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El exmilitar critica la falta de libertad en los medios de comunicación españoles, que funcionan bajo la imposición de una línea editorial oficialista.
Por Héctor Bujari Santorum | 25/12/2024
En esta segunda parte de la entrevista, seguimos conversando con el Teniente Segura, quien ha destapado casos de corrupción, abusos y el mal manejo de recursos públicos dentro de las Fuerzas Armadas Españolas. Sus denuncias no solo expusieron graves irregularidades que afectan al Ejército, sino que también tuvieron un alto costo personal: la expulsión de la institución militar y represalias directas contra él. Hablaremos sobre cómo enfrentó estas consecuencias y sobre el impacto que su trabajo ha tenido en la percepción pública de las Fuerzas Armadas.
¿Cuál es tu opinión sobre la pertenencia de España a la OTAN y el papel que desempeña en la defensa?
Somos un país absolutamente vasallo, un territorio conquistado. Pensemos en cómo esa «Roma» establece diferentes niveles de vasallaje en función de diversas circunstancias. Si un Estado ha sido más o menos belicoso, más o menos aliado, o me ha ayudado más o menos, establezco una serie de vasallajes que generan una serie de autonomías. Es decir, más autonomía o menos autonomía.
Si conquisto un territorio que es complejo y complicado, le doy menos autonomía. Si, antes de conquistarlo, ese territorio ya se rinde y me ofrece absolutamente todo, le doy más autonomía. Al final, tenemos un problema dentro de esa estructura imperial: unas élites que, en su momento, vendieron al país al imperio con tal de permanecer en el poder. Entonces, claro, en el momento en que se produce ese vasallaje, esa venta al imperio, nosotros ya no tenemos ninguna capacidad de negociar.
Podemos ver, por ejemplo, cómo Turquía, que está dentro de la OTAN, tiene una enorme capacidad de negociación. Y no solo eso, sino también de libertad. Porque Turquía no se ha vendido. Es más, Turquía, lejos de venderse a Occidente, se vende a cualquiera, y lo hace de forma constante. Es capaz de negociar como bisagra con unos y con otros. Y es muy cruel y perverso, porque cada vez que hay un conflicto, Turquía se frota las manos. Dice: «¡Jolín, qué bien nos viene que haya un conflicto! Porque de aquí vamos a sacar algo. Vamos a negociar con Ucrania, con Rusia, con Estados Unidos. Estoy dentro de la OTAN, pero también negocio con China, con India, y con todo el mundo, y consigo beneficios».
Marruecos, por ejemplo, tiene también una posición de poder. Marruecos no se ha vendido. A Estados Unidos le interesa mucho Marruecos por el norte de África, por ese tablero africano que va a ser un elemento clave en los próximos 50 años. Primero, por cuestiones relacionadas con los recursos, pero también por motivos demográficos. Para Rusia, el norte de África también es importante. Entonces, de repente, ellos se vuelven cruciales. Como no se han vendido, si alguien los quiere como vasallos, ellos piden algo a cambio. ¿Qué quieren? El Sáhara Occidental. Así que dicen: «¿Quieres que seamos tus vasallos? Entonces dame el Sáhara, o no hay trato».
España, en cambio, está totalmente sometida y vendida. Tenemos una élite que ni siquiera es capaz de negociar bien el vasallaje, lo cual es lo más ridículo de todo. Ya ni siquiera hablamos de ser vasallos, sino de vendernos bien. ¿Tú quieres que España sea vasalla? Pues yo quiero esto, esto y esto. Marruecos, por su parte, dice: «¿Quieres que sea vasallo? Pues yo quiero el Sáhara. O me lo das, o no hay nada». Estados Unidos negocia y dice: «Restablece relaciones con Israel». Entonces, Marruecos restablece esas relaciones, que no había cortado siquiera durante el genocidio que han perpetrado.
«¿Me vas a dar el Sáhara? Sí. ¿Me vas a dejar hacer con esa gente lo que quiera? También». Mientras tanto, los palestinos, que se supone que son sus hermanos, siguen siendo masacrados. Y para muchos marroquíes, los palestinos realmente son sus hermanos. Sin embargo, hemos restablecido relaciones con Israel y aquí no pasa nada. Arabia Saudí hace exactamente lo mismo. Fíjate: somos la cuna del mayor radicalismo que existe en el islam, pero nos llevamos bien con Israel y permitimos que siga matando palestinos como si no hubiera un mañana.
Así vemos cómo el plano geopolítico siempre se impone. La geopolítica es muy perversa, pero nunca deja de estar por encima de cualquier otro elemento.
Te voy a hacer una pregunta que se que a Marco le va a gustar ¿Cómo describirías tu relación con la ministra Margarita Robles?
Me encanta, hemos llegado a uno de los eventos más importantes. Fijate, que mucha gente…
Y si ha habido algún acercamiento o diálogo tras los eventos que motivaron tu expulsión del ejército.
Es muy curioso, hay mucha gente que piensa que yo odio a Margarita Robles. Yo no odio a Margarita Robles.
Marco Antonio Santos: Me pasa lo mismo, yo tampoco la odio.
Quiero decir, Margarita Robles es la ministra de Defensa y yo hablo de su política dentro de Defensa. Pero el día que Margarita Robles deje de ser la ministra de Defensa, a mí me importa un pimiento lo que haga. Como en su momento Cospedal o el que fuera. Cospedal se fue y yo no he vuelto a hablar de ella, porque para mí Cospedal ha perdido el sentido dentro del elemento de denuncia.
Es más, la gente piensa que, como soy tan crítico, que odio tanto a Margarita Robles, que hace unos días una periodista me escribió al respecto de una historia que está circulando dentro de la ultraderecha, de los sectores periodísticos de la ultraderecha. Y es que, según parece, Margarita Robles adoptó a una niña y la devolvió a las dos semanas. Desconozco si eso es cierto o no, pero a mí me lo preguntaron como en plan: «Tú odias a Margarita Robles, esto tienes que saberlo». Y yo respondí: «Discúlpame, podrá ser bueno o malo, si es que ha acontecido, pero eso es una cuestión absolutamente personal. A mí, que Margarita Robles sea una buena o mala persona, que haya adoptado a un niño o una niña y que a las dos o cuatro semanas lo haya devuelto, me puede parecer algo reprobable, pero dentro de lo personal. A mí, ¿qué me importa?».
La otra persona me respondió: «No, pues es que es muy importante, porque el tema de las adopciones…». Sí, es muy importante, pero no podemos salir y criticar a Margarita Robles por algo que supuestamente haya hecho en su ámbito personal o íntimo, que puede ser reprobable, claro que sí. Es como otra cuestión: parece ser que Margarita Robles tiene una pareja, una mujer que ha sido «enchufada». Pues a mí me da lo mismo, que tenga novia, novio, me da igual, es cosa suya.
Muchas veces la gente confunde la crítica con lo personal. Yo nunca critico dentro de lo personal. Cuando alguien se toma la crítica como algo personal, se está equivocando. Yo a Margarita Robles la critico porque sigue la misma política de Cospedal, y es más grave porque está en el PSOE. Porque expulsa al cabo Santos, que aquí está, por firmar un manifiesto antifranquista y por firmarlo con Salud y República. Porque protege ultraderechistas dentro del Ejército español, porque no engaña, por mil cuestiones, pero no por el ámbito personal.
De hecho, es más, si a mí me preguntaran si odio a alguien, te diría que no. No odio a nadie, es malísimo odiar a alguien. Si esto se lo pasan a los de Defensa cuando lo publiques, desde aquí le mando un abrazo y un beso enorme. Ningún problema con Margarita Robles, que no se sienta ofendida ni dolida. En el ámbito personal, que sea lo que quiera. Mientras sea ministra de Defensa, como es mi obligación como ciudadano y como crítico, cada decisión que tome y no sea acertada, voy a criticarla. Es que es obvio.
¿Qué le duele a ella? Porque me consta que me sigue mucho en Twitter. Cada vez que pongo un tweet y no le gusta, me denuncia. Es que ella tuvo al general Galindo como asesor. ¿Qué quiere, que no lo cuente? Es que tuviste a un torturador como asesor, pues tendré que decir que, desde mi punto de vista, eso te invalida para ser ministra de Defensa, de Sanidad y de todo. Porque moralmente está totalmente fuera. En términos políticos, tendría que ser una persona absolutamente reprobable. Pero ella, si es cierto lo de la adopción… y que no quisiera a la niña, es decir, lo que me describen de ella como si fuera una malísima persona, eso a mí me importa un pimiento. Que sea lo que quiera.
Nosotros tenemos que juzgarla por sus posicionamientos y decisiones políticas. Pero la adoro, eh, Margarita, un beso.
Después de tu expulsión del Ejército y de las represalias que has sufrido, ¿has encontrado algún tipo de apoyo dentro de la sociedad y de tus compañeros? ¿Cómo ha sido la experiencia fuera de las filas militares?
Bueno, de mis compañeros a nivel militar, claro que sí, lo que pasa es que hay un enorme miedo. Ayer estuvimos en una presentación y había una persona que era militar y estuvo dudando hasta el último momento si ir a la presentación o no. Entonces, claro, pasa este episodio. ¿Cómo puede ser que no reflexionemos sobre lo podrida, lo carcomida que está una sociedad, cuando una persona tiene miedo de ir a una presentación de un libro por las consecuencias que eso le pueda acarrear en su puesto de trabajo? Me parece que es algo aterrador. Al final, la persona vino, se sentó, escuchó y antes de terminar se fue corriendo, no fuera a ser que le identificaran. Nadie reflexiona sobre lo podrido que tenemos que estar para que esto ocurra.
Yo he sentido el apoyo de muchísimas personas y, a la vez, lo más terrible de todo. En este proceso, tanto a nivel político como mediático, me he dado cuenta de esas cúpulas. Al final, los problemas los tienen las cúpulas. Como esas cúpulas se mueven siempre por unos intereses en los que predominan, fundamentalmente, su propia supervivencia. En el momento en que tú antepones tu propia supervivencia a la política que, en principio, quieres emprender… Llámese Podemos, llámese Sumar, llámese sindicato, llámese medios de comunicación… Obviamente, en ese momento ya estás absolutamente perdido. Esto ya condiciona muchas veces esos apoyos.
Fijaros, en el país, hace unos días se publicó una entrevista que a mí me pareció absolutamente escandalosa. Una de las entrevistas más escandalosas que he leído, por cómo retratan a este país. Era de Bob Pop, que la verdad no sé quién es porque no veo la televisión, salvo para ver un documental o una película. Entiendo que es un cómico. El diario El País hay que leerlo, es como vivir en la España franquista y no ver el No-Do. Es básico. Tengo que saber cuál es el mensaje institucional. Y se les coló, porque normalmente en El País, en cultura, hay un cierto margen. También es cierto que yo recomiendo El País, tiene una de las mejores secciones a nivel de cocina y ciencia, todo esto fenomenal. Lo que no implique política o tocar al Estado, de verdad, es muy recomendable.
Pues Bob Pop venía a hablar del tal Jorge Javier, que tampoco le conozco mucho, sé que es un tipo de la farándula. Jorge Javier, parece ser que, en un momento de la pandemia, tomó una deriva izquierdista, mientras estuvo durante varias décadas metiendo basura en la cabeza de millones de personas. No sé, debió de tener una iluminación, se cayó de un caballo y parece ser que empezó a propagar un discurso izquierdista. Puede ser que fuera eso, o que las audiencias fueran mal en aquel momento, pero bueno. Fuera lo que fuese, parece ser que se ha vuelto a reconducir el chico, que se ha vuelto a caer del caballo, ha vuelto a iluminarse y ha vuelto a estar dentro del sistema. Bob Pop decía que notaba a Jorge Javier diferente, que le había notado que había vuelto al rebaño. Y terminaba con una frase absolutamente demoledora: “Al final, todos terminamos trabajando para el mal”.
Claro, es que este tipo está reconociendo públicamente que hay un nivel de censura enorme, que si no trabajas y difundes el mensaje del sistema, te expulsan del sistema. Y, tercero, que al final todo es el mal, con lo cual todos terminamos trabajando. Todos los que estamos en televisión, somos muñecos. Ellos nos llaman muñecos, desde las productoras. Somos muñecos que trabajamos para lo que nos digan.
A nivel periodístico, leer algo así, leer de forma tan abierta y tan explícita que hay censura, que hay autocensura y que si no entras dentro de la censura, te expulsan del sistema… ¿Nadie lee eso y le parece absolutamente escandaloso? Me parece todavía más escandaloso que se publiquen estas aseveraciones y que no pase nada. ¿Y la Asociación de la Prensa? Porque vas a la Asociación de la Prensa y hablan de la libertad de expresión. Hay un tipo en El País diciendo que o dices lo que el sistema quiere que digas o te expulsan del sistema. ¿No pasa nada? Es absolutamente escandaloso lo de este país.
También has mencionado que el Ejército se ha modernizado, pero que no se ha democratizado. ¿Qué reformas o qué cosas crees que se podrían hacer para lograr esa democratización del Ejército?
Cesar a Margarita Robles es el primer paso. Lo que hemos comentado antes de la justicia militar es esencial, es decir, eliminar la justicia militar y tener una justicia ordinaria. En general, tenemos que eliminar todos esos organismos autónomos que rodean al propio ejército para convertirlo en un estamento civil. ¿Medicina militar? ¿Por qué medicina militar? Un militar se pone enfermo, tiene un catarro, pues que vaya a su médico. ¿Para qué necesitamos un médico dentro de un cuartel? Otra cuestión es si tenemos un cuartel muy grande y necesitamos una serie de médicos que atiendan. Pues haced un centro de salud público dentro del cuartel, pero no necesitamos médicos militares.
Puedo necesitar tener un cuerpo médico militar para desplazarme a zonas de operaciones o si tengo una guerra, pero eso son médicos para ir a un ejército de tiro. Para cualquier otra cuestión normal, si yo tengo un resfriado, ¿por qué tengo que pasar por la medicina militar? Si me tienen que dar una baja o me tienen que jubilar porque no estoy en condiciones y me he vuelto loco perdido, eso lo tendrá que ver un médico normal. ¿Qué pasa, que si soy un loco perdido militar, necesito un médico militar que analice mi locura militar? ¿Hay una locura militar como tal? ¿Es específica? Todo eso no tiene sentido.
Las residencias de veraneo son una barbaridad. A los militares hay que pagarles más, porque obviamente están mal pagados. Tú comparas lo que gana un militar con un policía o un guardia civil, y sí, hay que pagarles más. Pero no tenemos que pagarles los veraneos. Yo no le tengo que pagar a un general una residencia de veraneo. ¿Por qué? ¿Por qué los militares tienen una residencia de veraneo y los profesores no tienen su residencia de veraneo? ¿Qué pasa, que son mejores? Eso no tiene sentido a día de hoy.
Los descuentos en Renfe, pues Renfe evidentemente tuvo naturaleza militar. Hubo un cuerpo militar que era el que, de alguna forma, controlaba toda la red ferroviaria española, porque en un determinado momento era estratégico y tenían que controlarlo los militares. Pero Renfe ya no es militar, ¿por qué un militar tiene que tener un 65 % de descuento? Eso ya no tiene ningún sentido. Pague usted mejor al militar, y si un militar se tiene que desplazar por cuestiones laborales, pues le pago el desplazamiento. Pero si un militar no tiene que desplazarse por trabajo, no tengo por qué pagarle el 65 % del desplazamiento. Hay una serie de elementos que hay que eliminar, sencillamente, para convertir al ejército en una institución más, como cualquier otra, como la universidad, como los bomberos, como los enfermeros, como las médicas. No hay que hacer nada más. Esa es la base de la democratización.
Hablabas de democratización y modernización. Más allá de esta cuestión, uno de los grandes problemas que tenemos es la confusión de planos. El sistema es muy perverso y permanentemente está intentando confundirnos con planos que son totalmente diferentes. Yo confundo a todo el mundo porque hay un plano de modernización en el que yo veo ese plano y puedo ver un eje claro y conciso. ¿El ejército se ha modernizado? Muchísimo. Hace 50 años, cuando teníamos que bombardear a alguien para matarle, estábamos tan mal que teníamos que meter granadas en bidones y soltarlas. Era algo totalmente rudimentario, parecía 1915.
Bien, ahora, si tenemos que bombardear y matar a alguien, tenemos muchísima más tecnología. El grado de modernización es evidente. ¿Significa eso que nos hemos democratizado? Pues obviamente no, obviamente no es equiparable.
El ejército de Arabia Saudí se ha modernizado muchísimo. Han dejado Yemen convertido en un solar, se han cargado a más de 400.000 personas. Obviamente esos tíos son muy buenos; tú les dices: “Bombardea un mercado”, y lo bombardean y matan a 50 personas sin ningún problema. “Bombardea un autobús escolar”, y los tíos son tan buenos que aciertan siempre. ¿Son demócratas? ¿Podemos imaginarnos a esos generales saudíes como tipos muy demócratas? Pues no, no son demócratas, pero se han modernizado. Son dos planos muy diferentes.
Nos pasa mucho con respecto a la trampa ucraniana, con Putin y Rusia. Confundimos esos planos. ¿Putin a nivel geopolítico es antiimperialista? Sí. Pero confundimos ese plano con el plano histórico en el que parece que Rusia es la URSS. Lo confundimos todavía más con el plano político en el que parece que Putin es Castro. Hombre, que Putin persigue a los homosexuales, es un ultraderechista, que está a favor de los valores tradicionales. Putin y Trump, ideológicamente hablando, son prácticamente lo mismo. Putin y Abascal son prácticamente lo mismo.
Mucha de la gente que defiende a Putin, si estuviera en Rusia, estaría en prisión. ¿Estamos tomando noción de lo que es? No podemos confundir los planos. No puede ser que yo extraiga el plano geopolítico y diga: “Como Putin es antiimperialista, Putin es guay”. Putin no es guay. No es el malo malísimo que nos han vendido, no es Hitler, no es Hitler con armas nucleares, pero Putin no es guay. Tenemos que tener cuidado a la hora de confundir los planos, y muchas veces este tipo de planos nos llevan a confusiones y a adoptar un plano de decir: “Todo lo demás no existe”. Tenemos que ser muy prudentes, porque el sistema utiliza estos planos para auto engañarnos y engañarnos.
Dentro de la izquierda también utilizamos estos planos. Fijaros en la mujer, fijaros en Irán. “Ya, pero es que Irán, como geopolíticamente es antiimperialista, bueno, pues no pasa nada”. Si lo mismo que pasa en Irán pasara en Arabia Saudí, como geopolíticamente no es nuestro amigo, con Arabia Saudí sí nos metemos, y con toda la razón del mundo. Persiguen homosexuales, tienen a la mujer completamente machacada y degradada. Pero en Irán no, pasan cosas malas que no tienen que pasar. Son una tiranía exactamente igual que Arabia Saudí. ¿Distinguir a Arabia Saudí de Irán? ¿Qué distinción hay? A nivel de derechos humanos, a nivel de trato a la mujer, a nivel de trato al colectivo LGBTI, al nivel del trabajador, es muy complicado.
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