Sergi Perelló: ‘Los jóvenes deben percibir que se ganan derechos cuando se organizan de manera masiva en su centro de trabajo’

Sergi Perelló, Secretario General de La Intersindical. Foto: Jordi Borràs

Entrevistamos a Sergi Perelló, Secretario General de La Intersindical.

Por Redacción NR | 9/02/2026

En Nueva Revolución iniciamos un ciclo de entrevistas con el sindicalismo de clase y combativo del Estado español para abordar su estado actual y los retos que deben afrontar frente a un mundo laboral que está experimentando importantes cambios. Hoy conversamos con Sergi Perelló, Secretario General de La Intersindical (Catalunya).

¿En qué año nace el sindicato y en qué contexto? ¿Se plantea como una ruptura con el sindicalismo de concertación de CCOO-UGT?

La Intersindical nace en 1993 como consecuencia de la división y debilidad del sindicalismo nacional y de clase en Catalunya. En ese tiempo se centra más en construir una opción propia para los trabajadores y trabajadores de Catalunya, independiente del sindicalismo estatal. A partir del siglo XXI ya empieza a plantear la necesidad de una sindicalismo de confrontación ante el fracaso del modelo de concertación de CCOO y UGT. Un modelo que ha conllevado a 8 lesivas reformas laborales y a 3 de las pensiones. A partir del congreso de 2020 afianza la apuesta por un sindicalismo nacional, de clase y de confrontación que puede convertirse en una opción sociopolítica de contrapoder.

¿Cómo valoráis el estado actual del sindicalismo de clase en el Estado español? ¿Cómo de implantado está en empresas estratégicas y en el tejido empresarial en general?

La realidad es que el sindicalismo de clase es débil en el Estado español. Solo en Euskal Herria y en Galicia podemos decir que tiene la fuerza suficiente para condicionar, tanto las patronales como las administraciones. En en el conjunto de los Países Catalanes las diferentes opciones (en el País Valenciano, Catalunya y Baleares) son aun minoritarias pero destacando el crecimiento a diferencia del desierto existente hace 25 años. Nuestro sindicato, ahora mismo, es el 5º en representación y afiliación, lejos de la novena posición de hace solo 10 años. A parte del fortalecimiento de La Intersindical (y el mantenimiento de la IAC especialmente en el sector público), hay que destacar el crecimiento de la CGT en Catalunya (en 4ª posición y que podría alcanzar la 3ª) y que aunque sea una opción estatal, está en un proceso importante de consolidación. En Aragón, hay que destacar la opción aragonesista y de clase de OSTA, que ha conseguido situarse en 3ª posición detrás de los sindicatos estatales con una estrategia de confrontación propia. En el resto del Estado, la primacía de CCOO y UGT es tan apabullante (con pequeñas excepciones en Andalucía y Asturias) que no permite vislumbrar, según nuestra opinión, un escenario de confrontación en los centros de trabajo a corto o medio plazo.

Actualmente existe un reto generacional. La afiliación media a los sindicatos combativos es relativamente baja, más aún entre las nuevas generaciones. ¿Qué mensaje le transmitiríais a un joven trabajador que se ha incorporado hace poco al mundo laboral para que esté sindicado?

Sí, el nivel de afiliación en bajo. En Catalunya, según nuestros datos, el índice de afiliación es del 8%. Y la media de edad de la mayoría de sindicatos es alta. En nuestro caso está en los 45 años, pero hay otros con medias más altas. Hay que tener en cuenta dos elementos que reproducen esa situación; primero, el descrédito que ha supuesto el modelo sindical de CCOO y UGT y que ha permitido percibir como se pierden derechos sin que haya una opción que lo confronte. En cierta manera se percibe que el sindicalismo no es útil. Y segundo, el mercado laboral ha ido mutando en uno de más atomizado y más precario, donde es complicado incidir si no se disponen de estructuras sindicales musculadas. Por eso, un parte importante de la afiliación se acaba concentrando en centros de trabajo más estables o de mayor tamaño.

Para poder incidir en generaciones más jóvenes hay que trabajar de manera constante y perseverante para mostrar que el sindicalismo de clase es útil. Hay que cambiar la percepción. No se consigue solo con mensajes o campañas de comunicación. Los jóvenes deben percibir que se ganan derechos cuando se organizan de manera masiva en su centro de trabajo. Y para eso el modelo sindical debe ser de confrontación, con secciones sindicales fuertes y con herramientas que permitan tanto la autonomía, con formación y estrategia sindical sociopolítica, como poder afrontar los conflictos con más garantías. Y para eso es fundamental disponer de caja de resistencia que permita reducir el miedo y apodere a las secciones. No es tanto, por tanto, qué le diríamos a un joven si no que pueda percibir que hay opciones que pueden mejorar sus condiciones si se afilian (no solo ellos sino muchos compañeros y compañeras) y que hay una estructura que no los va a vender y que le ofrece herramientas.

Desde los años 80, en el Estado español se ha llevado a cabo un proceso de desindustrialización en el que se han desmantelado empresas de sectores estratégicos importantes. ¿Cómo ha afectado esta pérdida de masa obrera a la conciencia de clase y al sindicalismo?

La pérdida de conciencia de clase y de fuerza del sindicalismo es multifactorial. En primer término tenemos que tener en cuenta que la victoria de las tesis neoliberales de Thatcher y Reagan de los años 80 son una realidad. Junto a la caída del campo socialista, se ha convertido en la autopista sin peajes para que el individualismo se imponga a los valores colectivos. Las políticas neoliberales que han avanzado mutando el modelo productivo hacia uno financiero y especulativo, son también las responsables del desmantelamiento de los servicios públicos, la protección social y el modelo productivo que conocíamos posterior a la II Guerra Mundial. El desmantelamiento de empresas de sectores estratégicos sería más una consecuencia de ese modelo que ahora impera. Pero no podemos olvidar que también ha incidido en debilitar la conciencia de clase. Un escenario extremo de laissez fair económico, una políticas de los gobiernos socialdemócratas de acompañamiento a las tesis neoliberales y desmantelamiento de sectores estratégicos que permitían concebir la fortaleza del Estado como garante de ciertos derechos colectivos, son ingredientes óptimos para diluir la conciencia de clase debido a que la percepción de la falta de alternativas genera incertidumbre hacia el futuro.

Hemos entrado en la era de la Inteligencia Artificial y la robotización. Dos cuestiones que sin duda dibujan un nuevo horizonte de lucha obrera y nuevos retos para el sindicalismo. ¿Cómo afronta el sindicato el hecho de que miles de trabajadores puedan ser sustituidos por IA y robots en las próximas décadas? ¿Qué medidas habría que tomar para proteger a los trabajadores?

La era de la Inteligencia Artificial y la robotización debería poder afrontarse desde el principio que trabajamos para vivir y no el contrario. Des de esa perspectiva los avances tecnológicos deberían ser una oportunidad para mejorar nuestras vidas, por medio de la reducción de la jornada laboral y el reparto de la riqueza generada (impuestos, políticas públicas…). Para eso, es obvio que es necesario disponer de opciones de contrapoder que puedan afrontar con garantías este reto, en el cual, quien tiene la batuta actualmente son tanto las élites económicas globales como locales.

Por eso mismo, en primera instancia, es fundamental la organización de la clase trabajadora en los centros de trabajo para poder condicionar el futuro del uso de los avances tecnológicos. La única manera de conseguir que la voluntad política se encamine hacia regulaciones que protejan la vida y el reparto de la riqueza es por medio de la fuerza popular. En ese aspecto y en el contexto actual, es necesario alianzas amplias sociales y políticas, tanto locales como globales, que permitan llevar las propuestas que defienden la vida ante el lucro a las agendas de los centros de decisión.

¿Qué mensaje podemos lanzar desde el sindicato a aquellos trabajadores que se definen como «clase media» y reniegan de su condición de clase obrera? ¿Es necesario recuperar el orgullo de clase y combativo?

La recuperación del orgullo de clase y combativo es muy importante para superar un individualismo que ya se ha instalado en nuestras sociedades y las mentes de una parte importante de la clase trabajadora. Desde nuestro punto de vista y desde nuestra acción cotidiana consideramos que hay varias acciones necesarias para superar la percepción de ‘clase media’ y que solo conlleva desorganización y perdida del concepto colectivo de la lucha.

En primer término la acción sindical en los centros de trabajo. Una acción que debe ser útil y no solo para defender derechos sino para conquistar de nuevos. La práctica y la visibilización de esta acción tiene un efecto pedagógico en la percepción misma como sujeto político de la clase trabajadora.

En segundo término la tarea de exponer de manera continua que la clase trabajadora representa la mayoría de la sociedad. Para eso es importante hacer esa tarea pedagógica, exponiendo con datos, la renta per cápita o el PIB. Al mismo tiempo, es necesario hacer referencia siempre a ‘clase trabajadora’ en todas nuestras comunicaciones. Tenemos la responsabilidad de revertir esa denominación de ‘clase media’ que está orientada a dividir la clase trabajadora entre individuos asalariados pobres, más pobres y extremadamente pobres.

¿Cómo se está abordando desde el sindicalismo de clase la integración de la inmigración en el mercado laboral y su implicación en la lucha sindical?

Desde nuestra perspectiva y nuestra práctica abordamos la incorporación de nuevos trabajadores y trabajadoras provenientes de otros países desde el principio de la cohesión social y la inclusión por medio de los derechos. En ese aspecto es importante salir del debate sobre los efectos de la inmigración en la sociedad y abordarlos desde la perspectiva de los derechos del conjunto de la clase trabajadora. Es necesario superar las etiquetas porque permiten igualar tanto la lucha como la percepción del conjunto de la sociedad y de la clase trabajadora. En nuestro entorno, como nación sin estado y con una lengua propia, esa tarea suele ser más compleja porque una parte importante de los nuevos trabajadores se socializan en castellano. Por lo tanto, ante esa desventaja, ofrecemos el sindicato como herramienta de derechos y de inclusión.

Eso también nos permite señalar los relatos excluyentes de la extrema derecha. Al mismo tiempo, señalar la simbiosis que se produce a menudo entre los que defienden un modelo económico low cost que les permite contratar trabajadores asustados y sin derechos.

La implicación de los trabajadores de otros países en la lucha sindical también está vinculada a los niveles de precariedad, mas elevados que el de los trabajadores autóctonos. Por eso, es necesario tener una maquinaria musculada que permita llegar a los centros de trabajo, pueda estar a su lado y les permita implicarles en las dinámicas sindicales.

Con el auge del comercio online se están produciendo cambios importantes en el mundo laboral. ¿De qué manera se está trabajando sobre la necesidad de sindicar a sectores precarizados como los ‘riders’ o trabajadores de empresas digitales?

La sindicalización de los sectores más precarios, que muchas veces corresponden a los llegados de otros países, es fundamental para el futuro del sindicalismo. El sector servicios, y especial el más precario, representa cada vez más franjas de la clase trabajadora. Llegar a estos sectores, como mencionaba antes, tiene que ver con la fortaleza de la organizaciones sindicales de clase. Una parte importante de la afiliación de los sindicatos se concentra en centros de trabajo medios, grandes y estables. Los sectores precarios acostumbran a ser centros de trabajo pequeños, dispersos, atomizados o con pocos derechos. Por lo tanto, el coste para la estructura de los sindicatos de clase que no recibimos las prebendas de la LOLS es alto. Pero si que es posible llegar, y se llega, a estos sectores cuando el sindicato está consolidado y puede destinar recursos a organizar los sectores más precarizados.

El sindicalismo de clase sufre represión y criminalización por parte del Estado, que a menudo os etiqueta como «violentos». ¿Cómo se hace frente a esta ofensiva que busca restringir y limitar vuestra actividad sindical

La ofensiva criminalizadora irá en aumento. En ese sentido, la campaña que están llevando todas las patronales sin excepción a cerca de lo que denominan ‘absentismo’ es una pieza más de esa estrategia. Aún más, el cuestionamiento del derecho a huelga o los planteamientos cada vez más extendidos que los sindicalistas son un vagos, propician un escenario que va enfocado a debilitar la lucha sindical. Así pues, desde nuestra práctica, trabajamos a partir de señalar las vulneraciones que llevan a cabo y hacer pedagogía de los logros históricos de la clase trabajadora. Al mismo tiempo, es fundamental tejer alianzas más estables y firmes entre agentes sociales y políticos para confrontar tanto la criminalización como la represión.

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