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En Adelante Andalucía intentamos, con toda la fuerza, la inteligencia y la coherencia que hemos podido atesorar, hacer lo que nos toca en el momento que se nos ha dado, conscientes de que, igual que otros dieron esta pelea antes que nosotros, otras seguirán cuando ya no estemos.
Por Angelo Nero | 5/04/2024
Hace un año Teresa Rodríguez abandonaba su escaño en el Parlamento Andaluz, cumpliendo su palabra de no permanecer más de ocho años como diputada. A muchos le extrañó el gesto, que una diputada cumpliese con su promesa electoral. Completaba así un ciclo institucional que había comenzado en 2014, cuando había sido elegida eurodiputada en su antigua formación, Podemos, con la que rompió en 2020, para consolidar un espacio “andalucista, netamente ecologista, feminista y de la clase trabajadora”, una herramienta de transformación social a la que llamaron Adelante Andalucía.
“Ya estoy demasiado cómoda, por eso me tengo que ir”, dijiste en tu despedida del Parlamento Andaluz, ¿con esto querías afirmar que abandonabas la tentación de formar parte de la clase política, para no olvidar que, realmente, perteneces a la clase trabajadora? Por otra parte, ¿eres partidaria de la limitación de mandatos en los cargos electos?
No sé si existe una “clase” política, pero desde luego existe un reducido grupo de cargos públicos y dirigencias políticas que acaban apoltronándose y alejándose de la gente que un día las eligió. De hecho, si eres obediente y servil, si eres oportunista, una vez entras en ese grupo puedes jubilarte cómodamente en él. Este hecho es un lastre del sistema de representación y la patitocracia, pero, sobre todo, es la ruina de las organizaciones político sindicales de la izquierda. Decía Marx que “la existencia determina la conciencia”. La derecha, por definición, es reproductora social de élites. Si la izquierda está llamada a “cambiar el mundo de base” y acaba pareciéndose más a los nuevos ricos que a las clases trabajadoras y excluidas, entonces, el conjunto de proyectos de transformación entran en una crisis de legitimidad irreversible por una o varias generaciones. El famoso chalé de Pablo Iglesias, la mariscada de Rodrigo Torrijos o los ERE de PSOE de Andalucía son arsenales de armamento que la izquierda sindical y política española le regaló a las derechas, especialmente en su versión extrema, y con la que todavía hoy nos están disparando. Una crisis de legitimidad es mucho más difícil de resolver que cualquier otro error estratégico. Puedes tener la suerte de que la gente que sufre te dé una oportunidad para depositar sus sueños y esperanzas en un proyecto colectivo de transformación. Pero si eres (o pareces) desleal a esa confianza, no te darán seguramente ninguna más. Por eso sí, la reducción de mandato y salario me parece clave para no cometer el error de identificarte más con los valores, las formas de vida y de hacer política de la mediocre plutocracia de partido que con quien no llega a fin de mes.
10 años de esa gran esperanza en la izquierda española que supuso la aparición de Podemos, parece haberse instalado un cierto desencanto en ese espacio político, ¿Cómo crees que se puede recomponer la izquierda estatal para recuperar la ilusión de asaltar los cielos? ¿Cuál es tu diagnóstico sobre las estrategias de Podemos que le llevaron de disputar la hegemonía de la izquierda al PSOE, a convertirse en una fuerza minoritaria?
La dirigencia complutense de Podemos, tan genial como elitista, ignoró desde el principio la importancia de lo organizativo, la clave que residía en el florecimiento de círculos de Podemos por toda la geografía y la clave que residía en la importancia de tener un forma de funcionamiento mínimamente democrática. La “máquina de guerra electoral” se convirtió en una picadora de carne. Cuando los malos se organizaron para atacar a Podemos por tierra, mar y aire, nosotros estábamos ya implosionando.
Sobre cómo recomponer la izquierda estatal, hace tiempo que es un asunto que no me ocupa. Estoy más interesada en los procesos periféricos que en las intrigas de una corte madrileña que está completamente viciada.
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En septiembre del año pasado, el Tribunal Constitucional estimó el recurso que presentaste y anuló la expulsión que sufriste tú y otros diez compañeros y compañeras, del Grupo de Adelante Andalucía del Parlamento Andaluz, en octubre de 2020, a instancias de Izquierda Unida y Podemos, que incluso llegaron a acusaros de transfuguismo. ¿Esta maniobra fue un intento a las bravas por impedir el desarrollo de un proyecto andalucista que pudiera hacerle sombra a la izquierda andaluza de obediencia estatal?
La maniobra de nuestra expulsión de la política tenía tres motivos: tras el “pacto del abrazo” con Sánchez allanar el terreno de los pactos de gobierno con el PSOE en todos lo niveles territoriales, incluido el andaluz, cerrar de un portazo la discusión de una voz andaluza en el Congreso y un partido de obediencia andaluza y sacar nuestros “discursos moralistas” sobre la ética política del espacio de la izquierda. “En Podemos no necesitamos ningún Pepito Grillo” nos dijeron.
Hace también casi diez años, salías elegida eurodiputada como número dos en las listas de Podemos, y el foco mediático sobre ti no cesó en todo este tiempo, hasta tu renuncia al escaño en el Parlamento Andaluz, ¿Cómo has gestionado la presión de los medios de comunicación, que, además, mayoritariamente, han sido muy hostiles con el proyecto político que representabas?
Ninguna de las agresiones o humillaciones del establishment me dolieron tanto como nuestros propios errores, traiciones y miserias. Había leído al Che, al Moro, a Mika Etchebéhère, a Blas Infante, a Miguel Hernández, a Rosa Luxemburgo, había aprendido de los procesos represivos, asesinatos y torturas en Andalucía, el estado español o en América Latina. Yo ¿qué tenía?: ¿malos titulares?, ¿campañas de desprestigio? Estaba preparada para eso. Para lo que no estaba preparada era para el fuego “amigo” ni para la complejidad de algunos debates relacionados con la gestión de la confianza de las masas.
En esta década en la que parecía que el sistema de partidos del estado se ponía patas arriba, con la aparición de Podemos y Ciudadanos, y más tarde de VOX, hemos visto muchos liderazgos, pero mayoritariamente en manos de hombres, ¿sigue habiendo mucha testosterona en la política española? Y unido a esto ¿Cuales han sido las mujeres que, en este largo recorrido por la política institucional, podrías destacar?
Hombre, claro que hay cantidades industriales de testosterona en la política. Es un campo de nabos abonado por palés de testosterona, adrenalina y cortisol. Y, además está lo que Rocío Medina Martín llama la “femocracia”, una especie de élite feminista que ocupa su espacio sumiso en las cuotas de los partidos y las instituciones y cuya traición es doble, con la clase a la que dicen representar y con los intereses de las mujeres reales y cuyas vidas les son completamente ajenas. Por usar una imagen muy sintética de esta “femocracia”, las femócratas se liberan del yugo patriarcal y rompen los techos de cristal gracias a que subcontratan los cuidados de sus familias a inmigrantes sin derechos. Rompen “techos de cristal” gracias a que dejan a otras en el “suelo pegajoso”.
¿Mujeres a las que no olvidaré de estos años en primera fila?. Me quedo con Ángela Aguilera, que por defender sus ideales y su combatividad en la Izquierda Unida del 20% en Andalucía se quitó un plato de comida de su casa y cuya voz firme, clara, tierna y combativa ha sido clave en la construcción de Adelante Andalucía. Me quedo con Pilar González, que es la ternura hecha andalucismo y la voz grave de la sabiduría de un pueblo que lleva ya décadas peleando su emancipación, que nunca vendió un ideal por un puesto. Me quedo con Mari García Bueno, política y jornalera, capaz de hablar de las cosas de comer con una complejidad solo propia de quien sabe producir alimentos, con un ceceo ancestral que es una cicatriz de lucha de la que sentirse orgullosas. Me quedo con ellas tres y con decenas de mujeres anónimas, titanas luchadoras por el pan de sus hijos, que he tenido la oportunidad de conocer estos años en reuniones de trabajo parlamentario: kellys, limpiadoras, cuidadoras, maestras, jornaleras, sanitarias, disidentes sexuales y de género… Si el mundo estuviera entre sus manos fuertes y solidarias, otro gallo nos cantaría.
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El nacionalismo vasco y catalán, siempre ha tenido una presencia notable, no solo en sus propios territorios, sino en el congreso y han influido en la política estatal. El soberanismo ha crecido, aunque más lentamente, en Galicia, y ahora quiere disputarle el gobierno de la Xunta al PP. Sin embargo, en la nación andaluza parece que no termina de despegar un proyecto propio, como el representado por Adelante Andalucía. ¿A qué obedece que Andalucía siga sin tener voz en el estado, y que el andalucismo sea todavía una opción minoritaria en el territorio andaluz?
Hay muchas causas. Andalucía ha sido una tierra muy castigada. De la misma manera que la Inquisición nos obligó a ser más cristianos que nadie, siendo más moriscos que nadie, y tratamos de reponernos a esa represión sobre actuando, el triple juego de represión franquista, sumisión económica y apropiación cultural nos llevó a ser más españoles que nadie. El pueblo andaluz es, además, desconfiado como un animal herido, descreído como una anciana de 3000 años y no ve, de momento, rentabilidad a dedicar esfuerzos del día a día, tan necesarios para llevar un plato de comida a casa y pagar las facturas, a una idea tan difícil, de momento, de realizar. Esto no nos quita ni un poquito las ganas de seguir luchando ni un ápice de razón al decir que solo el pueblo andaluz será artífice de su propia emancipación. En Adelante Andalucía intentamos, con toda la fuerza, la inteligencia y la coherencia que hemos podido atesorar, hacer lo que nos toca en el momento que se nos ha dado, conscientes de que, igual que otros dieron esta pelea antes que nosotros, otras seguirán cuando ya no estemos.
Sin embargo, recordamos que en 1979, el PSA tenía cinco diputados en el Congreso, y que en 1977 un millón y medio de andaluces y andaluzas se manifestaban para reclamar la autonomía, en una de las cuales fue asesinado el joven Manuel José García Caparrós. ¿Qué ha pasado para que un presidente de derechas como Moreno Bonilla se reclame heredero de ese andalucismo, y que sea avalado por figuras históricas como Alejandro Rojas-Marcos?
Lo que ha pasado es la burocratización, el oportunismo y la derechización del andalucismo de los 70, desde que se le cayó la S al PSA. Y, con permiso de Alejandro Rojas-Marcos y de toda su generación, entre la que se incluye mi propio padre, el “andalucismo de derechas” es un oxímoron. Pensar que un andalucismo interclasista es la clave que nos falta es como querer acabar con el capitalismo por consenso con la burguesía. Aprovechar cualquier posición de poder institucional que te da tu pueblo para acaparar gobiernos con el PSOE, con el PP y con quien haga falta para mantener el aparato del partido y el pesebre lleno es una traición a Infante, a Caparrós y al 4D.
Entre las fuerzas que han apoyado la investidura del gobierno actual, están tres formaciones soberanistas de izquierdas, ERC, EHBildu y BNG, y dos de derechas, Junts y PNV ¿Cómo valoras este apoyo por parte de los nacionalismos periféricos a la presidencia de Sánchez, y cuales son las relaciones de Adelante Andalucía con estas fuerzas?
Al final resulta que de la extrema derecha nos habéis librado los gallegos, los vascos, los catalanes. Es curioso, con lo prepotente que ha sido siempre la izquierda centralista con los soberanismos periféricos. No tenemos ninguna relación con la derecha catalana ni con la derecha vasca, nuestros intereses son completamente opuestos a los agentes y beneficiarios de nuestra situación de colonia interna, se llamen Martínez de Irujo, Ybarra o Barceló. Tenemos buenas relaciones de respeto mutuo e intercambio con todos los demás. De hecho, junto a las CUP, todavía tenemos que agradecerles que nos hayan ayudado a presentar enmiendas a los presupuestos generales del estado en clave andaluza, un ejemplo de solidaridad confederal que fue muy hermoso para nosotros y nosotras.
La Red Andaluza de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social daba a conocer el informe sobre El Estado de la Pobreza, en 2022, en el que se situaba a Andalucía a la cabeza de los indices de pobreza del estado, diez puntos encima de la media, con más de tres millones de andaluzas y andaluces en riesgo de exclusión. ¿La situación no es suficientemente grave como para que, a falta de medidas por parte del Gobierno andaluz para corregir esta situación, el pueblo salga a las calles?
No siempre las condiciones subjetivas acompañan a las condiciones objetivas. ¿Hay condiciones objetivas para hacer una verdadera revolución andalucista? Sí. ¿Se dan las condiciones subjetivas? No.
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Por otra parte, la clase obrera andaluza ha mostrado su espíritu combativo, como demostró en la huelga del metal de Cádiz, ¿es importante, para seguir fortaleciendo esa conciencia proletaria, desarrollar un sindicalismo autóctono, como el representado por el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT)?
Yo creo que sí. Hay que fortalecer el proyecto del SAT y de otras organizaciones del sindicalismo alternativo andaluz, muy pegado a la tierra, combativo y democrático. La huelgas del metal no hubieran salido sin los trabajadores de las subcontratas y organizaciones como la Coordinadora de Trabajadores del Metal. La Huelga del Metal hubiera seguido si no hubiera sido por las prisas de CCOO y UGT en firmar un acuerdo para parar la lucha callejera y la autogestión de la movilización por los trabajadores. Un acuerdo que, al final, solo iba a beneficiar a los poquitos trabajadores en extinción de las grandes empresas matrices de la Bahía.
En 2017 se aprobó, sin ningún voto en contra, la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, ¿qué desarrollo ha tenido esta ley tras su aprobación, y cómo se han visto afectadas las políticas en esta materia con los gobiernos de Moreno Bonilla?
En 2017 se aprobó la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía. Luego se guardó en un cajón y hasta hoy. El PSOE gastaba más en dietas sin justificar para los diputados que en todas las políticas y estructuras memorialistas y el PP las ha dejado en la vía muerta. Ninguno desarrolló los reglamentos necesarios ni la comisión de la verdad, que era lo más novedoso de la Ley Andaluza. Ni reglamentos, ni órganos de participación, ni presupuesto. Nada, salvo faltas de respeto como llamar “políticas de reconciliación” a las políticas de la memoria histórica.
Es innegable que Andalucía tiene un movimiento cultural muy vivo, vanguardista, en todos los ámbitos, sin embargo ¿qué tiene que pasar para que haya una ósmosis, como la que se dio en Euskal Herria, por ejemplo, entre lo cultural y lo político?
Ojalá lo supiera.
La revolución no es como la dices tu, para hacer la revolución, por cierto, no dices de que tipo, primero hay que concienciar a la clase trabajadora para que esta sepa y entienda su significado y que consecuencias conllevaría la revolución, no hablar por hablar, además demostrarte cuando estabas en el sillón ser una nefasta política.
Como gaditano anarquista y antifascista quisiera aportar algunas precisiones sobre el partido anticapitalista Adelante Andalucía.
El kichi,alcalde de Cádiz durante 8 años y esposo de Teresa, ga dedicado su tiempo en pagar las deudas del pp (anterior alcadesa), aprovechando el superávit de sus presupuestos, incluyendo los de gastos sociales,dejando sin atender debidamente a barriadas obreras hundidas en la pobreza recurrente.
La coordinadora CTM que nombra Teresa ,no son ellos los que tuvieron en la calle durante la huelga del metal del 2021, como mucho se vio algunas veces a Jesús y otro más, todxs lxs demás que nos partíamos la cara con los antidisturbios eramos, anarquistas, comunistas, antifas, brigadas amarillas,…. prueba de ello es que todxs lxs que siguen desfilando en los tribunales por los disturbios y piquetes ,ni uno es del metal .
Es importante saber que la ctm es el brazo sindical de los anticapitalistas de Adelante,han sido » financiados» por el kichi.
En resumen sea en Cádiz en Acerinox Palmones, los que si de verdad luchan no son de la ctm, son de ata, son asamblearios, horizontales y combativos ,como muchxs gaditanxs anonimxs que estamos en los barrios, en los pueblos luchando contra el capitalismo y el fascismo. Salud.