A lo largo del mes de sentada en la Plaza de la Libertad, el Consejo organizó numerosas reuniones y debates con familias desplazadas de Artsaj, organizaciones de la sociedad civil y representantes políticos.
A través de este proyecto, los niños de Artsaj comparten historias de su infancia: sus calles, sus anhelos, sus sueños, sus pérdidas personales y la esperanza de regresar.
Los discursos de odio y la discriminación contra los armenios de Artsaj no son nuevos, pero se han intensificado desde que el 29 de marzo tuvo lugar una manifestación masiva de más de 10.000 personas de Artsaj y Armenia.
«Tras desplazarnos por la fuerza, ahora someten nuestro patrimonio cultural a un genocidio cultural, asegurándose de que olvidemos por completo Artsaj. Azerbaiyán avanza metódicamente hacia nuestra aniquilación, aplicando las mismas tácticas que empleó en Najicheván».
Los manifestantes prepararon una petición dirigida a los organismos de las Naciones Unidas, a los representantes de la República de Armenia y a las organizaciones internacionales exigiendo la liberación inmediata de los rehenes armenios.
Durante la guerra de 2020, 54 estudiantes de la Universidad Tecnológica de Shushi perdieron la vida. A pesar de las dificultades, Harutyunyan continuó enseñando por el bien de los sobrevivientes.