El socialismo como necesidad

El hombre había conseguido multiplicar la producción, logrando un gran poderío sobre la materia y la fuerza, pero ese mismo poderío se volvía conta él como arma peligrosa en manos inexpertas, y el mismo hombre era la primera víctima de su propia actividad creadora

Por Eduardo Montagut | 4/10/2025

El socialista Juan Morán, que llegaría ser diputado por Córdoba-provincia, además de catedrático de Instituto y un gran especialista en cuestiones agrarias, opinaba que el socialismo era una necesidad en el número del primero de mayo de 1913 de El Socialista.

Para ello argumentaba que la fase de desarrollo por la que atravesaban las naciones más adelantadas en ese momento estaba muy lejos de constituir una verdadera civilización. Los adelantos materiales no habían añadido un solo valor en el haber de la felicidad humana. El hombre había conseguido multiplicar la producción, logrando un gran poderío sobre la materia y la fuerza, pero ese mismo poderío se volvía conta él como arma peligrosa en manos inexpertas, y el mismo hombre era la primera víctima de su propia actividad creadora. El extraordinario crecimiento de la riqueza había hecho más dolorosamente absurda la miseria de la mayoría. Las industrias suntuarias habían conseguido un desarrollo excesivo, hasta morboso, en perjuicio de la agricultura. Una despierta y fina sensibilidad moral impedía aceptar con resignación como mal irremediable las matanzas de las guerras, y, sin embargo, la violencia llegaba al desenfreno consumiendo gran parte del trabajo humano.

Por todas partes impera la contradicción, el desequilibrio, la inquietud, el malestar, la incertidumbre. Se poseía más que nunca de todos los elementos de la civilización y no se sabía crearla, es decir, la verdadera civilización. La miseria, el dolor y la injusticia herían cada vez más y amargaban la existencia por lo mismo que se veía la posibilidad, si no de hacerlas desaparecer, por lo menos de aminorarlas. No se podía caer en el pesimismo porque el socialismo significaba una reacción contra los males presentes y un resurgimiento de la vida humana. Por eso había que decir del socialismo lo que Danton de Dios: “Que si no existiese habría que inventarlo”. Y de ahí el título de esta pieza y del artículo de Morán.

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