Leonardo DiCaprio: silencio sobre el genocidio en Gaza y negocios de lujo en Israel

El actor ha invertido en un hotel de lujo en Herzliya, cerca de Tel Aviv, mientras a pocos kilómetros el régimen israelí comete un genocidio en Gaza.

Por Fernando Ariza | 1/08/2025

En un acto que ha desatado indignación global, el actor y autoproclamado defensor del medio ambiente, Leonardo DiCaprio, ha decidido invertir en un proyecto de lujo en Israel: la construcción de un hotel de 51.000 metros cuadrados en la marina de Herzliya, cerca de Tel Aviv. Este proyecto, aprobado recientemente por el Comité de Planificación y Construcción del Distrito de Tel Aviv, expone la hipocresía del actor al alinearse financieramente con un régimen que está llevando a cabo un genocidio en Gaza.

El hotel, en el que DiCaprio posee un 10% de participación junto al grupo inmobiliario israelí Hagag y los hermanos Ahikam y Lior Cohen, promete ser un emblema de opulencia: 365 habitaciones distribuidas en 14 pisos, un restaurante de alta cocina, un centro de conferencias y acceso directo a yates en la marina. Todo esto, mientras a pocos kilómetros, Gaza enfrenta una masacre y una catástrofe humanitaria de proporciones épicas, con más de 60.000 muertos y un asedio que priva a millones de agua, alimentos y seguridad.

El silencio de DiCaprio ante este horror es ensordecedor. No es la primera vez que el actor, conocido por su rol como Mensajero de la Paz de las Naciones Unidas, se asocia con Israel. En 2011, invirtió en Mobli, una startup tecnológica israelí, y más recientemente en Aleph Farms, una empresa de carne cultivada también con sede en Israel. Estas decisiones no son casuales; reflejan una disposición a lucrarse en un país cuya ocupación de territorios palestinos y políticas de apartheid han sido condenadas por organizaciones de derechos humanos, así como por la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, quien ha señalado que las corporaciones extranjeras están cada vez más implicadas en la “economía del genocidio” en Gaza.

El proyecto de Herzliya, anunciado originalmente en 2018 pero ampliado significativamente en 2025, llega en un momento de máxima sensibilidad. Mientras el mundo observa con horror la devastación en Gaza, DiCaprio opta por callar y, peor aún, por invertir en un desarrollo que normaliza y blanquea la ocupación israelí.

Las críticas en las redes sociales han sido implacables, con miles de usuarios acusando al actor de lucrarse con el apartheid durante un genocidio y cuestionando su compromiso con los derechos humanos. DiCaprio, quien ha construido su imagen pública sobre la defensa del medio ambiente, se encuentra en una encrucijada moral. Su retórica sobre el cambio climático suena hueca cuando sus acciones financieras respaldan un sistema que destruye vidas palestinas. El actor invierte en un proyecto que se erige sobre un contexto de desplazamiento y opresión.

La comunidad internacional, junto con el movimiento de boicot a Israel, ha intensificado sus llamados a figuras públicas como DiCaprio para que desinviertan y se pronuncien contra las violaciones de derechos humanos. Sin embargo, el actor permanece mudo, eligiendo el lucro sobre la moralidad. Su silencio no es neutralidad, es complicidad.

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