Sindicatos y organizaciones conforman un bloque de clase para el 11N al margen de CCOO y UGT

El bloque denuncia que lo que busca el sindicalismo pactista es, en la práctica, más una gran manifestación que una parada de producción masiva.

Por Víctor Siles | 7/11/2026

Varios sindicatos y organizaciones de base, combativas y de clase han constituido un “bloque de independencia de clase” para la huelga general del 11 de noviembre en Madrid, diferenciándose explícitamente de las direcciones de CCOO y UGT. Acusan a estas últimas de estar alineadas con el Gobierno, de convocar la huelga con cálculos electorales y de priorizar una gran manifestación unitaria sobre una paralización real y masiva de la producción.

El llamamiento, difundido bajo el título “Por un bloque de independencia de clase en la manifestación del 11N en Madrid”, parte de la constatación de que la huelga se celebra a menos de tres semanas de las elecciones generales del 29N. Según el texto, miles de trabajadores y estudiantes se están organizando desde abajo en comités unitarios, asambleas de centros de trabajo y sindicatos de vivienda en una lucha contra el rentismo, la patronal y “todos sus gobiernos”. Mientras tanto, afirman, las direcciones de CCOO y UGT han presentado la convocatoria como una huelga “a favor del gobierno”, como “un acto más en su campaña electoral”, y han renunciado a convocar asambleas en la mayoría de los centros de trabajo.

El manifiesto señala que estas burocracias “boicotean la huelga desde dentro” y, de acuerdo con el Sindicato de Inquilinos, encabezarán la manifestación unitaria. Por eso, las organizaciones firmantes proponen construir en la calle “un polo de independencia de clase frente al polo del gobierno y sus aliados”. Insisten en el lema clásico del movimiento obrero: “golpear juntos, marchar separados”. Es decir, parar junto a todos los sindicatos convocantes —incluidos CCOO y UGT— para que la huelga golpee con toda la fuerza posible, pero sin callar ni alinearse detrás de quienes pretenden convertir el 11N en un acto de campaña de cualquier partido capitalista.

Críticas al sindicalismo pactista y al Gobierno

El bloque denuncia que lo que busca el sindicalismo pactista es, en la práctica, más una gran manifestación que una parada de producción masiva. Exigen que las direcciones de CCOO y UGT pongan toda su fuerza al servicio de extender el paro a cada centro de trabajo, con asambleas y piquetes, en lugar de limitarse a un acto de calle.

El manifiesto subraya que la huelga va dirigida contra el Gobierno, que “en ocho años no ha tocado los negocios de fondos buitre, bancos y rentistas mientras ha aumentado el gasto militar”. Defienden que la vivienda y los salarios “no se van a resolver con una papeleta del 29N”, sino con la movilización y la organización independiente de la clase trabajadora, y que la lucha debe continuar después del 11N y del 29N, “gobierne quien gobierne”.

Entre los puntos resolutivos destacan la exigencia de una huelga general activa (con asambleas y piquetes, no reducida a una manifestación vespertina), la independencia total del Gobierno y de los partidos del régimen, y un programa que reclama la expropiación de los especuladores, la prohibición de usos especulativos de la vivienda y la planificación de su producción y distribución en función de las necesidades sociales. También reivindican la subida general de salarios por encima de la inflación, la unidad de la clase trabajadora (vinculando vivienda, salarios y servicios públicos) y la presencia propia del bloque en la manifestación, con pancarta y consignas comunes.

El llamamiento se dirige a las organizaciones del sindicalismo combativo, a los sindicatos de vivienda, a los movimientos sociales, a los comités unitarios de centros de trabajo, de estudio y de barrio, a la clase obrera en general y a las organizaciones juveniles y políticas de izquierda. Invita a quienes quieran marchar y continuar la lucha después del 11N, gobierne quien gobierne, a conformar un bloque independiente “contra los capitalistas, los rentistas, los especuladores y sus gobiernos”.

Entre las firmas figuran el Sindicato Comisiones de Base (Co.bas), la Alternativa Sindical de Clase (ASC), los Sindicatos de Vivienda, la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS), la Organización Estudiantil Socialista (OES), la Agrupación Juvenil Contracorriente, Corriente Revolucionaria de Trabajadores (CRT), Corriente Roja – IV Internacional (CR-IV), Liza – Plataforma Anarquista, Ignis, Pan y Rosas y PCPE, entre otras.

El contraste con la postura oficial de CCOO y UGT es evidente. Estas centrales han presentado la huelga como una movilización por “salarios, vivienda y precios”, vinculada a la crisis habitacional y al desbloqueo de la negociación colectiva, y han insistido en que debe ser una gran jornada de paro y de movilización social. Las organizaciones del bloque de clase, sin embargo, consideran que esa orientación está subordinada al calendario electoral y a la defensa del Gobierno, y advierten que sin asambleas reales en los centros de trabajo y sin independencia política, el 11N corre el riesgo de quedar reducido a una demostración de calle más que a una paralización efectiva de la producción.

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