¿A quién beneficiará esta crisis?

Por Jordi Solé Codina

Nos encontramos ante un nuevo paradigma, ya propiciado años atrás por la peste negra que arrasó Europa y Asia en el siglo XIV, dejando unos 75 millones de muertes en diez años, y con indicios de origen chino. Esta vez se extiende por todo el planeta, aparentemente sin control, y con una alta tasa de mortalidad, que está dejando en evidencia los países más desarrollados.

En un aparente contexto de Guerra fría entre China y los Estados Unidos para dominar el orden mundial y económico actual, la crisis del Covid19 ha venido como anillo al dedo. Primeramente, todo apuntaba a la sopa de murciélago servida en el mercado de Wuhan, la capital de la provincia de Hubei, en el centro del país, y con una población alrededor de los 11 millones de personas, 1,6 veces la población total de Cataluña. A continuación empezaron a aparecer los rumores y las especulaciones hacia cuando podría haber salido este virus, recordamos que un médico chino alertó del problema a principios de diciembre, y si era un virus creado intencionadamente, como lo fue la Encefalopatía espongiforme vacuna, más conocido como el virus de las vacas locas. Todo esto propició las primeras reacciones y enfrentamientos entre las dos potencias mundiales. Un diplomático chino acusó al gobierno de los EE.UU. de haber introducido la dolencia a Wuhan a través de los atletas que participaban en los juegos mundiales militares en octubre del 2019, mientras que el Gobierno chino no quería entrar en suposiciones y mantenía que el virus era una cuestión científica y se tenía que tratar como tal, distanciándose así de las palabras del diplomático. Por su parte, el presidente de los EE.UU., Donald Trump, acusó directamente al Gobierno chino de haber creado el virus en un laboratorio de Wuhan y plantea imponer sanciones a Pequín. Mientras tanto, el virus se ha ido expandiendo y ya ha desolado media Europa, parte de América y empieza a llegar a África, donde por fin habían conseguido parar el Ebola. Actualmente de los pocos países, por no decir el único que ha superado la primera oleada del coronavirus, ha estado China, aplicando un confinamiento durísimo a las partes del país afectadas. Esto ha desembocado en que el país chino empiece a ayudar, “desinteresadamente”, a otros países afectados cómo Italia o España. Esta ayuda ya ha empezado a tener afectos sobre los países en favor del Gobierno de Xi Jinping, como por ejemplo es el caso de Serbia, donde su presidente, Aleksandr Vucic, ya ha dejado claro su apoyo al presidente chino y ha criticado la inexistente ayuda europea. Por su parte, la Unión Europea todavía no ha decidido como ayudará los países miembros, y hay una guerra abierta entre países del norte-centro y del sur, por saber quién pagará los eurobonos y si será con intereses o no. Todo este alboroto y la mala gestión de la UE, está pasando factura a la institución europea, donde países como Italia o Portugal ya se han plantado y han exigido que los eurobonos se paguen entre todos. Claramente la Unión Europea saldrá perjudicada de esta crisis, quien sabe si con alguna salida más aparte de la ya propiciada por el Reino Unido. A la vez podemos ver como un país como Cuba, con unas sanciones desproporcionadas por parte de los EE.UU., pero con una de las mejores sanidades de América, está enviando, gratuitamente, médicos a los países que así lo soliciten, como Andorra o Italia. España ha rechazado la ayuda, seguramente por presión de Europa y quizás por el régimen americano.

Ahora mismo tenemos un mundo a la inversa, donde los países más desarrollados, y más “capacitados” por paliar una epidemia, como los de la Europa Occidental o Norte-América, están dependiendo de países maltratados por sus políticas como Cuba o incluso Vietnam, o países rivales como la China. ¿Todo esto llevará un cambio de paradigma donde China se verá como gran vencedora de la pandemia, y encabezará el nuevo orden mundial? ¿O los EE.UU. volverán a buscárselas para seguir manteniendo el liderato?

Personalmente soy bastante reticente a la idea de que el mundo cambiará su visión de un día por otro hacia oriente, pero si China sigue manteniendo su política exterior tal y como lo está haciendo actualmente, posiblemente poco a poco y con el paso del tiempo, algunos países dejarán de obedecer las órdenes provenientes de Washington y empezarán a seguir las de Pequín. Lo que empiezo a tener cada vez más claro, es el hundimiento de la UE y sus instituciones tal y como las conocemos. La crisis del coronavirus ha dejado en entredicho las malas y nulas políticas de la institución europea para salvaguardar y proteger sus miembros, y podemos ver como hay una división de países más clara. Unos que apuestan por una ayuda en todos los países miembros, y con el pago de los eurobonos entre todos estos, y otros más bien el contrario, ayuda pero que lo paguen los países afectados. España se encuentra apoyando a los países que le van en contra. Portugal e Italia son de los pocos países que no aceptan que los eurobonos los tengan que pagar ellos, y quienes sabe si con intereses. El que no puede hacer un país es superponer los intereses económicos a la vida de sus ciudadanos. Desgraciadamente vivimos en un mundo capitalista donde la realidad es así, y en un estado lacayo de la Unión Europea y de los intereses de los Estados Unidos, donde recordemos, que España tiene un par de bases americanas en su territorio.

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