Bye Bye Tibériade, cuatro generaciones de mujeres palestinas resistiendo al olvido

Éxodos y resilencia de las mujeres palestinas para levantar una y otra vez su casa, cargando niños y recuerdos. Este es el embrión de ‘Bye Bye Tibériade’.

Por Angelo Nero | 30/09/2025

Hiam Abbass es, sin duda, la actriz palestina más conocida, por películas como “La novia siria”, “Los limoneros” de Eran Riklis; “Paradise Now”, de Hany Abu-Assad; “The visitor”, de Thomas McCarthy; “Gaza mon amour”, de los hermanos Abou Nasser; “Alma Mater”, de Philippe Van Leeuw; por citar alguna de sus más de 70 películas, así como señalar su participación en series como Sucessión, Oussekine o Ramy. Además ser requerida por directores de Oriente Medio, se ha abierto camino en la cinematografía de EEUU y Francia -ella tiene nacionalidad francesa e israelí, ya que nació dentro de las fronteras del estado hebreo-, trabajando con Steven Spielberg, y Denis Villeneuve. “Pertenezco a todos los lugares del mundo. Por supuesto, mis raíces son palestinas, es mi sangre, mi país. Pero siempre me han interesado más las cosas que no se ven, que las que veo, es algo que me ha conducido toda la vida. Por eso no me sorprende, viendo mi trayectoria, que haya viajado tanto alrededor del mundo, a Londres, a París… Va con mi forma de ser, es muy enriquecedor y me gusta,” ha declarado.

Casada con el actor francés Zinedine Soualem, con el que tiene dos hijas, Lina y Mouna Soualem. La primera de ellas, tras explorar sus raíces argelinas paternas en el documental “Leur Algérie”, ahonda en la historia de su familia materna: “Es una historia sobre lugares perdidos y recuerdos dispersos. La historia de mi bisabuela, mi abuela, mi madre y su tía; una historia de mujeres que aprendieron a dejarlo todo atrás y comenzar de cero.” Y a través de su historia intima, familiar, también habla de la historia del pueblo palestino, de la Nakba, del comienzo de muchos éxodos, de la resilencia de las mujeres palestinas para levantar una y otra vez su casa, cargando niños y recuerdos, obstinadas en mantener sus tradiciones y en legarlas a sus hijas. Este es el embrión de “Bye Bye Tibériade”, estrenada en 2023 en el Festival de Venecia, también compitió en el Festival de Toronto, y ganó el premio al mejor documental en el BFI London Film Festival.

Lina Soualem nació en París y en los veranos de su infancia veraneaba en Deir Hanna, un pueblo palestino situado a 30 kilómetros del lago Tiberiades, donde vivía su abuela y su bisabuela, y que con Lina y Hiam forman cuatro generaciones de mujeres marcadas por la ocupación, por la tradición y el exilio, por la memoria y las heridas de una guerra que comenzó en 1948, con la Nakba y la creación del estado sionista, y que continúa ahora, ya bajo un indiscutible genocidio en Gaza. De hecho su película se estrenó solo un mes después de la reciente ofensiva sobre la Franja, por lo que Lina denuncia: “Solo nos interesamos por los palestinos en los momentos de tragedia, que son reales y forman parte de su historia, y no miramos sus vidas cotidianas o su resistencia diaria, que consiste en sobrevivir y en vivir.”

El lago Tiberíades, también llamado Mar de Galilea, allí donde la biblia dice que Jesús camino por las aguas, era el escenario de los juegos infantiles de Lina, grabados en vídeo por su padre, y es el punto de partido para reconstruir los pasos de su madre, su determinación en convertirse en actriz, sus conflictos familiares, y la relación con las mujeres de su familia, a la vez que indaga en un mundo que “esconde la realidad de un lugar que corre el riesgo de desaparecer en cualquier momento”. Así que antes de que desaparezca, Lina obliga a su madre, a su abuela, a sus tías, a que buceen en sus recuerdos y se los ofrezcan, como peces plateados, para que formen parte de su propia memoria.

Aunque, en realidad, el punto exacto de partida sea siempre el mismo, ese maldito 1948 en el que los sionistas comenzaron su campaña de limpieza étnica (77 años después continúan con ella), y obligaron a su bisabuela, Um Ali, y a toda su familia, a abandonar su vida sencilla, pero tranquila, a orillas del lago Tiberíades. Parte de esa familia huyó hacia el Líbano, como su hija, Hosnie, para vivir como una refugiada el resto de su vida en el campamento Yamouk, mientras otra parte, se asentó en Deir Hanna, un pueblo palestino dentro de las fronteras del nuevo estado hebreo.

«En 1948, cuando los palestinos fueron expulsados de sus hogares, algunos no cruzaron las fronteras y se quedaron dentro de las fronteras del nuevo Estado israelí, convirtiéndose en ciudadanos involuntarios de Israel», relata Lina. «El 90% de los pueblos palestinos fueron destruidos en 1948, y muy pocos se salvaron, como el pueblo natal de mi madre, Deir Hanna. Los palestinos que residen aquí están rodeados de países árabes, pero tienen prohibido ir a estos países vecinos y están desconectados del mundo árabe al que pertenecen.»

Allí Um Ali tuvo que sacar adelante a sus ocho hijos, tras la muerte de su marido, con la ayuda de una máquina de coser. Otra de sus hijas, Nemat, se convirtió en maestra de primaria. Ella es la madre de Hiam Abbass, la abuela de la directora del documental. Es precisamente la aparición de Lina, la que volvería a unir a Hiam con su familia, tras asentarse en Francia y romper los lazos familiares. “Cuando filmo a mi abuela estoy filmando a muchas mujeres con historias similares que no se han contado. Quería capturar esa memoria y transmitirla”, explica Lina Soualem.

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