes Jiménez. El joven ingresa ya cadáver en el hospital.
Según la versión oficial, difundida por los medios del régimen, Enrique Mesa, al que calificaron de delincuente sin haber aportado ninguna prueba, había sacado una navaja con la que había amenazado a la policía, que había disparado en defensa propia, aunque esta versión no se tenía en pie ya que el tiro que había acabado con la vida del joven le había entrado por la nuca. Además había otro detalle importante, que apuntó uno de los acompañantes de Enrique: “si estábamos esposados… ¿Cómo se va a abalanzar sobre el policía con una navaja en la mano?, ¿Cómo va a luchar alguien con una navaja si el que está enfrente tiene una pistola? pero además, si estaba forcejeando frente a frente… ¿Cómo el orificio de entrada de la bala está en la nuca?.”
Juan Manuel Flores, el poeta de la luz sevillano que escribió las letras de los tres primeros y más revolucionarios discos del emblemático dúo flamenco Lole y Manuel, conectando profundamente con la juventud de la Transición, le dedicó unos versos al joven asesinado por la policía:
«Quique mi amor, que tu eras como un repique de la Torre de la O.
Quique mi amor que tu con la plata fría te inventabas una flor.
Que no se puede matar a un clavel de un pisotón.
Que esto no tiene razón!!!».
El 4 de junio de 1978, el diario El País informaba escuetamente del inicio del juicio por la muerte de Enrique Mesa, en una nota firmada por el periodista José Aguilar: “Policía procesado en Sevilla por presunto homicidio.”
“La Audiencia de Sevilla ha dictado auto de procesamiento contra Antonio Fuentes Jiménez, inspector del Cuerpo General de Policía, por el supuesto delito de homicidio, del que fue víctima el joven Enrique Mesa Bugatto, el pasado mes de noviembre en el barrio de Triana. El procesado se encuentra en libertad provisional.
Como informó EL PAIS, Enrique Mesa resultó muerto en la madrugada del 26 de noviembre, tras ser detenido por un coche policial. La versión oficial, según la cual el joven se había abalanzado contra el inspector Antonio Fuentes esgrimiendo una navaja, lo que obligó a éste a repeler la agresión, fue desmentida por el informe del forense, que establecía que la bala le había penetrado por la nuca.
Por otra parte, el auto de procesamiento no reconoce que Enrique Mesa hubiese amenazado con una navaja al funcionario. La familia de la víctima solicitaba también el procesamiento de los otros dos policías del coche patrulla que efectuaron la detención, por el presunto delito de falso testimonio.”
El policía Antonio Fuentes Jiménez siendo sancionado con un año de prisión menor, con lo que no pisó la cárcel, además del pago de una indemnización de 600.000 pesetas a la hija de 4 años de la víctima.
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