(Des)Protección de la infancia. Dos testimonios

Por Francisco Cárdenas
Presidente de APRODEME, Asociación para la Defensa del Menor


Traigo hoy aquí un par de testimonios, seleccionados entre los cientos que recibe APRODEME en la misma línea, que reflejan muy bien cómo funciona nuestro sistema de protección de la infancia y la adolescencia.

Con independencia de que muchas veces se actúe correctamente porque se dan situaciones límite que requieren una intervención  inmediata, en la mayoría de casos las actuaciones de los servicios sociales generan daños irreparables. Con un sistema que se dedicara a ayudar a las familias en vez de a separar a los hijos con tanta ligereza, situaciones como la que nos explican a continuación se podrían evitar.

 

Primer testimonio, “María”:

“Empezaré por presentarme, me llamo María (nombre ficticio porque tiene miedo a represalias de los servicios sociales) y tengo 27 años. Estuve 4 años tutelada por la administración (y también mis 3 hermanos, los 2 pequeños aún están en  centros diferentes).

Mis hermanos y yo entramos en un centro en una época muy difícil para mis padres, y también por una enfermedad de mi hermana (diabetes, que para mis padres era en aquel entonces una enfermedad desconocida y les costó entender). Yo, como hija mayor, cuidaba de mi hermana, por temas culturales. Para mi padre no era importante que yo, una chica de 14 años no fuera al colegio. Hasta allí llegaron mis padres con sus equivocaciones.

Y alguna vez se les ocurrió pedir ayuda a los asistentes sociales, y allí empezó la pesadilla y la destrucción de mi familia.

Todo empieza una mañana de un martes a las 9;30 h.  Dos asistentes sociales y dos mossos d’esquadra entran en nuestra casa como si fuera una película, corriendo por las habitaciones, recogiendo nuestra ropa en sacos de basura. Lo más impactante para mi es el momento en el que separan a mi hermano de 9 meses del pecho de mi madre.

Desde que entraron hasta que se fueron no pasaron ni 10 minutos, como si fuera un rescate de bomberos, cuando otras veces habían entrado en nuestra casa y tomaban té y comían pasteles con nosotros y nuestros padres. Pero claro, mis padres aquella mañana eran un peligro y tenían prisa en separar a una familia, que era una familia con problemas, pero una familia donde había amor.

Mis padres lo hacían lo mejor que podían. Yo era una adolescente y lo supe entender, pero a mis hermanos pequeños les costó mucho. En un centro  aprendes  qué significa ser una basura para la sociedad. En un centro no hay nadie que te escuche, ni nadie te pregunta si estás bien. Te dicen que si no estás bien puedes salir por la puerta y que ellos harán la denuncia a la policía. No les importa tu vida en absoluto, que ellos dormirán tranquilos (palabras textuales de un director de centro a mí, una chica de 16 años)

¿Dónde está la protección del menor? Mis padres han podido aguantar el dolor y han hecho lo imposible para mejorar su situación y lo han logrado, y también han hecho lo imposible para recuperar a mis hermanos, pero por desgracia no lo han conseguido. Sólo fines de semana y festivos y algunas semanas de vacaciones (padres ineptos para ser padres los días laborales, pero buenos padres los festivos, no sé si reír o llorar)

En nuestro expediente hay más mentiras que verdades, habla de maltrato sin ninguna prueba. Podría seguir así todo el día. Ojalá pudiéramos cambiar este sistema que necesita urgentemente una reforma.”

 

Segundo testimonio: “Luisa”

“Soy abuela de un niño de tres años al que he cuidado desde que nació, compaginando los horarios del trabajo con mi hija. Mi hija acudió a los Servicios Sociales a pedir ayuda y la derivaron al EAIA enseguida y sin ningún tipo de información. (Los EAIA son los Equipos de Atención a la Infancia y la Adolescencia en Catalunya. Suponen el primer eslabón en el sistema de protección, tratan los casos y elaboran propuestas de actuación)

Pasó más de un año y decidieron que los padres no eran aptos. Me llamaron para concertar una cita. El referente ya me dijo por teléfono que mi hija no había recibido una buena educación. Le pregunté que por qué me decía eso si no me conocía y me dijo que por el resultado.

En la entrevista firmé para ofrecerme como acogedora de mi nieto. Ahí, entre otras cosas, me dijo que tendría que elegir entre mi hija y mi nieto.

Quedamos que se iniciaría una valoración, pero sin embargo a las tres semanas recibo una llamada del EAIA. Me dicen que la situación de mi nieto es muy delicada, que saque inmediatamente a mi hija del domicilio donde residía con su pareja desde hacía cuatro años y que además ni ella ni yo podemos ver al niño ni acercarnos al colegio.

La saqué enseguida por miedo a empeorar la situación. El EAIA de Nou Barris (Barcelona) firmó la propuesta de desamparo el día 1 de diciembre, sin embargo la DGAIA (máximo responsable en Catalunya) firmó el desamparo el día cinco.

El EAIA decidió que ya que el padre fue tan amable de ir a contarles sus relatos y dar su consentimiento para que lo metieran en un centro, le dejaban esos días de regalo con el niño.

Mi hija, después de siete meses todavía no tiene su expediente. Jamás vieron a mi nieto. Aquel día en la DGAIA, donde  yo también estaba, le dicen a mi hija: o traes al niño en una hora o van los mossos a buscarlo. Lo teníamos porque la noche anterior «lo robamos» como quien dice. Una película de miedo. Tengo audios y pruebas. Quiero que me devuelvan a mi nieto.”

Hasta aquí los testimonios. El dolor de María y de Luisa es el dolor de miles de personas en nuestro país. Unas realidades por suerte cada vez menos ocultas y silenciadas.

Dolor que a veces llega a situaciones extremas, hace poco se ha suicidado un menor extranjero migrante que no era atendido. Y en paralelo un sistema que no sabe trabajar la prevención y retira innecesariamente a muchos niños de sus familias, que no es transparente, que está privatizado en su mayoría, que mueve millones de euros de una manera poco clara.


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3 Comments

  1. Yo estoy padeciendo el mismo infierno , me quitaron a mis hijas hace casi dos años , después de conseguir el plan de millora que me hicieron para poder recuperar a mis hijas todo sigue igual ….no hay avances en el proceso cada mes una entrevista donde lo que hacen es coaccionarte y darte falsas esperanzas y dónde dije digo digo Diego y así van…..ya me doy por vencida con la administración pero no voy a parar hasta que recupere a mi hija ahora ya por lo judicial se que me espera un proceso duro pero más duro es tener tu vida totalmente restablecida y ordenada y sigan sin querer dar un plan d retorno y más duro todavía cuando los domingos he de devolver a mi pequeña de solo 5 años al centro y me pregunté porque no se puede quedar en casa con mamá…..tengo el alma rota pero aún me quedan muchas fuerzas para seguir luchando por ella ….mucho ánimo a todas las madres que están en mi misma situación…la administración ha secuestrado a nuestros hijos a cambio de llevarse 4000 euros al mes…. que vergüenza

  2. ESTO ES EL INFIERNO EN VIDA. YO IGUAL MAS DE 14 AÑOS SIN SABER NADA DE NINGUNO DE MIS 6 HIJOS. MI HIJO MAYOR VA CUMPLIR LA MAYORÍA DE EDAD NO LE CONOZCO NI SE COMO ES. SOLO DESEO A LA ADMINISTRACIÓN QUE SUFRAN ETERNAMENTE MAS QUE YO CUANDO VAYAN DE CABEZA AL INFIERNO.

  3. Yo llevó 10 años sin ver ami hijo samuel López lubian, vive en santa cruz de Tenerife y yo en GALICIA .
    Me llamo Ana María Lubian Souto
    An liado todo de una manera que x desgracia no soy yo sola,
    Solo se que hay que acabar con lo que están haciendo las administraciones, Ya POR FAVOR CAMBIEMOS ESTO X DIOS ,DÍGANME QUE TENGO QUE HACER Y LO HAGO,,,,PERO NO QUIERO ESTE DOLOR,,SILENCIO, ,ES M HIJO Y YO SOY SU MADRE ,,,,,

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