El teniente general Milans del Bosch, condenado a 30 años de prisión por el 23-F, solo cumplió 9años entre rejas. José Palazón, como tantos ultraderechistas que escribieron las páginas más negras de la Transición Sangrienta, ni tan siquiera llegaron a pisar la cárcel.
La tortura ha sido una práctica sistemática que ha contado con el consentimiento y apoyo del estado: forenses, aparato judicial, medios de comunicación.
La visión idílica de la Transición sirvió como mito fundacional de la democracia española, pero oculta que este periodo histórico fue un compromiso forzado -no un milagro- marcado por la violencia, las cesiones asimétricas y un olvido selectivo.
El franquismo hacía meses que ya agonizaba en las calles ante la imparable rebeldía de una nueva ciudadanía que no aguantaba más el régimen criminal franquista que nació y murió de la misma manera: matando.
a noticia que me llama la atención es otra que, con el tiempo, ha quedado en el olvido, y que no llevaba ni tan siquiera firma. Su titular decía: “Policía municipal de Madrid detenido por matar a un joven de un disparo”.
Ejecuciones legales -esto es, por orden judicial- las hubo hasta los momentos finales de la dictadura, como las de Humberto Baena, Txiki, Sánchez Bravo, García Sanz y Otaegui, pero también hubo muchos asesinatos extrajudiciales, durante y después del franquismo.