
«La cultura es muy difícil, y en el medio rural ya ni te cuento. Dependes de las instituciones, fundaciones, etc. para los proyectos culturales que no se desarrollan con los recursos mínimos.»
Por Sol Gómez Arteaga | 19/12/2024
Leonés de nacimiento, después de 38 años en Madrid regresa a su tierra. Se inicia en el reporterismo en la agencia ‘Periodistas jóvenes’ (1978); dos años más tarde crea junto a otros compañeros el colectivo periodístico Iconopress hasta 1982. A lo largo de 34 años, desempeña su profesión como periodista gráfico ‘freelance’ y como redactor realizando para distintas agencias de prensa reportajes, entrevistas y fotografías a personajes de la política, sociedad, cultura y deporte del momento. Ha viajado por distintos países de América, África y Europa, siendo destacada su participación en revistas y exposiciones colectivas.
Apasionado del cine, ha participado en algunos proyectos entre ellos el documental ‘Capitán Drako’ (2006); ‘La Pastorada’ (2014); guionista, director y coproductor del cortometraje ‘El proyeccionista’ (2023), un homenaje al cine mudo. Su último trabajo ‘Trébol el proyeccionista’, se estrenará en 2025, un documental de creación que dirige, coescribe y coproduce, sobre la historia de Miguel Pérez García, cuya pasión vital ha sido recuperar artilugios del cinematógrafo en sus inicios, que se dará a conocer próximamente en festivales.
Es el director del Festival Internacional de Cortometrajes ‘Luna de Cortos’ desde 2014, un festival que el próximo año 2025 celebrará la 12ª edición en la localidad leonesa de Riego de la Vega, y cuyo título rinde homenaje a la primera película de ciencia ficción “Viaje a la luna” (1902), del ilusionista y cineasta francés Georges Méliès.
Sus fotos como periodista a personas de gran relevancia en la vida social y política nacional e internacional (destaco entre otros muchos personajes a Antonio Ferrandis, Antonio Banderas, Bigas Luna, Fernando Rey, Gabriel García Márquez, Denis Hoper, Luis Sánchez Polack -más conocido por Tip-, o la captura a mediados de los años 90 del apretón de manos entre Santiago Carrillo y Serrano Suñer, dos personajes históricos irreconciliables), remiten a un mundo ya desaparecido.

¿Qué aspectos positivos y negativos destacarías de ese momento histórico, finales del XX y principios del XXI que, por tu profesión, te tocó vivir tan de cerca?
Lo más positivo tenemos una democracia que de momento está viva, con todos los defectos, y con una Constitución revisable. Me tocó vivir algunos acontecimientos importantes, por ejemplo: el golpe de Estado del 81 y estar toda la tarde noche en el Congreso con otros compañeros. Qué casualidad que, poco después, siendo ya Calvo Sotelo presidente del Gobierno, estuve con un compañero cuando él visitaba en el domicilio de su hija a su neófito que acababa de nacer. Daba gusto hablar con los políticos en aquellos años. También ha habido otros muchos acontecimientos dramáticos que ha vivido la sociedad española como el terrorismo. Entre medias, ya en los 90 tuve la oportunidad de realizar una fotografía del encuentro fortuito entre Santiago Carrillo, secretario general del PCE, y Serrano Suñer, cuñado de Franco y ministro de Exteriores en los primeros años de la dictadura; coincidieron y ni el uno ni el otro sabían que estaban en el mismo sitio separados por 20 metros en el espacio del edificio de Telefónica, rodeados de historiadores que se quedaron sorprendidos ante lo que estaba pasando por delante de sus caras. Ha habido personajes que han protagonizado la vida española, en lo político y en lo social. Si entramos en el siglo XXI lo mejor fueron algunos de los acontecimientos pasados, ahora vivimos en una era muy convulsa y no veo una fórmula que nos ayude a avanzar. Estamos instalados en la desinformación, en los bulos y la mentira. En fin, lo mío no era la política, desde el punto de vista de profesional. Yo hice siempre los trabajos que me tocaba, los temas que fueran…

¿Qué es lo que te lleva, años más tarde, a hacer un cambio drástico en tu vida y retornar a tu tierra y lugares de apego?
Circunstancias personales, y también que ya no estaba cómodo con el ritmo que llevaba las cosas, con tanta intensidad, la mayor parte del tiempo viajando, en la calle y muy pocas horas de despacho. En principio quería estar con mi madre, había fallecido mi padre en octubre de 2010 y pensé que después de tanto tiempo debería dedicarle a mi madre lo que le debía… Y en 2012 me trasladé para acá, aunque desde aquí todavía hice algunos viajes a París, Lisboa, etc. Estaba muy a gusto aquí, en el pueblo, sin estrés, con el cariño de mi madre… Y empecé a pensar en hacer cosas distintas…
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El Festival Internacional “Luna de cortos” lleva once ediciones realizándose y las que le quedan. Este año ha tenido como país invitado a Irlanda, se han presentado a concurso más de 700 trabajos y se ha proyectado 70 audiovisuales, otorgándose premios a las categorías de ficción, rural, país invitado, cine hecho por mujeres, categoría regional, valores humanos, mejor guion original, mejor actor, mejor actriz, premio de honor, consolidándose como un referente del panorama cultural. Háblanos de ese sueño hecho realidad. ¿Qué te impulsó a llevar a cabo un festival así en el mundo rural, qué objetivos perseguías, y qué dificultades y logros encontraste?
La pasión por el cine. Y la experiencia en este tipo de eventos culturales. Por mi profesión asistí a festivales cinematográficos como San Sebastián, Valladolid, Sitges, Málaga, Guadalajara (México), y otros muchos… En 2003 fui director adjunto de un festival de cine en Carmona (Sevilla), entonces todavía era en analógico. Me parecía una buena idea y al estar aquí en el pueblo pensé que sería un aliciente para las zonas rurales crear un festival de cine. El festival nace en Veguellina de Órbigo, seis ediciones. Las zonas rurales disfrutaron siempre del cine, ¿por qué no había de hacerlo ahora…? El cambio de gobierno municipal en 2019, supuso el fin de esta experiencia en Veguellina, se lo cargaron descaradamente. La disculpa del concejal de cultura (PSOE) fue que yo “quería hacerlo en pandemia”, pero la realidad es que él, a pesar de vender el cuento, ya tenía programado acabar con el festival desde que accedió al cargo. En 2020 todo el país estaba haciendo actividades culturales en el exterior, y en pandemia lo hicimos en Riego de la Vega, que nos acogió, al aire libre… Pero es que parte de nuestro festival se desarrolla al aire libre.
¿Qué es el cine para ti? ¿De dónde nace tu pasión por el séptimo arte?
El cine es arte, yo lo concibo así. Hay buenas y malas películas. Es como la pintura o la fotografía, pero hay arte en todo, creatividad… Para mí es un disfrute, y cada vez que he estado involucrado en algo es una aventura vivirlo. Desde muy pequeño iba al cine, entonces aquí en el pueblo había dos salas. Viviendo en Madrid era una de mis aficiones más importantes: cine, a lo mejor no suficiente, pero fui un espectador aplicado. Por mi profesión asistí a numerosos estrenos y pases de prensa de las películas, festivales, etc. Cuando tenía 33 años me apunté a un curso entero de dirección y guion en el TAI, quería aprender y algún día escribir un guion. La verdad que tampoco pude dedicarle todo lo que me hubiese gustado, los viajes y mi trabajo no me daban de sí. Así que lo dejé y no seguí con el siguiente curso. Fue una experiencia gratificante porque todo el tiempo leía cine, quería saber, aprender…
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¿Tienes película preferida? ¿Y director de cine preferido? ¿Cuáles son tus influencias cinematográficas? ¿En qué género cinematográfico te encasillarías, de encasillarte en alguno?
Tengo muchas películas, pero voy a decir una en concreto y obra maestra, ‘Ciudadano Kane’ de Orson Wells, el cine clásico siempre ha sido uno de mis preferidos. Directores tengo una larga lista, pero destacaría a John Cassavetes, ‘Gloria’ es una película maravillosa; Bertolucci, David Lynch, Wenders, Kusturica o Wong Kar-Wai, ‘2046’ me parece una película como la ‘poesía’. Me fascina, de hecho la he visto varias veces. De directores españoles: Luis Berlanga, Juan A. Bardem, Víctor Erice, Carlos Saura, por citar los que más. Cada uno en su género, eran y son grandes. Como espectador soy más del cine europeo y del cine independiente.
¿Influencias? Me gusta el surrealismo, la etapa mexicana de Luis Buñuel, algo del cine francés, Godart, por ejemplo; el cine de Fellini; hay un director italiano actual Nanni Moretti, me encanta su ironía y la forma de hacer crítica social. Es que soy muy sencillo y nada complicado, creo. No tengo predilección por algún género en concreto, menos el cine de terror, todo lo demás, si la historia es interesante, me gusta. Para mí el cine es la historia.
Tras dos años de trabajo, acabas de terminar el documental, “Trébol, el proyeccionista”, basado en el personaje real Miguel García Pérez, de Veguellina, que toda su vida ha coleccionado y restaurado objetos del cine. En el mismo incluyes una dosis de surrealismo, ¿Por qué este documental y por qué la mezcla de géneros? ¿Qué hoja de ruta planeas con este nuevo trabajo?
Merecía la pena explorar un personaje como es el Miguel Pérez. Han sido muchas horas de hablar con él, participar de sus cosas sacar el alma de un personaje real, viajar. Hemos estado año y medio unidos a este trabajo. Puedo decir que estoy contento del resultado final. Después teníamos que armar este formato, queríamos que hubiera también ficción, de ahí la incorporación al proyecto de Alberto Alba, fue clave. Entre los dos dimos una vuelta al guion, expresándonos libremente e inspirándonos en el surrealismo, en el realismo o en la comedia de los 50s 60s para algunas secuencias. El resto ha sido el estupendo montaje de Sergio González y Alberto Alba, la verdad es que ha sido fantástico. Sin presumir de ello, pero creo que hemos conseguido hacer un trabajo digno. No hemos copiado a nadie, pero si tenemos situaciones que podrían recordar algunos cineastas. A partir del próximo año nos queda un recorrido por festivales que espero sea largo y fructuoso. Y en cuanto nos sea posible estrenaremos en algunos cines, siempre que tengamos distribuidor, claro. Otra opción son las plataformas.

¿Crees que el cine tiene una función social y como tal ser motor de cambio?
Por supuesto, es un medio audiovisual que tiene la capacidad de transformar una sociedad, además de entretener y educar, es cultura y arte. Un director que me encanta es el británico Ken Loach que escribe y rueda historias de la calle, al currante, los problemas a los que se enfrentan; eso es el realismo social. El cine cumple perfectamente la función social y es un motor de cambio.
Imagino que no es fácil llevar la cultura y un proyecto como el que tú acometes cada año en el medio rural. ¿Crees que está suficientemente reconocida y valorada desde las instancias públicas? ¿Qué mejoras propondrías?
Nada fácil. La cultura es muy difícil, y en el medio rural ya ni te cuento. Dependes de las instituciones, fundaciones, etc. para los proyectos culturales que no se desarrollan con los recursos mínimos. Yo porque he tenido la suerte de estar haciendo el Festival en un ayuntamiento como el de Riego de la Vega, que se implica, también tenemos el apoyo de la Diputación de León a través del ILC. Pero estas actividades no están lo suficientemente valoradas. También depende dónde lo hagas. Quiénes entienden mejor el festival son las gentes de la cultura, los profesionales del cine; los espectadores que asisten al festival que también aportan. Creo que no valoramos al público que tiene su propia opinión sobre los eventos culturales. ‘Luna de Cortos’ ya es un festival muy conocido en toda España y fuera también, han participado hasta ahora once países invitados, autores de todo el mundo, aunque no estemos en los Goya. La valoración de una actividad como es el festival de ‘Luna de Cortos’, depende, no sucede normalmente. Solo los que están inmersos en el tema saben de lo que hablo. Estuve cuatro años como concejal de cultura en el municipio al que pertenezco, Villarejo de Órbigo. Creo que agoté todos los tiempos en cuanto a las actividades que realicé, que fueron muchas e importantes. ¿Por qué? Porque le daba el valor y el apoyo que debían de tener… Y no hablo de lo económico porque mientras yo estuve se hacía a coste mínimo.
¿Cómo ves el mundo y el futuro que se nos presenta? Desde tu experiencia y vivencias, ¿qué mensaje les darías a los jóvenes?
Si estamos en los medios y además informados, el futuro es una ‘merde’, lo digo en francés porque suena mejor… Tengo dos hijos y una nieta, pienso en ellos y, sinceramente, me preocupa mucho, no ya su futuro sino el presente. Pero hay que ser positivo y esperanzador, no podemos dejar que cunda el desánimo. Hay que luchar por nuestros sueños y deseos. A mis hijos los eduqué en valores y principios. Visto ahora con el paso del tiempo, ha merecido la pena, son buenas personas y para mí eso es lo importante. Ese sería un mensaje estupendo para la juventud: ‘tener valores, ser buena persona y luchar por los sueños’.
¿Qué opinas de la frase de Truffaut “siempre he preferido el reflejo de la vida a la vida misma”?
Se refería a la vida, eso es, prefería el reflejo de la realidad a la realidad misma. Estoy de acuerdo, no me considero cineasta, sí amante de las películas. Truffaut ha sido un director que me ha influido, yo era de los que veía las películas en salas de ensayo en el Bellas Artes en Madrid a finales de los años 70, y no digo en el cine porque las cuatro cosas que he hecho han sido una aventura… En el periodismo igual: es mejor lo que refleja la realidad que la misma realidad…

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