¿Un país saludable?

Por Carlos Sánchez Fernández
Miembro de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

No hace mucho la Agencia Bloomberg (Bloomberg Healthiest Country Index 2019), público su clasificación de los países mas saludables del mundo colocando a España en la primera posición (en 2017 estaba situada en sexto lugar), desbancando a Italia que pasa a ser segunda y que en 2017 figuraba en el primer lugar.

Como siempre sucede ante este tipo de noticias, surgieron numerosas voces de incredulidad en nuestro país, mas acostumbrado a las quejas y lamentaciones que a la alegría y la satisfacción con el reconocimiento internacional de nuestros éxitos. Ya se sabe que todas las clasificaciones internacionales tienen problemas y todas son cuestionables por muchos y numerosos motivos, porque los criterios y las decisiones de incluir esta o la otra variable tienen siempre un componente importante de subjetividad. Siendo esto cierto conviene no olvidar que España en las comparaciones internacionales, que no utilizan siempre los mismos criterios ni los valoran de la misma manera, sale siempre bastante bien situada, en general en los 10 primeros puestos, y siempre muy por encima de lo que le correspondería por el PIB o por el gasto sanitario por habitante.

Un pequeño repaso a los datos de salud comparativos explican esta buena posición. La esperanza de vida es alta 83,4 años en 2018 en el total de la población (86,1 las mujeres y 80,6 los hombres) frente a la de la media de la OCDE (80,7 total, 83,4 en mujeres y 78,1 en hombres), es decir vivimos 2,7 años mas en total y las mujeres y 1,9 años mas los hombres. Nuestra mortalidad infantil es baja 2,7 por 1.000 nacidos vivos (1,1 por debajo del promedio) y los años potenciales de vida perdidosa los 75 años por 100.000 habitantes son claramente inferiores a los promedios de la OCDE tanto en mujeres (960,5 menos)  como en hombres (1.744,6 menos) y la tasa de suicidios, que aunque es cierto que aumento desde 2010, sigue siendo comparativamente baja (6,8 en 2018 por 100.000 habitantes frente a 11,5 de promedio).

Otros tres hechos que influyen en los buenos resultados son nuestro sistema sanitario, los hábitos alimenticios y una gran sociabilidad. Tenemos un buen sistema sanitario, muy amenazado por los recortes y las privatizaciones pero que sigue teniendo un diseño con hegemonía de la Sanidad Pública, cobertura universal, potente Atención Primaria y pocas barreras de acceso a las prestaciones sanitarias. Los hábitos alimenticios, pese a que han ido cambiando con la globalización y aún mas con la crisis que fomenta el consumo de la comida mas barata y menos saludable, siguen estando fundados en lo que se conoce como dieta mediterránea, es decir utilización de aceites de origen vegetal (especialmente en nuestro país de oliva), de frutas, verduras legumbres y hortalizas, así como el consumo de pescado. Por otro lado esta el elevado grado de sociabilidad de nuestro país que evita el aislamiento y fomenta las actividades en grupo de características muy variadas (hay mucha literatura científica que señala que la pertenencia a grupos organizados, sea el coro de la iglesia, una asociación de vecinos, o un sindicato, etc,  favorece la salud), es evidente que en España el buen clima que tenemos hasta ahora también ayuda.

Pero no todo es bueno. Para quienes gustan de las malas noticias hay que recordar que tenemos serias amenazas para la salud en un futuro próximo, la primera por supuesto es el cambio climático y la contaminación medioambiental que en España tienen unas expectativas bastante negativas, más aun con algunos gobiernos autonómicos y municipales que ejercen de un negacionismo militante; la segunda la importante tasa de obesidad que afecta a un 16,9% de la población  (índice de masa corporal > 30 kg/m2) y que ha aumentado en 1,2 puntos desde 2010; la tercera el tabaquismo que en 2019 afectaba al 23,3% de la población, que es muy elevado (promedio OCDE 2018 del 18,1%) y que este año había aumentado después de varios años de disminución; y por fin el consumo de alcohol que afecta a la mayoría de la población: el 75,6% en los últimos 12 meses, y el 25,6% de la población española de más de 15 años tuvo un episodio de ebriedad en los últimos 30 días, si bien es cierto que el consumo de litros de alcohol /habitante/año esta en disminución ( se paso de 9,8 litros en 2010 a 8,6 en 2018).

O sea que, aunque tenemos un país bastante saludable, si no nos esforzamos en corregir algunas peligrosas tendencias que desafían esta situación, las cosas pueden cambiar a peor de una manera importante. En nuestras manos y de las administraciones públicas esta el evitarlo.


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