La historia de Israel es, desde el principio hasta el final, una cuestión de colonización, terror y desplazamiento de la población palestina, racismo y apartheid.
Tras la muerte de Khamenei, el gobierno iraní declaró que tomará venganza como “deber legítimo” y calificó el ataque como una “declaración de guerra” contra el país y contra el mundo musulmán, prometiendo represalias más duras y coordinadas que las vistas hasta ahora.
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