Más allá de la vivienda y las limitaciones del parlamentarismo liberal

El circo que estamos presenciando esta jornada entre las distintas organizaciones políticas con representación en el Congreso es lamentable.

Por Marta Vital | 2/10/2026

Miles de personas concentradas frente al Congreso de los Diputados. Dentro, en el parlamento, se confirma la caída de los decretos por la vivienda. Un hecho que evidencia, de nuevo, las limitaciones del parlamentarismo y cómo el sistema liberal burgués jamás va a resolver el problema de la vivienda en España. Porque para lograrlo, harían falta tomar un conjunto de medidas de carácter estructural que van en contra del propio régimen capitalista que ha provocado esta situación insostenible.

El movimiento de protesta por la vivienda, a pesar de sus posturas reformistas, está dejando en evidencia las contradicciones del sistema. Llegados a este punto, es necesario radicalizar las demandas y seguir adelante con la presión en las calles, con un claro llamamiento a la huelga general y siempre poniendo en la mira al sistema, que es incapaz de garantizar un techo bajo el que vivir.

El circo que estamos presenciando esta jornada entre las distintas organizaciones políticas con representación en el Congreso es lamentable. El gobierno, con toda su hipocresía, saca pecho ahora con unos decretos tibios y cobardes. Ha tenido ocho años para tomar las riendas en este asunto y ha mirado para otro lado. La clase trabajadora está harta de que el parlamento legisle migajas que no resuelven nada.

Y es que ya va siendo hora de dar un paso al frente y plantear seriamente que en este país lo que hace falta es un cambio de régimen. Un sistema socialista que permita una planificación racional de la economía cuyo objetivo sea la defensa de los intereses de los trabajadores. Habrá una oposición feroz por parte de la clase dominante para que esto no ocurra. Pero es hora de avanzar posiciones y radicalizar el discurso. Tenemos memoria y recorrido, y este nuevo 15M por la vivienda debe transformarse en algo mucho más grande y con un componente militante. Hay que aprovechar este cambio de ciclo, esta nueva ola de protesta, para madurar todas estas cuestiones y dar un salto cualitativo y cuantitativo. Nadie dice que esto sea fácil, pero es necesario. La lucha de clases sigue siendo el motor de la historia. Y en España debe abrirse un nuevo capítulo.

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