Cuando la extrema derecha recicla el lenguaje del nazismo

Cuando los nazis tomaron el poder en 1933, no solo se propusieron controlar Alemania políticamente, sino también culturalmente.

Por Isabel Ginés | 29/02/2025

Las palabras no son inocentes. Tampoco es casualidad cuando ciertos sectores políticos recuperan términos con una carga histórica oscura y los utilizan de manera deliberada. No es un desliz, ni una exageración: es una estrategia.

El otro día, un diputado murciano de Vox soltó la siguiente perla:

El arte woke da un cine degenerado.

Más allá de la torpeza de la frase, lo realmente preocupante es el uso del término arte degenerado, un concepto que los nazis utilizaron para perseguir y censurar el arte moderno en la Alemania de Hitler. Que en 2025 un político español emplee esta expresión para atacar el cine que no le gusta no es una casualidad. Es, como mínimo, inquietante.

El ‘arte degenerado’ y la censura nazi

Cuando los nazis tomaron el poder en 1933, no solo se propusieron controlar Alemania políticamente, sino también culturalmente. No bastaba con erradicar la oposición: había que imponer una única visión del mundo en todos los ámbitos, incluyendo el arte.

El régimen de Hitler despreciaba todo aquello que rompiera con sus valores ultraconservadores y nacionalistas. Para ellos, el arte debía exaltar la pureza racial, la tradición germánica y la grandeza del Reich. Cualquier forma de expresión que desafiara estos ideales —el arte moderno, las vanguardias, las obras abstractas, expresionistas o surrealistas— era etiquetada como Entartete Kunst (arte degenerado).

En 1937, el Ministro de Propaganda nazi, Joseph Goebbels, organizó la exposición Entartete Kunst, una muestra en la que se exhibieron más de 600 obras de artistas como Otto Dix, George Grosz, Paul Klee o Max Beckmann, ridiculizadas y acompañadas de mensajes que las tachaban de “enfermas”, “cretinas” o “obra de judíos y comunistas”. Mientras tanto, en otra exposición oficial, se mostraba el arte heroico: pinturas de soldados arios musculosos, campesinos sonrientes y escenas grandilocuentes de la Alemania nazi.

Este no fue solo un acto de desprecio. Fue un aviso. Poco después, muchas de estas obras fueron destruidas y los artistas perseguidos o exiliados. Lo que no encajaba en el dogma del régimen debía desaparecer.

La extrema derecha y el reciclaje del odio

Que un político de Vox utilice el término arte degenerado para criticar el cine actual no es una simple coincidencia. Es parte de una estrategia que la extrema derecha lleva años utilizando: reciclar el lenguaje del fascismo, disfrazarlo de opinión y normalizarlo poco a poco.

Cuando hablan de arte degenerado, de ideología de género, de feminazis o de marxismo cultural, están repitiendo el mismo esquema de los totalitarismos del siglo XX: crear enemigos imaginarios, caricaturizarlos y usarlos como chivo expiatorio para justificar su discurso de odio.

Su ataque al arte woke no tiene nada que ver con la calidad del cine o la cultura. Lo que les molesta es que el arte de hoy cuestiona sus privilegios, da voz a colectivos que siempre han sido ignorados y desmonta su visión rancia y autoritaria del mundo.

Cuando un político de ultraderecha dice que el cine actual es “degenerado”, en realidad está diciendo que le incomoda que existan películas que hablen de diversidad, feminismo, memoria histórica o cualquier otro tema que rompa con su nostalgia de un pasado en el que ellos tenían el control.

Provocación calculada y nostalgia del peor pasado

El uso de términos como arte degenerado no es un error, es una provocación calculada. Saben perfectamente lo que están diciendo y a quién se lo están diciendo. Buscan provocar, generar reacción y, sobre todo, atraer a los nostálgicos de una época en la que el poder era de unos pocos y la disidencia se castigaba con fuego.

No podemos permitir que estas expresiones se normalicen. No es “una opinión más”, ni “una exageración”. Es el mismo discurso que en su momento justificó la persecución y el exterminio.

Si alguien usa el lenguaje de los nazis para hablar de arte, no es porque no lo sepa. Es porque quiere que vuelva.

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