23 de septiembre: Contra la explotación sexual y la trata, por un futuro abolicionista

Hoy, además de los prostíbulos, vemos cómo la prostitución se expande en nuevas formas: las plataformas digitales que reproducen la misma lógica de cosificación y explotación.

Por Isabel María Durán Báez | 23/09/2025

Cada 23 de septiembre recordamos una de las realidades más crueles y normalizadas de nuestro tiempo: la explotación sexual y la trata de personas. Esta no es una fecha de celebración, sino de denuncia y de memoria. Millones de mujeres y niñas son sometidas en todo el mundo a la prostitución y a las redes criminales que convierten sus cuerpos en mercancía. En España, la prostitución es un negocio multimillonario sostenido por la demanda masculina y tolerado por una sociedad que, demasiado a menudo, prefiere mirar hacia otro lado.

La prostitución no es el “oficio más antiguo del mundo”: es la violencia más antigua del patriarcado. Es la expresión de una desigualdad radical entre hombres y mujeres, porque parte de la idea de que unos tienen derecho a comprar el acceso al cuerpo de otras. Y allí donde hay prostitución, hay trata: porque la demanda nunca se sacia sin explotación de la pobreza, la vulnerabilidad o el engaño.

Hoy, además de los prostíbulos, vemos cómo la prostitución se expande en nuevas formas: las plataformas digitales. OnlyFans y espacios similares se presentan como “empoderamiento” o “trabajo autónomo”, pero en realidad reproducen la misma lógica de cosificación y explotación. Son escaparates globales donde miles de mujeres, muchas de ellas jóvenes y precarizadas, se ven empujadas a exponer su intimidad para sobrevivir, mientras empresas y proxenetas digitales se enriquecen. La trata, la captación de menores, la violencia y el consumo masivo de pornografía forman parte de este mismo engranaje prostitucional que se moderniza con la tecnología, pero que mantiene intacta la lógica de siempre: la subordinación sexual de las mujeres al deseo masculino.

Frente a esta realidad, el feminismo abolicionista ha dado un paso firme con la Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional (LOASP). Esta propuesta reconoce la prostitución como violencia contra las mujeres, sanciona a proxenetas y puteros —también en su versión digital—, y garantiza recursos de salida, apoyo social y alternativas vitales para quienes están atrapadas en este sistema. Porque no basta con denunciar:  necesitamos leyes valientes y recursos efectivos que protejan a las mujeres y desactiven la industria de la explotación sexual, sea en la calle, en un club o en internet.

La trata con fines de explotación sexual no se erradicará mientras exista demanda. No se trata de regular la esclavitud con contratos virtuales ni de disfrazar la prostitución con discursos de “libre elección”. Se trata de abolir un sistema que perpetúa la violencia patriarcal, se disfrace como se disfrace.

En este día, levantamos la voz para decir: no al negocio prostitucional, no a la pornografía que normaliza la violencia, no a las plataformas como OnlyFans que perpetúan la explotación bajo una apariencia moderna y atractiva.

Hoy, 23 de septiembre, recordamos que cada mujer explotada —en un burdel, en un club de carretera, en un piso o tras la pantalla de un móvil— es una herida abierta en nuestra democracia. Y afirmamos con toda claridad: ninguna sociedad será justa ni igualitaria mientras tolere la prostitución y la trata. Abolición ya. #LOASPseráLey.

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