En esta pieza queremos recuperar la primera parte del texto de Llopis relativo al contexto de la Revolución de 1868 para aportar, como es frecuente en nuestras aportaciones, materiales históricos para la reflexión.
En 1835 construyó para sus obreros treinta y seis casas, que entregó en arriendo. Las casas tenían jardín con huerto propio, con sótano y dos plantas, además de un ático.
Los trabajadores decidieron emprender la huida, y al huir dispararon sobre la Guardia Civil según explicaría la Benemérita, aunque el autor de la crónica no lo tendría claro, pero sí parece comprobado que ésta sí disparó contra los trabajadores.
El Slavín trasciende su rol como cementerio; es un símbolo de la lucha antifascista y un testimonio del sacrificio soviético en la Segunda Guerra Mundial.