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La bisnieta de Benito Mussolini, Orsola Mussolini, será el reclamo de los actos de exaltación fascista organizados con motivo de este 20N. Orsola participará en manifestaciones y diversos actos durante ese fin de semana en Madrid
Por Lucio Martínez Pereda | 13/11/2025
Madrid es el mayor centro de acogida y proyección para redes internacionales de la ultraderecha: un paraíso refugio para el neofascismo global. Todo esto sucede por la permisividad del PSOE con la actividades de grupos ultraderechistas y neonazis: prueban los límites de la democracia española y, al no encontrar resistencia, se fortalecen.
El 20 de noviembre es la gran fecha simbólica del fascismo español. Ese día, en 1936, fue fusilado José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange . Durante la dictadura, la jornada se convirtió en el llamado “Día del Dolor”, un rito de exaltación en el que se veneraba a José Antonio como mártir y precursor del régimen franquista. El simbolismo del 20N se intensificó cuando Franco murió ese mismo día en 1975. Desde entonces, se ha convertido en una fecha de conmemoración fascista.
La bisnieta de Benito Mussolini, Orsola Mussolini, será el reclamo de los actos de exaltación fascista organizados con motivo de este 20N. Orsola participará en manifestaciones y diversos actos durante ese fin de semana en Madrid. El acto central organizado por Falange tendrá lugar el viernes 21 de noviembre e incluirá una manifestación que recorrerá lugares simbólicos para el fascismo español como la calle Génova, donde nació José Antonio Primo de Rivera, y pasará por la sede del Partido Popular, finalizando cerca de la sede del PSOE. Contará además con el apoyo del grupo neofascista España 2000.
Estos actos de exaltación del fascismo evidencian que la Ley de Memoria Democrática no se cumple en España: Madrid es el santuario fascista europeo.
A pesar de sus escenográficas declaraciones antifranquistas, el PSOE ha mostrado tolerancia hacia los pequeños grupos y fundaciones que hacen apología del fascismo, como la Fundación Francisco Franco, la Fundación Blas Piñar, la Fundación General Mola y la Fundación José Antonio Primo de Rivera. Esta tolerancia responde a un peligroso cálculo electoral: los grupúsculos fascistoides, por el principio del voto útil, acabarán votando a Vox en unas elecciones generales, lo que restará escaños al Partido Popular y, en consecuencia, facilitará la gobernabilidad de la izquierda.
Estos grupos observaron con inquietud la aprobación de la Ley de Memoria Democrática en 2022, pero, al comprobar que no se aplica – pues el PSOE recurre a argumentos de ingeniería jurídica que la hacen chocar con otras normas- se han envalentonado. Ahora se permiten convocar concentraciones con cientos de personas cantando himnos fascistas y realizando saludos nazis, sabiendo que no enfrentarán consecuencias legales algunas.
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