Tan iguales como parecidos

Por Puño en alto

FVI y MVI no son las enigmáticas siglas de últimos modelos de automóviles de cualquier marca, ni tampoco son modelos de cualquier artilugio informático que supuestamente buscan hacernos la vida más fácil. Tan solo son referencias de los hijos de los sátrapas JCI y HII. El segundo va camino de hacer bueno a su progenitor y el primero irremediablemente está en el proceso freudiano de “matar al padre” con el fin de romper todo vínculo con la trayectoria de su progenitor para que la empresa familiar instaurada no se vea afectada.

Son dos representantes actuales de unas instituciones arcaicas y retrógradas que la alcanzaron por el mero hecho de ser los primeros hijos varones de sus respectivos progenitores.

Más allá de que el destino haya querido que ambas figuras sean coetáneas, es cierto que son tan parecidos como iguales.

MVI remedando a su padre, recientemente no ha dudado en utilizar la penuria a la que tiene sometido a su pueblo, bueno, mejor dicho, súbditos, para ocultar la contestación interna que viene acrecentándose a su alrededor debido a sus caprichos e indolencia.

Por su parte, FVI no dudó en condenar la voluntad popular de una parte importante de su país para erigirse en salvador de la unidad de la patria, pretendiendo plagiar de algún modo a su padre y de esta manera restañar la cada vez más creciente pérdida de popularidad y credibilidad de la institución que representa.

Sin embargo, ahora el chusco chantaje perpetrado por MVI a modo de represalia manipulando la intención de una cantidad ingente de jóvenes desamparados ávidos de un futuro mejor del que le depara su propio país, no ha merecido ninguna alocución pública por parte de FVI para condenar dicha coacción, hecho que sin embargo ha merecido la condena unánime de los países de la Unión Europea. Todo lo contrario, se ha puesto de perfil, dedicándose a esa labor tan loable de ensalzar la figura de su primogénita, a la que un día querrá ver como la sucede y continúe con esa rentable y placentera empresa familiar.

Las sociedades más prosperas y prudentes se han basado en los fundamentos que les proporciona el Estado de Derecho en cuanto a la igualdad ante la justicia y la ley, principalmente, junto a la utilización de la energía de los nuevos y la experiencia de los viejos a modo de sinergia para prosperar.

No obstante, otras se empeñan en operar en forma automática con lo antiguo, arcaico, insistiendo en la desigualdad en los derechos, evitando el cambio, la novedad, la juventud, que unido a una predecible y reconocible cuota de soberbia y altanería impidiendo la no repetición de pecados y errores imposible de olvidar.

Matar al padre para que todo siga igual no es el camino, hay que matar a lo que ha ocasionado o favorecido que el padre se comporte como lo ha hecho. En esto no está ni estará FVI y, por ello, es tan parecido como igual que MVI.

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