![]()
Si la investigación avanza y se producen imputaciones adicionales o pruebas contundentes, el efecto dominó podría ser devastador.
Por Joaquín Castro | 27/05/2026
La imputación formal del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por la Audiencia Nacional constituye uno de los hechos judiciales más graves de la democracia española reciente. Por primera vez, un ex jefe del Ejecutivo es investigado como presunto líder de una “estructura estable y jerarquizada” dedicada al tráfico de influencias, organización criminal, falsedad documental y posibles delitos de blanqueo de capitales en el marco del caso Plus Ultra.
El juez José Luis Calama lo sitúa en el centro de una red que habría intermediado para obtener beneficios económicos ante administraciones públicas, con el rescate de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia como uno de los ejes principales. Este rescate se aprobó en 2021, con Pedro Sánchez al frente del Gobierno. Algunos de los hechos investigados se solapan directamente con el mandato actual del PSOE.
Gravedad de la imputación
No se trata de una mera declaración testimonial. El auto judicial describe a Zapatero como el “núcleo decisor y estratégico” de la trama. Se mencionan pagos millonarios a su entorno (incluidas sus hijas a través de una empresa de comunicación), registros en su despacho de la calle Ferraz y conexiones internacionales, particularmente con Venezuela y otros actores. La Policía y el juez han levantado el secreto de sumario, y Zapatero ha sido citado a declarar el 2 de junio (con posible aplazamiento).
Si se demostrara su culpabilidad, estaríamos ante un caso de corrupción de alto nivel que involucra a una de las figuras más emblemáticas del PSOE. Zapatero no era un asesor externo cualquiera: su influencia política y sus contactos institucionales siguen siendo activos y relevantes en el ecosistema del partido.
El siguiente paso lógico: Sánchez
Aquí radica la verdadera alarma. El rescate a Plus Ultra fue una decisión del Gobierno de Pedro Sánchez. Si Zapatero actuó como presunto intermediario o líder de una red de influencias para favorecer a la aerolínea con fondos públicos, resulta difícil desvincular completamente al Ejecutivo actual. Algunos de los supuestos pagos y operaciones se habrían producido o prolongado mientras Sánchez preside el Gobierno.
En política, los precedentes importan. Cuando cae una figura de la talla de Zapatero por hechos que tocan directamente al periodo de Sánchez, la cadena de responsabilidades políticas se activa inevitablemente. El presidente no puede escudarse indefinidamente en la “independencia judicial” mientras su partido y su Gobierno quedan salpicados. Los indicios apuntan a una trama que operaba con conocimiento o, al menos, con la permisividad de entornos cercanos al poder.
Consecuencias para el PSOE y la coalición
Este escándalo llega en un momento de extrema fragilidad para el Ejecutivo de coalición. El PSOE ya acumula múltiples frentes judiciales que involucran a su entorno. La imputación de Zapatero actúa como catalizador: erosiona la credibilidad del partido como garante de la “regeneración democrática” que tanto pregonó.
Para los socios de Gobierno (Sumar y los independentistas), la situación es incómoda. Mantener la coalición mientras se investiga una presunta red de tráfico de influencias con fondos públicos puede suponer un coste electoral y de imagen insostenible. La oposición ya lo utiliza para cuestionar la estabilidad y la legitimidad del Ejecutivo. Dentro del propio PSOE, según diversas fuentes, hay voces que alertan en privado de las repercusiones a medio plazo.
Si la investigación avanza y se producen imputaciones adicionales o pruebas contundentes, el efecto dominó podría ser devastador: pérdida de apoyo parlamentario, crisis interna en el PSOE y un desgaste irreversible para Sánchez. La historia reciente demuestra que los casos de corrupción de alto perfil terminan pasando factura al líder del momento, aunque intente distanciarse.
Hora de la verdad
La justicia debe seguir su curso con todas las garantías. Zapatero, como cualquier ciudadano, tiene derecho a la presunción de inocencia y a defenderse. Pero la gravedad de los delitos imputados y el contexto político exigen máxima transparencia y cero tolerancia a la impunidad.
Este no es un caso más. Es una alerta roja para el PSOE. Si Zapatero cae, el castillo de naipes construido en torno al Gobierno de Sánchez podría derrumbarse. El PSOE y la coalición enfrentan su prueba más dura en años. La ciudadanía observa con atención: la credibilidad de las instituciones y la confianza en la política están en juego. Ignorar esta bomba de relojería solo aceleraría su explosión.
Se el primero en comentar