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Los ataques que Israel está llevando a cabo en Palestina, Líbano, Yemen, Siria y ahora en Irán, están generalmente dirigidos contra la población civil y se llevan a cabo cuando las familias están en sus viviendas.
Por Remedios Copa | 28/06/2025
Podríamos empezar por las causas que originan las guerras. En este sentido encontraremos muchas veces razones históricas de desavenencias entre los contendientes, ya sea el caso entre países o entre la población de un mismo país cuando se trata de una guerra civil. Pero también hay otras razones que pueden desencadenar guerras, genocidios e incluso una guerra mundial como la que se está gestando actualmente con su punto candente en Oriente Medio.
La revancha, el odio, los intereses económicos, geopolíticos o estratégicos para mantener el poder hegemónico y el control de los recursos escasos están siempre agazapados tras los discursos que construyen el relato con el que pretenden justificar sus acciones los señores de la guerra; los que con afán imperialista provocan, amenazan, atacan e invaden a otros países sobre los que pretenden expandir su influencia y poder hegemónico, usurpar sus recursos naturales y, dado el caso como ocurre en Gaza, llevar a cabo el genocidio.
Por mucho que Israel intente presentarse como una víctima y que sus ataques a otros países son preventivos porque siente su seguridad amenazada, habría que estar sordo y ciego para comulgar con ese relato.
Israel está exterminando a la población de Gaza; lo hace con bombas, destrucción de viviendas, escuelas, hospitales, usando el hambre y la sed como armas de guerra impuestas a una población que lleva años cautiva en lo que se conoce como la mayor prisión a cielo abierto en el mundo. Distintas fuentes cifran en bastante más de 300.000 el número real de personas asesinadas en Gaza desde el 7 de octubre de 2023. Israel está matando a la población civil; el mayor número de sus víctimas son mujeres y niños. Y continúa asesinando a diario en los lugares a los que les han desplazado y en los puntos en los que se hace alguna distribución de alimentos.
Los ataques que Israel está llevando a cabo en Palestina, Líbano, Yemen, Siria y ahora en Irán, están generalmente dirigidos contra la población civil y se llevan a cabo cuando las familias están en sus viviendas.
Tal como ya hicieron en Gaza, en Irán utilizan dos programas de inteligencia artificial combinados que permiten determinar el momento y lugar para alcanzar a un mayor número de víctimas, pese a que pueden concretar objetivos selectivos como ha sido el caso del primer golpe de Israel, un golpe demoledor eliminando a varios altos mandos militares y destruyendo múltiples objetivos estratégicos. Con aquel golpe inesperado Israel buscaba romper la columna vertebral de la capacidad militar iraní y generar una crisis en la cadena de mando, pero también buscaba algo más. La matanza de los científicos nucleares y los riesgos de provocar contaminación nuclear son actos terroríficos.
La devastación creada en Irán ha sumido a la población en el desconcierto y la indignación y, tal como manifiestan algunas personas entrevistadas, temen que la guerra no termine con la destrucción del programa nuclear iraní y que el país busque venganza.
Con respecto al programa nuclear, Irán puso a disposición sus instalaciones para el control de su contenido y actividades. Irán reivindica su derecho a enriquecer uranio para la producción de energía nuclear civil, cuestión que Washington había aceptado en las negociaciones, pero Netanyahu presionó hasta conseguir que se obviara la pretensión iraní, afirmando que están a punto de fabricar armamento nuclear. Esa propuesta, fácil de verificar con inspecciones rigurosas del sistema de enriquecimiento de uranio, es en efecto razonable y encaja en la línea del acuerdo multilateral obtenido por Obama en 2015. La ruptura de Trump al acuerdo de no proliferación de armas nucleares, y el hecho de que Israel disponga de armamento nuclear sin haberse sometido a ninguna autorización, ante la virulencia e imprevisibilidad de su ataques, abre las puertas a que tanto Irán como otros países que están constatando el peligro que supone Israel para ellos, comiencen a fabricarlo para intentar contener a Netanyahu.
El relato de que Irán estaba a punto de disponer de la bomba atómica es tan digno de crédito como era el de que Irak tenía armas de destrucción masiva.
Y la palabra de Trump es tan fiable como la de Netanyahu. Las dos semanas que iba a tomar de reflexión antes de tomar decisiones sobre la guerra con Irán eran afirmaciones falsas desde el principio. El viernes pasado ya se habían publicado filtraciones de que EE UU lanzaría durante el fin de semana sus bombas de perforación en Irán para destruir la instalación nuclear subterránea y sus comunicaciones.
En todo este tiempo, Abbas Araghchi, ministro de Exteriores iraní, mantuvo la disposición a tratar de avanzar en la negociación diplomática con los negociadores de la Organización para la Cooperación Islámica para poner fin a la guerra; pese a ello, Trump, saltándose una vez más al Congreso y la Constitución de los EE UU, entró en la guerra incluso sin la debida autorización, poniendo en riesgo la paz en Oriente Medio y en el resto del mundo.
Está claro que Netanyahu necesita esta guerra para distraer de la situación en Gaza, mitigar sus problemas internos en el país y dilatar su caída en desgracia. Su situación , la de Volodomir Zelenski y últimamente la del propio Trump, apuntan a un futuro incierto y eso los hace imprevisibles y ciertamente peligrosos.
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