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Marruecos atropella los principios cardinales del Acta Constitutiva de la UA con una impunidad que escandaliza.
Por Héctor Bujari Santorum | 16/03/2025
Desde su regreso a la Unión Africana (UA) en 2017, Marruecos ha violado sin pudor los principios fundamentales de la organización, ensombreciendo su esencia y comprometiendo su integridad moral.
Su ocupación ilegítima del Sahara Occidental es una afrenta a los valores que sostienen la unidad del continente y un recordatorio de que el colonialismo, esa plaga, aún persiste en el corazón de África.
Marruecos atropella los principios cardinales del Acta Constitutiva de la UA con una impunidad que escandaliza.
Algunos de los principios fundamentales que Marruecos viola descaradamente:
Respeto a las fronteras heredadas de la independencia (Art. 4.b): La ocupación del Sahara Occidental viola flagrantemente este principio, desoyendo el reconocimiento de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) como miembro de pleno derecho de la UA.
Prohibición del uso de la fuerza entre Estados Miembros (Art. 4.f): Desde la marcha verde hasta el despliegue militar en los territorios ocupados, Marruecos ha impuesto su dominio con la ley del fusil.
No injerencia en los asuntos internos de otros Estados Miembros (Art. 4.g): La presencia marroquí en la RASD es, sin tapujos, una intromisión en un Estado soberano.
Intervención en casos de crímenes de guerra y lesa humanidad (Art. 4.h): El pueblo saharaui sufre represiones, desapariciones forzadas y vejaciones documentadas por organismos internacionales.
Promoción de los derechos humanos y de los pueblos (Art. 3.h): La persecución a activistas, la censura y la expoliación de recursos naturales dibujan un escenario de opresión brutal.
Fomento de la paz y estabilidad en África (Art. 3.f): Mientras Marruecos persista en su ocupación, la estabilidad regional seguirá siendo una quimera.
Igualdad y soberanía de los Estados Miembros (Art. 4.a): Marruecos niega la existencia de la RASD, negando con ello el derecho de los pueblos a decidir su destino.
La cuestión saharaui es la última trinchera anticolonial del continente. Con Marruecos ocupando ilegalmente tres cuartas partes del territorio y la RASD manteniendo la bandera de la autodeterminación, la UA se encuentra ante una paradoja insostenible: permite que un invasor comparta asiento con la víctima de su agresión.
Desde la reincorporación marroquí a la UA, las voces que claman por su expulsión han crecido en intensidad. Figuras de la talla de Nkosi Mandela han denunciado la contradicción de tolerar a un Estado ocupante en una organización que predica la liberación de los pueblos africanos. La UA se encuentra en una encrucijada: o expulsa a Marruecos o traiciona los principios que la vieron nacer.
Las resoluciones del Consejo de Paz y Seguridad de la UA han abogado por el diálogo, pero la realidad es que los avances son nulos. Mientras, Marruecos continúa saqueando el Sahara Occidental, reprimiendo a sus habitantes y desafiando el derecho internacional…
La solución es clara: la expulsión de Marruecos sería un acto de justicia. Sería también un mensaje inequívoco al mundo: África no tolerará invasores en su seno. Si la UA persiste en su inacción, no solo legitimará la ocupación del Sahara Occidental, sino que minará su propia credibilidad como garante de la soberanía de los pueblos africanos.
La pregunta es simple: ¿seguirá la UA permitiendo que un ocupante dicte las reglas del juego, o finalmente hará honor a su promesa de defender la autodeterminación? La historia juzgará su decisión.
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