Los niños españoles pobres, aún más pobres tras la crisis y aquí no pasa nada

Por Roberto Santos  | Ilustración de Iñaki y Frenchy

El pasado martes, 14 de febrero, mientras millones de personas en todo el mundo celebraban el ‘día del amor’, San Valentín, Save the Children presentaba en Madrid su informe ‘Desheredados’, en el que, entre otras cosas, nos avisa de que los niños con menos recursos en nuestro país se han empobrecido un 32% más durante la crisis, cinco veces más que los más ricos (6%).

Según este último informe, el número de niños en situación de pobreza severa aumentó en 424.000 entre los años 2008 y 2015. Es decir, casi medio millón de menores más en situación de pobreza severa en nuestro país.

Los datos que revela el informe son desoladores, pero sería bueno que no olvidemos que el aumento de las desigualdades en España no es fruto de la casualidad, si no una serie de políticas injustas que han contribuido a ello y que han sido aplicadas por el Gobierno de Mariano Rajoy.

Solo de está forma se puede entender que, como revela el citado informe, España sea uno de los países de la Unión Europea donde existe una mayor diferencia entre las personas más ricas y las más pobres, pues las primeras ganan en siete veces a las segundas frente a la media de los países de nuestro entorno (5,2 veces). Por otro lado, el informe sostiene que ni el sistema de protección social ni el fiscal en España están diseñados para reducir la desigualdad y acabar con la pobreza.

Los datos que deberían sacarnos los colores como país, son la consecuencia directa de unas políticas que se han cebado en los más débiles, más si tenemos en cuenta que nuestro sistema fiscal acaba gravando proporcionalmente más a las personas con rentas más bajas en relación con las de rentas más altas. Lo que no solo es una auténtica vergüenza, sino que es del todo inadmisible y pese a ello, es exactamente lo que ocurre en España.

La protección social tampoco sirve en nuestro país para que salgan de la pobreza y esto seguramente se debe entre otras muchas causas a que el nuestro es uno de los países de nuestro entorno que menos gasta en protección social, tan solo un 1,3% del PIB frente al 2,3% de la Unión Europea. Como consecuencia, solo un 33% de los niños ‘oficialmente’ pobres reciben prestaciones dirigidas a mejorar su situación.

Por si todo esto no fuera suficientemente lamentable, nos encontramos con que los recortes que se han producido en sanidad y educación han afectado también de forma profundamente desigual a los niños españoles. Los más pobres tienen peores condiciones de vida, lo que hace que para ellos, servicios como el dentista, el oculista o un logopeda, sean de más difícil acceso.

Además, como consecuencia de una mala alimentación y un mayor sedentarismo, las familias más pobres sufren mayor obesidad que las más ricas, un 33% frente al 23% de las más ricas. Y esto se debe a que para ellos y ellas, la lista de la compra es toda una hazaña y se les hace muy difícil, por no decir imposible, comprar alimentos frescos y pagar actividades extraescolares deportivas a sus hijos.

Save The Children alerta además, de que el sistema educativo en estos años de crisis tampoco ha sido capaz de reducir las desigualdades, porque aunque la escolarización es universal, la financiación y la calidad de los servicios favorecen más a unos alumnos que a otros. Como consecuencia, la tasa de abandono escolar es del 43% en los alumnos más pobres frente a solo un 5% en los de rentas más altas.

Por otro lado, para muchas familias la vivienda se ha convertido en un agujero negro capaz de acabar con ellos de forma irremediable. Según indica el informe, el 50% de las personas con bajos recursos invierte más del 40% de sus ingresos en pagar los gastos asociados a la casa. Para ser aún más concreto, lo que les queda al mes a las familias más pobres con hijos, descontando los gastos del hogar, ha pasado de 233 euros en 2008 a 130 en 2015.

Entre los principales gastos en los que las familias se han visto obligadas a recortar, está el energético, tras aumentar un 70% durante la crisis, lo que ha llevado a que uno de cada tres hogares con hijos en España no pueda tener la casa a una temperatura adecuada. No hace falta que os recuerde que la factura energética este año será aún más cara, por lo que a este ritmo y si no se hace nada para remediarlo, en el próximo informe encontraremos, un aumento considerable de está estadística.

El documento afirma además, que la desigualdad está ligada al empleo y el mismo juega un papel fundamental en el desarrollo de los niños porque es la principal fuente de ingresos de las familias españolas de rentas bajas, que son mucho más vulnerables al desempleo y a la creciente precarización del mercado laboral. Hasta el punto de que ha aumentado el número de niños que viven en hogares donde ninguno de sus miembros trabaja, hasta alcanzar los 800.000 menores.

Los datos que arroja el informe son muy preocupantes y lo es aún más que esto no sea tema de conversación y de debate en los medios españoles, donde esta realidad parece no existir, así como en el Congreso de los Diputados, donde deberían empezar a proponerse políticas que pongan a los menores en el centro de las mimas, como sujetos de derecho independientemente de sus padres como han hecho otros países europeos que han abordado este problema, no solo desde la protección social, sino que lo han hecho de forma transversal, desde el empleo, la salud, la educación y la vivienda.

El informe recoge 21 recomendaciones para solventar el problema que pasan por la creación de empleo de calidad, solventar el problema de la vivienda con una oferta pública de alquileres accesibles y adaptados a la realidad social, así como la creación de un bono social para cubrir las necesidades de los padres con hijos a cargo que viven bajo el umbral de la pobreza y alternativas habitacionales cuando se produce un desahucio.

Ampliar el alcance de la prestación social por hijo a cargo es para Save The Children “completamente imprescindible” ya que en España hay más de un millón y medio de niños pobres que no reciben nada. Apuesta también, por subir la cuantía de 25 a 100 euros al mes y por dar el mismo estatus a las familias monoparentales que a las numerosas.

A todas estas medidas que cita el informe, yo añadiría unas cuantas más entre ellas, una ley que permita a las familias desahuciadas levantar cabeza y me explico, con un ejemplo que conocí el otro día y que me parece a todas luces un disparate. Una familia desahuciada por no poder pagar su hipoteca y otra serie de deudas por impagos a tarjetas de crédito, compañías de telefonía, etc, se encuentran con que ahora, tras haber perdido su casa, cuando por fin han vuelto a encontrar trabajo se les embargan las nominas porque todavía tienen que pagar una serie de deudas. Obviamente, si te endeudas tienes que pagar y con esa condición te endeudas, pero debería existir una formula para poder hacer frente a estos pagos sin verte nuevamente ahogado cuando por fin empiezas a levantar cabeza, porque si no, parece imposible salir del pozo.

Es curioso que defraudar a Hacienda que es un delito fiscal, prescriba a los 5 años cuando no supere los 120.000 euros y a los 10 cuando la cuantía defraudada exceda los 600.000 euros, mientras que las deudas son eternas cuando han sido reconocidas por una resolución judicial, como en el caso que os contaba. Algo no cuadra en esta ecuación, más si tenemos en cuenta que lo primero es un delito que se hace de forma premeditada y lo segunda consecuencia de una situación, ya que la amplia mayoría de las personas que asumen una deuda la pagan mientras pueden hacerlo, de hecho si el banco les ha prestado es porque tras un estudio ha considerado que podrán devolver la cantidad prestada. Por lo tanto, nos encontramos con una legislación más permisiva para los chorizos que para quien por cambiar su situación económica queda en situación de morosidad. 

Claramente necesitamos una legislación que se preocupe por las enormes desigualdades sociales que se viven en nuestro país y eso es algo que no vamos a obtener con un Gobierno que ha legislado justamente en el sentido contrario, agravando aún más la situación y poniéndonos a la cabeza de países donde más ha crecido la desigualdad.

Sería bueno, que no olvidásemos que detrás de esos datos y todos esos tantos por ciento hay miles de historias de gente que lo está pasando mal, que viven con el agua al cuello y el temor constante a perder lo poco que les queda. ¿De verdad en uno de los países más ricos del mundo no podemos permitirnos acabar con esto? ¿Vamos a dejar abandonada a una parte de la población mientras el gobierno sigue favoreciendo a esa minoría privilegiada que desde el comienzo de la crisis y gracias a sus políticas económicas han visto crecer sus fortunas como nunca? Yo no sé vosotros, pero yo no quiero vivir en un mundo donde se facilite a unos pocos enriquecerse a costa de que millones lo pasen cada vez peor.

Es hora de volver a las calles, de recuperar las marchas por la dignidad, de que la auténtica mayoría social se haga oír, porque solo desde la calle podremos conseguir que se escuche nuestra reivindicación, que esos que se sientan cada día, o cuando se les ocurre aparecer por el Congreso, entiendan que gobiernan para el pueblo y que el pueblo es mucho más que los directores de grandes empresas o bancos, que quizás luego les recompensen con puestazos en sus consejos de administración, pero que los que de momento les estamos pagando el sueldo somos nosotros, mientras muchos de ellos nos lo pagan con su desprecio y unas políticas que nos han precarizado la vida y se han cebado con los más débiles. ¿Qué necesitamos para reaccionar? ¿Qué más nos tiene que pasar para que salgamos a luchar por nuestros derechos?

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