Un futuro energéticamente sostenible. ¿Estamos preparados?

   Por Nerea Zarza Iborra

UNA APUESTA AMBICIOSA

El 19 de junio se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea la Directiva (UE) 2018/844, la cual modifica la Directiva 2010/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios.  Esta directiva tiene que integrarse en el derecho español antes del 10 de marzo de 2020.

La Directiva de eficiencia energética de los edificios tiene como finalidad evaluar las capacidades de un edificio para adaptar su operación a las necesidades de sus ocupantes y evaluar la capacidad de mejora de su eficiencia energética, fomentando las instalaciones de alta eficiencia para proporcionar buenas condiciones climáticas interiores y de seguridad.

Con esta reforma se introduce un nuevo artículo que versa sobre estrategia a largo plazo para renovación de los parques inmobiliarios, con el fin de transformarlos en parques inmobiliarios de alta eficiencia energética antes de 2050, procediendo a su descarbonización. El objetivo que persigue esta normativa es el de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Para llevar a cabo la implantación de esta normativa europea, España deberá exigir a los edificios de nueva construcción, la equipación de dispositivos de autorregulación para control de la temperatura ambiente de manera separada, además, se deberá proceder a la instalación de puntos de carga para coche eléctrico en edificios residenciales y no residenciales nuevos o sujetos a reformas importantes. Aquí es donde están en juego las energías renovables como fuentes de energía para la generación de electricidad y de calor.

De hecho, España deberá exigir antes de 2025, que los edificios de más de 290 kW en de potencia en calefacción o en refrigeración deban contar con sistemas capaces de hacer un seguimiento de los consumos de energía para hacer una mejor gestión de la energía del edificio y además, permitir la comunicación con las instalaciones inteligentes del edificio.

En definitiva, la Unión Europea se ha comprometido a través de esta Directiva a establecer un sistema energético sostenible, competitivo, seguro y descarbonizado, estableciendo hasta el año 2030 unos ambiciosos compromisos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentar la proporción de energía renovable consumida y conseguir un ahorro energético, así como mejorar la seguridad energética, la competitividad y la sostenibilidad de Europa.

¿ESTAMOS PREPARADOS PARA ASUMIR ESTOS COMPROMISOS?

Según un estudio realizado por el grupo de investigación ENEDI (Energética en la Edificación), ha dejado al descubierto que la mayoría de los países del sur de Europa, entre ellos España, no están preparados para llevar a cabo la implantación de esta clase de edificios de consumo de energía casi nulo, y por supuesto, tampoco lo están para asumir el reto de modernizar los edificios ya existentes. “Los países que más han avanzado en este reto son los países del centro y norte de Europa”, según destaca Juan María Hidalgo, coautor del estudio.

Esta investigación se centró en el estudio comparativo de las barreras sociales y tecnológicas para el desarrollo de edificios de consumo de energía casi nulo, tanto en la nueva construcción como en la rehabilitación del inmobiliario existente, apuntando que en los diferentes países existen distintos factores que afectan a la consecución de los objetivos perseguidos con la implantación de de esta clase de edificios, factores tales como las barreras sociológicas y las condiciones climatológicas de cada país, a todo esto hay que sumar tal y como señala Hidalgo “La escasa formación de prácticamente todos los agentes, desde la administración, pasando por los operarios de la construcción, hasta la ciudadanía hay una gran cadena humana en la que todavía no se comprende en qué consiste un Edificio de consumo de Energía Casi Nulo y cómo conseguirlo”, apuntando además que “Si estas barreras no se solucionan, es muy probable que haya insatisfacción con el resultado real, ya que podrían darse problemas de confort térmico, sobrecalentamiento, sobrecostes innecesarios en la construcción etc. a menudo empeorados por un mal funcionamiento de los edificios”.

¿UN INCUMPLIMIENTO MÁS?

España en estos momentos suma un total 30 expedientes abiertos por infracciones al medio ambiente, triplicando así la media europea, lo cual deja en evidencia que nuestro país va a la cola en cuanto a la aplicación de las normativas ambientales exigidas por Europa. Por ello, resulta necesario que se haga un cambio en cuanto a la forma de abordar la materia ambiental por parte del estado, de no ser así, la implantación de esta normativa podría convertirse en el expediente número 31 en cuanto a infracciones al medio ambiente se refiere, fracasando una vez más, en la aplicación de una normativa europea.

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